Sabrina Zehnder nació en Humberto Primo –a unos 150 kilómetros de la capital provincial– pero hace dos décadas decidió que su futuro estaba fuera de esas tierras. Con una beca se fue a estudiar a Alemania y allí encontró su vocación, construyó su propia familia y conoció los distintos sabores del exilio.Zehnder estuvo en Santa Fe y Paraná para presentar el libro que escribió como tesis del doctorado en filosofía –orientado a la literatura– que realizó en la Universidad de Konstanz (Alemania): “Poética espacial de la diáspora y del exilio en la Trilogía de la Memoria de Pedro Orgambide”.
Exilios y literatura, en la construcción de identidades
Sabrina Zehnder nació en Humberto Primo –a unos 150 kilómetros de la capital provincial– pero hace dos décadas decidió que su futuro estaba fuera de esas tierras. Con una beca se fue a estudiar a Alemania y allí encontró su vocación, construyó su propia familia y conoció los distintos sabores del exilio.
14 de septiembre 2015 · 12:32hs
En su paso por la ciudad dialogó con Diario UNO sobre su experiencia en el exterior y cómo llegó a desarrollar el tema de la escritura de los judíos en el exilio. “Para escribir una tesis posdoctoral siempre se necesita un tema y ese tema, la mayoría de las veces, tiene que ver con la biografía de uno mismo”, reconoció.
Y continuó: “Como migrante veo con una determinada distancia lo propio, la cultura y la historia argentina. Desde ese lugar me interesó tomar la cultura judía en el marco de la trilogía que escribió Orgambide en 1984. La elección tiene que ver conmigo como migrante y con la cultura judía que es nómada y que siempre se mueve entre varios continentes con experiencias de desarraigo y de integración; que son experiencias que yo también hice y hago como migrante”.La autora explicó que también influyó su contacto, cuando vivía en Humberto Primo, con la comunidad de Moisés Ville, una colonia de inmigrantes judíos muy importante del departamento San Cristóbal. “Era un pueblo vecino donde iba a bailar, tenía amigos y en el que participaba de torneos los fines de semana. Pero con el trabajo vi esa localidad con otros ojos y pude hacerla parte de él”, manifestó.Un proceso intenso Zehnder estudiaba abogacía y alemán cuando tuvo la oportunidad de viajar a aquel país europeo. Cuando llegó decidió cambiar su campo de estudio y volcarse a la literatura alemana y de habla hispana. Luego, comenzó a trabajar como docente de español en bachilleres.El trabajo del doctorado le llevó varios años, en parte por el proceso normal que requiere ese tipo de producción y porque, de manera paralela, trabajaba y formaba su familia, hoy con dos hijos.De todas maneras, la pasión por el tema y el acompañamiento de sus directores de tesis le dieron la fuerza para continuar la tarea y realizar un importante aporte al análisis literario de ese tipo de producciones.—A partir del trabajo, ¿qué características detectó en la producción literaria de los judíos exiliados?—La obra de un autor judeo-argentino como Orgambide forma parte de un movimiento de autores, también de origen judeo-argentino, que desde el exilio reflexionaron acerca de sus propias raíces, de su pasado judío. Pero también sobre ese doble exilio que debieron realizar como argentinos debiendo partir en épocas de la dictadura militar. Es una historia llena de baches y desarraigo que habita la historia de los escritores judeo-argentinos. Desde el exilio recuperaron voces y lugares pero también aromas y fiestas que lo pudieron ver desde ese doble desarraigo. Es decir, pudieron verse en forma restrospectiva y fueron armando una nueva biografía familiar y personal a través de esos recuerdos de los abuelos, de las comidas, de palabras en idish que forman su presente de exiliado. Es decir, no solo lo argentino sino también lo judío, lo hebreo.—¿Qué destaca del proceso que implicó la elaboración de la tesis?—Justamente esos lugares de recuperación de espacios diaspóricos que tienen que ver con la migración, el desarraigo y la adaptación de personajes que él pone como figuras principales. Yo focalizo, justamente, esas situaciones de conflicto cuando estos migrantes judíos, en la ficción, llegan a la Argentina y se encuentran con un país de religión católica, que habla español, con muchos prejuicios heredados de nuestros mal llamados descubridores. Yo rescato esas situaciones. También las estrategias que debieron seguir para sobrevivir y convertirse en uno más.—¿Cómo cree que el proceso que han desarrollado los judíos exiliados ha ido impactando en la cultura argentina?—Ha tenido poco lugar, creo. Su espacio se empezó a construir a partir de la llegada de la democracia. Hay autores que se hicieron un nombre. Pero creo que los autores judíos, como todas las minorías, los grupos que no ocupan espacios de poder y otros marginados, no tienen un lugar estable. O sea, ocupan espacios transitorios que aparecen y desaparecen. Que a veces son invisibles pero que yo trato de rescatar con este pequeño aporte. Creo que hay momentos de reflexión que nos hacen crecer y mirar no solo el pasado sino también el presente y el futuro. Pero los autores que abordan esos temas no ocupan lugares de importancia.Por último, la autora manifestó que el trabajo realizado fue, primero, una instancia de aprendizaje personal. Pero agregó: “Creo que es un caminito que voy haciendo. Quizás sirva para que otras personas se inspiren. Hay muchísimos temas que son muy interesantes y complejos que todavía no han sido investigados. Espero que mi tesis mueva a otras personas a seguir este caminito que yo no empecé sino que también seguí de otros”.Y agregó que espera haber podido contestar “un par de preguntas o interrogantes que otros también se hicieron acerca de esta cultura que es parte de la Argentina”.Compartir saberes Durante su estadía en la capital provincial, Zehnder brindó el seminario Literatura y Judeidad en Argentina, en la sede de la escuela Bialik. El mismo estuvo dirigido a docentes de los distintos niveles educativos, estudiantes avanzados de literatura, historia o sociología y público en general interesado en la temática.Al respecto, la doctora en filosofía acotó: “Hubo gente que se interesó muchísimo y me dio una gran mano para la organización de esos eventos. Hugo Echagüe y Adriana Crolla, ambos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, me apoyaron mucho para poder tener contacto con estudiantes de distintas carreras”.Además, Zehnder tuvo la oportunidad de realizar la presentación de su libro en la vecina ciudad de Paraná, donde brindó una charla en el Centro Cultural La Hendija.Victoria Rodríguez / Diario UNO














