Las concentraciones de motos volvieron a generar preocupación en la zona de Facundo Zuviría y Vieytes. Los vecinos denuncian picadas, escapes libres, maniobras peligrosas y persecuciones. El intendente, Juan Pablo Poletti, reconoció que los grupos se trasladan por distintos sectores de la ciudad y aseguró que el Municipio trabaja junto a la Policía para secuestrar motos y desactivar los encuentros.
20:26 hs - Jueves 20 de Agosto de 2026
Las picadas de motos, los ruidos molestos y las maniobras peligrosas durante la madrugada volvieron a generar preocupación entre vecinos de distintos barrios de Santa Fe. El foco del último reclamo se ubicó en inmediaciones de Av. Facundo Zuviría y Vieytes, en barrio Belgrano, pero la problemática excede ese sector y viene trasladándose por diferentes puntos de la ciudad.
Los residentes aseguran que las concentraciones de motociclistas se repiten durante la noche y que, además del ruido de los escapes, se producen carreras y maniobras que ponen en riesgo a quienes circulan por las calles internas de los barrios.
Uno de los vecinos describió la situación como un problema que “viene desde hace varios días y lamentablemente va incrementándose de una manera que puede terminar en una tragedia”.
Según relató, durante una de las últimas madrugadas se concentró una gran cantidad de motos en la zona de Facundo Zuviría y Vieytes. La situación derivó en la presencia de móviles policiales y municipales, mientras los motociclistas realizaban maniobras peligrosas y circulaban a alta velocidad.
“Pasaban las motos a 100 kilómetros por hora en contramano en calles internas del barrio”, aseguró el vecino, quien destacó que durante la persecución de uno de los vehículos también un patrullero circuló a elevada velocidad.
“Gracias a Dios, no ocurrió una desgracia”, sostuvo.
Una problemática que se mueve por la ciudad
El principal desafío para las autoridades es que las concentraciones no permanecen en un único lugar. Los controles realizados en determinados sectores generan, según reconocieron desde el municipio, el desplazamiento de los grupos hacia otras zonas.
El intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti, explicó que la problemática comenzó a registrarse con mayor intensidad en sectores de la Costanera y luego fue apareciendo en distintos barrios.
“Empezamos con esto cuando pasaba en avenida 7 Jefes y en el Faro de la Costanera. Ahora no se habla más del Faro”, señaló.
El mandatario enumeró posteriormente otros puntos donde se registraron concentraciones: Galicia y General Paz, Galicia y Aristóbulo del Valle y barrio Las Flores, hasta llegar actualmente a barrio Belgrano. “Se están moviendo y nos vamos a seguir moviendo hasta desactivarlos”, aseguró.
La situación plantea un esquema de desplazamiento permanente: cuando los operativos logran reducir la actividad en un determinado punto, las motos reaparecen en otro sector de la ciudad.
“Nosotros vamos, hacemos los operativos y al fin de semana siguiente tal vez aparecen en otro lugar, se ponen de acuerdo. Vamos a seguir y no vamos a descansar”, afirmó Poletti.
Vecinos reclaman secuestros masivos
Frente a la reiteración de los episodios, los vecinos reclaman que los controles no se limiten a la presencia policial, sino que terminen con el secuestro de las motos utilizadas en las picadas.
“Tendrían que diagramar un plan para secuestrar motos. A medida que vos secuestres en cada procedimiento 30, 40 o 50 motos, se termina porque esos chicos no van a tener la posibilidad de ir a retirarla”, planteó uno de los residentes.
El reclamo apunta especialmente contra los vehículos que circulan con escapes liberados, generan ruidos durante la madrugada o son utilizados para realizar carreras y maniobras peligrosas.
Desde el municipio sostienen que ese es precisamente uno de los objetivos de los operativos que se realizan junto a la Policía de Santa Fe.
“Vamos a seguir con los controles y estamos haciendo inteligencia para saber dónde se van a concentrar, para poder llegar y desactivarlos”, explicó Poletti.
El problema no es solo el ruido
Para los vecinos, la situación excede las molestias que generan los escapes durante la noche. El mayor temor está relacionado con la posibilidad de que una persecución, una picada o una maniobra a alta velocidad termine provocando un siniestro.
La circulación en contramano por calles internas, el paso de motos sobre canteros y las velocidades denunciadas generan un escenario de riesgo tanto para los motociclistas como para automovilistas, peatones y vecinos.
“Como no hay control del gobierno, entonces ese descontrol hace que estos chicos se envalentonen y desafíen al Estado”, cuestionó uno de los vecinos.
La preocupación también se vincula con el descanso de quienes viven en las zonas afectadas. Las concentraciones suelen producirse durante la madrugada, cuando la actividad comercial disminuye y la circulación vehicular es menor.
Del Faro a Belgrano y Las Flores
El recorrido de los reclamos permite observar cómo el fenómeno fue cambiando de escenario. Sectores de la Costanera, el Faro, avenida 7 Jefes, Galicia, General Paz, Aristóbulo del Valle, barrio Las Flores y ahora barrio Belgrano aparecen vinculados a distintos episodios denunciados por vecinos.
Para el municipio, esta movilidad obliga a modificar la estrategia y anticiparse a los lugares donde pueden producirse nuevas concentraciones.
“Realmente se quiere ordenar la ciudad. Sabemos que el problema es complejo y estamos trabajando colectivamente con Policía porque lo necesitamos”, sostuvo Poletti.
El intendente remarcó además que la prioridad es garantizar que los vecinos puedan desarrollar sus actividades cotidianas sin quedar expuestos al descontrol nocturno.
“Tenemos que cuidar que el vecino que labura pueda salir a hacer su trabajo, que pueda descansar, que un recién nacido pueda descansar en paz”, afirmó.
Una respuesta que los vecinos esperan
Mientras las autoridades anuncian nuevos operativos, los vecinos de los sectores afectados reclaman una respuesta que permita evitar que las picadas simplemente cambien de barrio.
La discusión ya no se limita a un punto específico de Santa Fe. El desafío consiste en encontrar una estrategia sostenida que permita controlar las concentraciones, retirar de circulación las motos que participan de maniobras ilegales y reducir los ruidos que afectan durante la madrugada.
En barrio Belgrano, los residentes aseguran que están “hartos” de convivir con carreras, escapes y motos circulando a gran velocidad. Y advierten que, si no se intensifican las medidas, el riesgo de que alguna de estas noches de descontrol termine en una tragedia seguirá latente.