Colón no pudo aprovechar la posibilidad de sumar el creativo que había pedido Iván Delfino y volvió a quedar expuesta la falta de resolución dirigencial.
08:30 hs - Jueves 03 de Septiembre de 2026
Colón cerró otra ventana del mercado de pases con las manos vacías. La salida de Leandro Allende a Guaraní de Paraguay había generado la posibilidad de incorporar un futbolista, pero esa chance finalmente no pudo ser aprovechada por el Sabalero, que terminó confirmando un resultado negativo en un mercado que ya había dejado demasiadas dudas.
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La situación genera todavía más impotencia por cómo se dio la salida de Allende. El mediocampista fue titular en los dos primeros partidos de la gestión de Iván Delfino y en el segundo encuentro fue reemplazado durante el primer tiempo. Su salida del plantel comenzó a tomar forma y, en ese momento, todo parecía indicar que Colón tenía encaminada la llegada de un reemplazante.
Sin embargo, esa operación nunca se concretó.
Allende terminó marchándose a Guaraní y Colón no pudo utilizar el cupo para sumar el futbolista que necesitaba. De esta manera, una posibilidad que aparecía como una oportunidad para corregir una falencia del plantel terminó transformándose en otra frustración.
Delfino pidió un creativo y Colón no pudo dárselo
El entrenador había marcado una necesidad concreta: un volante creativo, alguien que pudiera aportar juego y variantes ofensivas al equipo.
En ese contexto aparecieron distintos nombres sobre la mesa. Uno de ellos fue Tomás González, futbolista que Delfino conoce muy bien y que tuvo un papel importante en el ascenso de Estudiantes de Río Cuarto bajo su conducción en 2025.
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También se mencionó la posibilidad de Jonás Acevedo, integrante del plantel de Instituto, líder de la Zona A del Torneo Clausura de la Liga Profesional. Pero ninguno de esos nombres terminó llegando.
Y el problema no es solamente que Colón no haya podido cerrar una negociación puntual. El episodio vuelve a mostrar una dificultad que acompañó a toda la gestión del último mercado: la imposibilidad de transformar las necesidades deportivas en incorporaciones concretas.
Un mercado que ya había dejado señales negativas para Colón
El cierre de esta posibilidad es, en realidad, una continuidad de lo ocurrido durante el mercado de pases tradicional. Colón tenía la posibilidad de incorporar cuatro futbolistas, pero finalmente llegaron solamente tres. Y de esos tres, el único que apareció como una prioridad concreta desde el inicio fue Franco García.
El resto de las incorporaciones fueron Leandro Garate y Gabriel Risso Patrón, jugadores que no figuraban inicialmente entre las primeras alternativas cuando el club salió al mercado.
En cambio, hubo nombres que sí estuvieron vinculados fuertemente con la búsqueda y que finalmente no pudieron ser concretados, como Rubén Botta, Jonathan Herrera y Marcelo Eggel.
La ecuación terminó siendo difícil de disimular: Colón no utilizó la totalidad de los cupos que tenía disponibles y tampoco consiguió la calidad que pretendía para determinadas posiciones.
Ni siquiera hubo una segunda oportunidad para Colón
El episodio de Allende representaba una segunda oportunidad. Después de un mercado que había quedado corto en cantidad y calidad, la salida del mediocampista abría nuevamente una puerta para incorporar un futbolista creativo, precisamente una de las necesidades que planteó Delfino.
Pero la dirigencia tampoco logró resolverlo. Colón tuvo nombres, alternativas y una necesidad identificada. Sin embargo, no pudo cerrar ninguna operación y terminó perdiendo una posibilidad que podía servir para mejorar un plantel que todavía presenta falencias.
El resultado deja una sensación difícil de ocultar: cuando apareció una nueva oportunidad para corregir lo que no se había podido solucionar durante el mercado tradicional, tampoco hubo capacidad de respuesta.
Una dirigencia que vuelve a quedar en evidencia
Todo esto vuelve a poner el foco en la conducción del fútbol profesional de Colón y, puntualmente, en la articulación entre el presidente José Alonso y el director deportivo Diego Colotto.
Porque no se trata solamente de incorporar por incorporar. El problema pasa por la falta de resolución para conseguir los futbolistas que el cuerpo técnico considera necesarios.
El mercado tradicional dejó a Colón con tres incorporaciones sobre cuatro posibles y con solamente Franco García como una de las prioridades iniciales. Luego, cuando apareció la chance de sumar un jugador por la salida de Allende, tampoco pudo concretarse el refuerzo creativo que había solicitado Delfino.
Así, Colón perdió una nueva oportunidad para corregir un plantel que no quedó conformado de acuerdo con las necesidades deportivas.
La salida de Allende, además, tiene una particularidad: se produjo cuando el jugador había sido titular en los dos primeros partidos del ciclo Delfino y cuando todo hacía suponer que su partida estaba vinculada a la llegada de un reemplazante. El reemplazante nunca llegó.
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Y Colón volvió a cerrar una ventana del mercado con una sensación que ya se había instalado semanas atrás: muchas necesidades, varios nombres sobre la mesa y muy pocas operaciones concretadas.
Ahora, el desafío será deportivo. Delfino deberá afrontar lo que viene con el plantel disponible, mientras la dirigencia tendrá que hacerse cargo de una planificación que, nuevamente, quedó expuesta por la falta de resolución para cerrar los refuerzos que el equipo necesitaba.