La fragilidad que condena a Unión: otra vez le hicieron pagar caro sus errores

El Tatengue volvió a sufrir atrás en la derrota ante Central Córdoba y las dudas ya no se limitan al funcionamiento colectivo: Matías Mansilla atraviesa un momento irregular y sus errores volvieron a costarle caro al equipo.

08:42 hs - Martes 11 de Agosto de 2026

Unión volvió a dejar señales preocupantes en defensa y la derrota 2-1 ante Central Córdoba en el 15 de Abril profundizó una tendencia que ya no puede ser considerada una casualidad. El equipo de Leonardo Madelón lleva 11 partidos consecutivos recibiendo goles, una estadística que expone las dificultades que tiene el Tatengue para sostener una ventaja y cerrar los partidos cuando consigue ponerse arriba en el marcador.

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El problema tampoco parece reducirse únicamente a una cuestión colectiva. Matías Mansilla atraviesa un momento de dudas, y en los últimos encuentros algunas intervenciones del arquero terminaron teniendo una incidencia directa en jugadas de peligro. Ante Central Córdoba volvió a quedar en el centro de la escena: primero con una salida fallida para intentar descolgar un centro y, en el complemento, con otra salida en falso que antecedió al cabezazo de Facundo Mansilla para el 2-1 definitivo.

Una racha que expone las dificultades defensivas en Unión

La última vez que Unión consiguió terminar un partido con el arco en cero fue el 3 de abril, cuando derrotó 2-0 a Deportivo Riestra en el 15 de Abril. Desde entonces, el conjunto rojiblanco recibió goles en cada una de sus últimas 11 presentaciones.

La secuencia es contundente:

* Estudiantes 2-1 Unión, en La Plata.

* Unión 2-3 Newell's, en el 15 de Abril.

* Vélez 2-2 Unión, en Liniers.

* Unión 1-1 Talleres, en Santa Fe.

* Independiente Rivadavia 2-1 Unión, en Mendoza.

* Belgrano 2-0 Unión, en Córdoba.

* Independiente 2-0 Unión, en Rosario, por Copa Argentina.

* Platense 2-2 Unión, en Vicente López.

* Gimnasia de Mendoza 2-0 Unión, en Mendoza.

* Unión 2-1 Lanús, en el 15 de Abril.

* Unión 1-2 Central Córdoba, en Santa Fe.

En esa seguidilla, Unión recibió 21 goles en contra, una cifra que desnuda una fragilidad que se viene repitiendo partido tras partido.

Pero hay un dato todavía más significativo: en varios de esos encuentros el Tatengue logró ponerse en ventaja o tuvo el partido bajo control y terminó dejando puntos en el camino. La capacidad para sostener un resultado aparece como una de las principales cuentas pendientes.

Mansilla, en el centro de las dudas en Unión

La situación de Matías Mansilla merece un análisis particular. El arquero llegó para ocupar un puesto determinante y durante buena parte del ciclo anterior había entregado respuestas importantes, pero en los últimos partidos su rendimiento viene acompañado por intervenciones que generan incertidumbre.

Ante Central Córdoba tuvo dos episodios que volvieron a instalar las dudas. En el primer tiempo, intentó descolgar un centro y no consiguió controlar la pelota, una acción que terminó derivando en la situación más peligrosa del Ferroviario durante esa etapa. Aunque Central Córdoba no consiguió convertir, la jugada dejó expuesto al fondo rojiblanco y transmitió una sensación de inseguridad.

En el segundo tiempo apareció nuevamente el problema. Mansilla tuvo una salida en falso en la acción previa al segundo gol, que terminó con Facundo Mansilla ganando de cabeza dentro del área para establecer el 2-1. Una vez más, un error individual se transformó en una situación determinante para Unión.

No se trata de responsabilizar exclusivamente al arquero por la derrota. La fragilidad defensiva es colectiva, porque el equipo también concede espacios, permite centros y llega tarde a las coberturas. Sin embargo, cuando los errores aparecen en el último hombre, el margen de recuperación se reduce considerablemente.

Un equipo que ataca, pero que no consigue cerrar los partidos

La propuesta de Madelón apunta a un Unión protagonista, con laterales que pasan al ataque, volantes que se desprenden y varios futbolistas cerca del área rival. Esa idea le permitió generar situaciones y convertir goles, pero también tiene un costo cuando el equipo pierde la pelota.

El propio entrenador reconoció después de la derrota ante Central Córdoba que debe encontrar un mayor equilibrio. Unión ataca, presiona y busca ser protagonista, pero muchas veces queda expuesto cuando el rival consigue superar la primera línea de presión.

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Y el problema se agrava cuando el equipo se encuentra ganando. Contra Central Córdoba, Unión tuvo chances para marcar el segundo tanto y liquidar el encuentro. No lo hizo y, en apenas unos minutos, dos desatenciones defensivas cambiaron completamente la historia.

La consecuencia es una racha que empieza a ser demasiado pesada: 11 partidos recibiendo goles y 21 tantos en contra desde aquella victoria ante Riestra. Una tendencia que Madelón deberá corregir rápidamente si Unión pretende mantenerse en la pelea por los puestos de clasificación.

Porque el Tatengue tiene argumentos para atacar y generar peligro. Lo que necesita recuperar, cuanto antes, es algo tan básico como determinante: la seguridad para defender una ventaja y la confianza para mantener el arco en cero.