El tesorero Rodrigo Rosso se refirió a la deuda que tiene con el plantel de Unión y negó cualquier tipo de conflicto interno. "Se dijeron barbaridades", tiró.
08:16 hs - Viernes 20 de Marzo de 2026
La situación económica de Unión quedó bajo la lupa en los últimos días, luego de que se conociera un atraso salarial con el plantel profesional y tomara fuerza la versión de un profundo malestar interno, al punto de mencionarse la posibilidad de que los jugadores no concentraran.
En ese contexto, el tesorero del club, Rodrigo Rosso, salió a dar explicaciones y confirmó que existe una deuda, aunque al mismo tiempo intentó ponerle un freno a las versiones que hablaban de un conflicto mayor.
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En diálogo con el programa Entre Tatengues, Rosso admitió que “el atraso salarial con los jugadores existe” y precisó que lo adeudado corresponde únicamente a enero, ya que, según aclaró, “febrero no está vencido”. De ese modo, el dirigente blanqueó una situación que venía generando inquietud en el mundo tatengue, al tiempo que trató de ordenar la discusión pública en torno al verdadero alcance del problema.
Qué debe Unión y cómo empezó a saldarlo
Al detallar el escenario, Rosso explicó que el salario de enero vencía el 25 de febrero y que la dirigencia ya avanzó en una primera transferencia para amortiguar la deuda. Según contó, “la semana pasada le transferimos la mitad de los sueldos a todo el plantel y el cuerpo técnico con hasta un tope determinado de plata”, una decisión que permitió que los contratos más bajos cobraran la totalidad de sus haberes, mientras que el resto percibió una parte.
En esa misma línea, el tesorero rojiblanco afirmó que a los futbolistas que todavía no cobraron el total se les prometió completar el pago en dos tramos. De hecho, señaló que “esta semana se le iba a cumplir una parte y la semana que viene la otra”, dejando en claro que la dirigencia ya estableció un cronograma para tratar de normalizar la situación y bajar la tensión en el frente interno.
El malestar existe, pero Rosso bajó el tono
Más allá del pago pendiente, Rosso también se refirió al ánimo del plantel, un aspecto que quedó en el centro del debate luego de las distintas versiones que circularon. En ese punto, reconoció que el malestar es lógico, ya que “como cualquier persona si uno se demora en el pago del salario puede llegar a estar molesto”, aunque remarcó que eso no debe confundirse con una ruptura entre las partes.
De hecho, el dirigente aseguró que el vínculo cotidiano con los jugadores sigue siendo bueno y que el diálogo nunca se cortó. Según explicó, los futbolistas manifestaron su preocupación por saber cuándo iban a cobrar, algo que consideró totalmente entendible, pero sin que esa inquietud derivara en una postura extrema o en una situación de rebeldía dentro del plantel profesional.
La versión sobre la concentración, en el centro de la polémica
El punto que más repercusión generó fue, sin dudas, la posibilidad de que el plantel hubiera evaluado no concentrar como forma de protesta. Sobre eso, Rosso fue terminante y sostuvo que, al menos a él, esa chance jamás le fue comunicada formalmente. En ese sentido, remarcó que “en ningún momento manifestaron que si no le pagaban hasta tal fecha no iban a concentrar o algo por el estilo”, desmintiendo así una de las versiones más delicadas que se instalaron.
Incluso, el tesorero contó que compartió momentos recientes con los futbolistas y con el cuerpo técnico, tanto en el entrenamiento como en la concentración previa, lo que le permitió tomar contacto directo con el grupo. En ese marco, señaló que “el sábado a la mañana fui al entrenamiento” y que por la noche también estuvo presente junto a otro dirigente, cenando y conversando con los jugadores y con Leonardo Madelón. Según su relato, allí se habló de todos los temas, incluida la preocupación por el pago, pero sin que surgiera una amenaza concreta de no concentrar.
Una aclaración para descomprimir el clima
Con sus declaraciones, Rosso intentó llevar calma en un momento sensible para Unión. El tesorero eligió reconocer el atraso, explicar de qué manera se está afrontando y al mismo tiempo cuestionar las versiones que, a su entender, exageraron el conflicto. Por eso marcó diferencias entre el lógico reclamo por una deuda y las “barbaridades” que se dijeron después sobre una posible ruptura entre plantel y dirigencia.
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En definitiva, la postura del dirigente fue clara: en Unión hay una deuda salarial correspondiente a enero, existe preocupación en el plantel y la dirigencia está obligada a cumplir con lo prometido, pero no hubo, según su versión, una amenaza concreta de parte de los jugadores para no concentrar. Ahora, el foco estará puesto en que el club pueda completar el pago en los tiempos anunciados y dejar atrás un episodio que generó ruido dentro y fuera de la institución.