La ciudadanía argentina ingresó esta madrugada en una instancia nunca explorada en la historia nacional: una segunda vuelta para decidir quién será el próximo presidente. Y esa es tan solo una de las novedades porque la otra es que la compulsa electoral quedó casi empatada cabeza a cabeza alrededor del 35% con Daniel Scioli del Frente para la Victoria en primer lugar y Mauricio Macri de Cambiemos en segundo término. Hasta el sábado todas las especulaciones, oficialistas y opositoras, se centraban en determinar si Scioli llegaba o superaba el 40% y si a Macri le alcanzaba para el balotaje. Los datos del escrutinio provisorio revelan un escenario impensado y casi un terremoto político en el oficialismo: Scioli obtuvo menos votos que en las primarias de agosto (38,6%) y Macri creció mucho más de lo pensado (24% por sí mismo, 30,1% sumando sus aliados de Cambiemos). La cláusula y las condiciones dispuestas para un balotaje en la reforma constitucional de 1994 se cumplieron: ninguno obtuvo más del 45% de los votos, ni más de 40% con 10% de diferencia sobre el segundo, por lo cual ambos deberán definir en un mano a mano de ribetes insospechados la sucesión de Cristina Fernández tras 12 años de kirchnerismo en el poder. Todo es una remota consecuencia de aquella reforma parida al calor del Pacto de Olivos entre Carlos Menem y Ricardo Alfonsín, que le permitió al riojano su derecho a la reelección en 1995.
Balotaje, la dimensión desconocida de la política nacional
26 de octubre 2015 · 02:42hs
Hay varias lecturas que pueden hacerse de esta inédita situación que el país vivirá el 22 de noviembre, a solo 20 días del recambio presidencial estipulado por ley. Una es que Macri salió muy fortalecido de la elección de ayer al haber logrado el objetivo que se planteó durante gran parte de la campaña: evitar que el oficialismo se imponga en primera vuelta. Pero más importante que es que casi empardó los votos del gobernador bonaerense. Todo esto además convalidó con votos los acuerdos logrados con el radicalismo y con la Coalición Cívica de Lilita Carrió. La debilidad que exhibe es esa consigna instalada hace años en el imaginario social, que se consolidó con la caída en 2001 del gobierno de la Alianza que encabezó Fernando De la Rúa: que ningún gobierno “no peronista” puede gobernar la Argentina.
Del otro lado está Scioli, que esta madrugada daba toda la impresión de haber quedado muy golpeado por no haber alcanzado la meta que se había propuesto: ganar en primera vuelta. Pero a eso se agrega la sorprendente paridad que logró Macri. Pese a todo esto, no debe descartarse lo que puede contabilizarse a prima facie como un capital de valor inconmensurable: la estructura peronista que Macri, parece, no tiene. La gran incógnita que se abre hacia la nueva cita con las urnas dentro de cuatro semanas es qué sucederá con el 30% de los electores que no votaron ni a Scioli ni a Macri, donde están con una porción de 20% los que ayer optaron por Sergio Massa (mayoritariamente peronistas). Anoche el tigrense no arriesgó a quién apoyará en el balotaje, pero sí anticipó que buscará consensos entre quienes integran su espacio para definir una postura en sentido en los próximos días. Y también se observa difuso que sucederá con ese otro 10% en el que se reparten votantes de Margarita Stolbizer, Nicolás del Caño y Adolfo Rodríguez Saa, más lo que sufragaron en blanco y el 20% de ausentes. También habrá que estar atento a los pasos que dará Cristina Fernández, con el resultado puesto. ¿Le conviene a Scioli exhibir más respaldo de la presidenta o para ir en búsqueda de los votos que necesita deberá mostrarse más autónomos? Ayer en el único discurso que dio en el Luna Park, donde La Cámpora no estuvo presente, pareció rápidamente entender dónde tiene que buscar los votos. “Convoco a los indecisos e independientes para esta agenda del gran futuro del desarrollo argentino”, dijo y habló obviamente de los peronistas que no lo respaldaron, pero también de radicales, progresista y socialistas que votaron otras opciones. Macri, exultante por los guarismos que le informaban, salió al escenario montado en su búnker con un discurso similar. Macri ganó en Santa Fe Ayer el candidato más votado en la provincia de Santa Fe fue Macri, por encima del 35% de los sufragios contra 31% de Scioli, que había sido el más elegido en las Paso. Entre las razones de crecimiento es indudable el valor que adquiere el respaldo que los radicales del Grupo Universidad de José Corral y Mario Barletta le brindaron a Macri, a costa de las tensiones que esa decisión causó dentro del Frente Progresista. El intendente santafesino se encargó de hacer punta anoche mismo en su cuenta en Twitter, destacando los resultados que el jefe de Gobierno porteño obtuvo en la capital provincial. El líder del Pro ganó en 11 de los 19 departamentos; y aunque no se impuso en La Capital y Rosario, las diferencias del PJ allí fueron exiguas. Fernando Arredondo/ UNO Santa Fe/ [email protected]














