El furor por Capi, la mascota insignia de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, motivó la advertencia de organizaciones ambientalistas para concientizar a la población sobre el comercio ilegal y caza furtiva de carpinchos.
El furor por Capi, la mascota de los Juegos Suramericanos, pone bajo la lupa la venta ilegal de carpinchos
Este ejemplar autóctono de los humedales es blanco de la crueldad de la caza furtiva y el comercio clandestino en redes sociales. Recomendaciones de las organizaciones ambientalistas
Por Matías Petisce
Una postal de los carpinchos, cuando invadieron Nordelta.
Las entidades aclararon que "no son mascotas, sino una especie protegida". Por eso llamaron a "no comprar" ejemplares que se ofrecen en redes sociales, puesto que provienen del mercado clandestino de la caza furtiva desde hace años.
Los carpinchos se transformaron en un fenómeno de marketing sin precedentes a partir de su aparición en los countries de Nordelta. De repente, este simpático ejemplar silvestre del humedal saltaba de su hábitat natural a las estampas de indumentaria, y a los peluches, llaveros, mochilas, vasos y hasta cumpleaños temáticos.
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Furor por el carpincho
"El carpincho o capibara es furor desde hace algunos años, por eso la provincia lo eligió como mascota de los Juegos Suramericanos. En este contexto, preocupa el tráfico de carpinchos. Porque una cosa es una peluche y otra muy diferente es comprar un animal, que en última instancia es responsabilidad de los adultos", evaluó en declaraciones a La Capital Franco Peruggino desde MundoAparte.
Aseguró que es cierto que hay interés por tener estos animales al igual que otros, como monos, loros y tortugas, entre otros ejemplares. "Por ese mismo motivo también venden su carne proveniente de la caza furtiva, mientras las crías se ofrecen como mascota en Marketplace", acotó.
"Debemos aprovecharla la elección del carpincho como mascota de los Juegos Suramericanos para generar empatía con los animales de verdad y saber que no se le debe prender fuego su casa (incendios intencionales en las islas) y tampoco se pueden cazar para comercializar su carne ni vender crías", recalcó Peruggino desde la ONG ambientalista.
En tanto, la organización El Paraná No se Toca abonó esta versión al asegurar que los cazadores furtivos comercializan estos ejemplares en redes sociales.
"Es común ver a esta especie a la venta, a pesar de que está protegida y su caza está prohibida. Es un comercio que, lamentablemente, siempre está presente", aseguraron.
A su vez, remarcaron que el punto de partida de aquel animal que se ofrece en internet y connota ternura en adultos y niños es un acto cruel y canibalesco.
Capibaras: un comercio cruel detrás de la ternura
"Los cazadores matan a los padres (macho y hembra) para capturar a las crías, incluso a veces matan a la madres con los carpinchos a punto de nacer y desde allí comienza toda el derrotero ilegal. Eso queda a la vista el observar el tono de las pezuñas de los cachorros que ponen a la venta en internet", consignaron.
Asimismo, apuntaron que la caza furtiva se extiende desde la zona de Diamante (Entre Ríos), islas de Santa Fe, Puerto San Martín y llega, al menos, hasta las costas frente a Villa Gobernador Gálvez. "Este tipo de carne y crías se trafican desde hace años al igual que las nutrias; es realmente lamentable", repudiaron.
Un sondeo realizado por La Capital dio cuenta de la versión de los ambientalistas al comprobar que la carne se vende en algunos clasificados de Marketplace: "Hay carpincho. 4.500 el kilo"; "Vendo nutrias a $10 mil cada una".
Tal como publicó la radio Diamante FM en su portal web, al menos seis cazadores furtivos fueron detenidos el pasado 19 de agosto por efectivos de la Comisaría Flotante de Diamante, en el marco de un operativo náutico realizado en las aguas del Paraná, a la altura de la boya 476.
En ese procedimiento se detectaron armas de fuego, seis carpinchos y cinco jabalíes, todos eviscerados como consecuencia de esa práctica ilegal. Según el parte policial, los apresados eran oriundos de San Lorenzo y Puerto San Martín.
Carpincho o capibara
Aunque en Argentina, Uruguay y Paraguay se lo llama "carpincho", el término "capibara" predomina en regiones como Brasil, Venezuela y Colombia. La palabra capibara proviene del guaraní kapiÿva, que significa "señor del pasto", en alusión a su dieta herbívora.
El nombre científico de esta especie es Hydrochoerus hydrochaeris y es el roedor más grande del mundo, conocido por habitar zonas húmedas y pantanosas de Sudamérica.
Su tamaño puede alcanzar hasta los 65 kilos, y su aspecto robusto y tranquilo lo hace inconfundible en su hábitat.
Ambos nombres se refieren al mismo animal, pero la palabra capibara tiene un alcance más global.
Importancia ecológica
El rol del carpincho en los ecosistemas es vital. Al alimentarse de pastos, contribuyen a la regulación de la vegetación en los humedales, un ecosistema clave para el equilibrio ambiental.
Sin embargo, en los últimos años, la expansión de las áreas urbanas generó conflictos entre estos animales y las población humana.
En algunas zonas, como en el Delta del Tigre, los carpinchos invadieron barrios privados y parques, situación que despertó debates sobre cómo convivir con la fauna autóctona.















