A cinco meses de la balacera que dejó un alumno muerto, el estallido del neumático de un camión sobre la Ruta Provincial 2, desató una nueva crisis de pánico en la Escuela N° 40. Ocho estudiantes terminaron heridos, uno de ellos con una fractura de clavícula. Las clases quedaron suspendidas por tiempo indefinido.
19:29 hs - Jueves 03 de Septiembre de 2026
La cuidad de San Cristóbal volvió a vivir este jueves una jornada de terror en las aulas de una de sus instituciones educativas. Poco después de las 7:10, cuando los chicos ingresaban a la Escuela N° 40 Mariano Moreno, un fuerte estruendo interrumpió la rutina escolar.
No fue un disparo ni una amenaza: se trató del reventón del neumático de un camión que circulaba por la Ruta Provincial 2, a unos 70 metros del establecimiento. Pero para una comunidad educativa que todavía carga con las heridas de marzo, el ruido bastó para desatar el pánico.
Corridas, saltos y ocho heridos
El estruendo llegó casi en el mismo horario en que, el 30 de marzo pasado, un alumno de 13 años murió baleado dentro de la escuela y otros ocho resultaron heridos en un ataque armado. Esa coincidencia horaria potenció la reacción de los estudiantes, que interpretaron el ruido como un nuevo ataque a tiros.
El resultado fue una estampida dentro del edificio. Varios adolescentes, presas del pánico, saltaron desde ventanas del primer piso hacia el patio para escapar. Cayeron sobre un parasol que terminó cediendo bajo el peso, lo que agravó las lesiones.
En total, ocho alumnos de entre 13 y 17 años debieron ser atendidos y trasladados a centros de salud de la ciudad. El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, detalló que entre las lesiones hubo una fractura de clavícula, fracturas de muñeca, cortes en el rostro y golpes de distinta consideración. Hacia el mediodía, cuatro estudiantes ya habían recibido el alta con acompañamiento familiar, mientras los otros permanecían en observación.
La situación más delicada es la de una alumna que debió ser derivada a Rafaela por la fractura de clavícula y continúa internada, aunque estable. Otra estudiante, con un fuerte golpe en la pierna y el sacro, seguía en observación.
Personal del SIES 107 y efectivos de la Unidad Regional XIII de San Cristóbal llegaron al lugar para asistir a los heridos y acordonar la zona sobre la ruta. Según confirmó la Policía, se trató de un episodio "totalmente accidental y súbito", sin ninguna relación con una amenaza real. El caso quedó de todos modos en manos del fiscal de Flagrancia, que ordenó informes médicos y policiales para dejar constancia de lo ocurrido.
Las secuelas de marzo, todavía abiertas
Para el ministro Goity, lo de este jueves no puede leerse de manera aislada. "Esto son parte de las secuelas de lo que nos tocó vivir, y sobre todo le tocó vivir a la comunidad educativa de la Escuela 40 de San Cristóbal este marzo de este año", sostuvo el funcionario, que remarcó que el acompañamiento psicológico a alumnos, docentes y familias nunca se interrumpió desde el ataque.
De hecho, no es la primera vez que un ruido fuerte desata una reacción desproporcionada en la escuela: semanas atrás, el estallido del neumático de una bicicleta cerca del patio ya había generado episodios aislados de llanto y refugio entre los chicos.
Clases suspendidas, sin fecha de retorno
Tras el episodio, las autoridades resolvieron suspender las clases en el establecimiento. El Ministerio de Educación todavía no definió cuándo se retomará la actividad: Goity explicó que la decisión no responderá a un protocolo rígido, sino que se evaluará "de una manera situada", en diálogo con directivos, docentes, alumnos y familias.
"Lo ideal es que podamos retomar la actividad lo más rápido posible porque también es importante que los chicos tengan clases", señaló el ministro, aunque aclaró que la prioridad es garantizar que el regreso se dé cuando la comunidad esté en condiciones. Mientras tanto, equipos socioeducativos permanecen trabajando en la escuela para acompañar el proceso y definir los próximos pasos.