Colón debe rendirle honor a su historia y los colores en las últimas nueve fechas del Torneo, y creer que el milagro deportivo todavía es posible.
Viernes 08 de Agosto de 2025
Colón transita uno de los momentos más complejos de su historia deportiva reciente. En la Primera Nacional, la ilusión de meterse en el Reducido parece, a esta altura, una verdadera quimera. A 12 puntos del último clasificado, Estudiantes de Buenos Aires, con una diferencia de gol muy negativa (-11 contra +8 de Estudiantes) y con solo nueve partidos por delante, la tarea es titánica.
Con la cabeza alta hasta que las matemáticas digan lo contrario
Pero en Colón, un club con más de un siglo de historia, esa realidad numérica no puede ni debe ser la que dicte el ánimo. La grandeza del club, el significado de sus colores rojo y negro, y el amor incondicional de su gente, imponen un mandato claro: no tirar la toalla.
LEER MÁS: Minella le respondió a Díaz en Colón: "El respeto y los valores los deben tener todos"
Los hinchas sabaleros saben que en la historia del club hubo momentos difíciles, remontadas inesperadas y gestas que hicieron vibrar no solo a Santa Fe sino a todo el país.
Esa historia no se construyó con rendiciones, sino con esfuerzo, garra y orgullo. Por eso, a pesar del escenario poco alentador, el plantel, el cuerpo técnico y la dirigencia mantienen la convicción de pelear cada partido como una final.
Los desafíos de aquí al final no son menores. Colón enfrentará en su estadio al siempre complicado Agropecuario; luego visitará a San Telmo; recibirá a Chacarita y a Estudiantes de Río Cuarto; y tendrá duelos decisivos en cancha de Talleres de Remedios de Escalada, Morón, Estudiantes de Buenos Aires y CADU. Cada punto será una batalla y cada encuentro una oportunidad para demostrar que el escudo tiene historia, que el equipo representa mucho más que una tabla de posiciones.
El difícil panorama de Colón
La tabla de la Zona B muestra un panorama difícil: Estudiantes suma 39 puntos, mientras que Colón apenas llegó a 27, con una diferencia de goles que también lo condiciona. Pero la historia de Colón no se mide solo en números; se mide en el orgullo de una hinchada que nunca abandona, en el legado de jugadores que dejaron todo en la cancha y en la pasión que transmite la camiseta rojinegra.
Esta es la hora de no bajar los brazos, de pelear con el corazón, porque Colón no es un club cualquiera. Es un símbolo de una ciudad, un pueblo que respira fútbol y que merece ver a su equipo con la dignidad y la grandeza que siempre tuvo. En la cancha, la historia se escribe partido a partido, y para Colón, cada minuto es una oportunidad para seguir soñando. En Colón, la toalla no se tira.