Escándalo y horror en Bº Nuevo Horizonte: afirman que el hogar clandestino funcionó durante ocho meses sin ningún control

Testigos del barrio Nuevo Horizonte relataron que el inmueble de José Gollán al 10.100 funcionaba desde hacía casi ocho meses sin controles. Confirmaron que el hombre que provocó el incendio ya había intentado accionar una garrafa semanas atrás para visibilizar el encierro y la falta de alimentos.

19:37 hs - Miércoles 29 de Julio de 2026

El dramático incendio registrado en barrio Nuevo Horizonte sumó en las últimas horas nuevos y reveladores testimonios que terminan de pintar la cruda realidad en la que subsistían los residentes del hogar clandestino ubicado sobre José Gollán al 10.100.

Mientras la fiscalía del Dr. Francisco Cecchini encamina la investigación penal contra los administradores del inmueble no habilitado, los vecinos de la zona norte rompieron el silencio y detallaron el cuadro de desamparo extremo que se vivía intramuros.

Claudio, un vecino cuyo domicilio se encuentra justo frente a la propiedad afectada, relató los momentos de tensión vividos durante la tarde del miércoles cuando se desataron las llamas. Según su testimonio, la rápida reacción de los habitantes de la cuadra fue lo único que impidió un desenlace fatal, ya que los ocupantes permanecían encerrados bajo llave.

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"Se escuchaban gritos. Me asomé a la puerta y vi que salía humo. Un hombre que estaba a la vuelta, una chica de acá y otras personas rompieron la puerta y el portón para sacar a toda la gente que estaba adentro. Fue todo muy rápido", denunció Claudio, vecino de la finca afectada.

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Un antecedente ignorado y la solidaridad del barrio

Entre los datos más impactantes aportados por los testigos figura un peligroso antecedente protagonizado por Héctor (63 años), el residente que confesó haber iniciado el fuego para lograr ser rescatados. De acuerdo con el relato de Claudio, no se trataba de la primera vez que el hombre intentaba una acción desesperada para llamar la atención del exterior.

Hace aproximadamente dos meses, el mismo ocupante habría abierto la válvula de una garrafa de gas con intenciones de provocar una explosión. En aquella ocasión, el fuerte olor a combustible llegó a sentirse en la vía pública, encendiendo las alarmas del vecindario sobre la inestabilidad y el peligro que se vivía en el lugar.

Asimismo, la reconstrucción vecinal echó luz sobre las severas carencias alimentarias que padecían las siete personas alojadas. Diversos frentistas confirmaron que la red de contención del barrio era, en la práctica, el único sustento diario que recibían:

Asistencia comunitaria: vecinos aportaban periódicamente mercadería de primera necesidad como fideos, arroz, azúcar y yerba.

Sustento informal: el encargado del lugar —identificado por los residentes como Ricardo— pedía frecuentemente dinero prestado a los vecinos o solicitaba alimentos fiados en el almacén de la cuadra para poder cocinar.

Incomunicación: la vivienda permanecía herméticamente cerrada y con las aberturas bloqueadas, impidiendo que los alojados tuvieran contacto directo con el exterior.

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Avance de la causa e interrogantes por la falta de controles

Tras ser evacuados y prestar la correspondiente declaración testimonial requerida por la fiscalía de turno, los siete damnificados pasarán los próximos días bajo asistencia social integral en las instalaciones de la Casa Beata Clara Bosatta, sobre avenida Blas Parera al 7700, coordinados por profesionales de la Dirección de Acción Social (DAS) de la Municipalidad de Santa Fe.

El caso abrió un fuerte debate e interrogantes institucionales en la capital provincial respecto de cómo un establecimiento de estas características pudo haber funcionado de manera clandestina durante más de medio año en la vía pública sin ser detectado ni fiscalizado por las áreas del Estado, hasta que la desesperada acción de uno de sus ocupantes y la rápida intervención de los vecinos evitaron una tragedia.