Unión perdió 2-0 ante Defensa y Justicia en el 15 de Abril, profundizó su derrumbe futbolístico en el Clausura. ¿Qué sucederá con Leonardo Madelón?
00:02 hs - Sábado 10 de Octubre de 2026
Unión ya no está solamente en crisis: está en caída libre, sin señales vitales y sin encontrar una manera de frenar el derrumbe. La derrota por 2-0 ante Defensa y Justicia, en el estadio 15 de Abril, fue mucho más que otro resultado adverso.
Fue la confirmación de que el equipo perdió el rumbo, dejó de competir como se espera de un conjunto de Leonardo Madelón y empieza a quedarse sin tiempo para salvar un semestre que se desmorona partido tras partido.
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Cuatro derrotas consecutivas. Talleres, Independiente, Boca y ahora Defensa y Justicia. Nueve goles recibidos en esa serie, apenas dos convertidos y una sensación cada vez más preocupante: Unión no tiene respuestas cuando el partido se le pone cuesta arriba y tampoco consigue sostenerse cuando encuentra argumentos para ilusionarse.
El problema no es solamente perder. Es cómo pierde. Es repetir errores que ya no pueden considerarse accidentes. Es volver a mostrar una defensa endeble, descoordinada, incapaz de controlar los movimientos del rival y demasiado permeable ante cualquier ataque bien elaborado. Es necesitar que Matías Mansilla multiplique sus intervenciones para evitar una goleada y, aun así, terminar con las manos vacías.
Defensa expuso todas las miserias de Unión
El comienzo del partido fue una síntesis perfecta de lo que es hoy Unión. Tuvo una oportunidad inmejorable para ponerse en ventaja, cuando Cristian Tarragona puso mano a mano a Joaquín Mosqueira con Matías Borgogno, el volante eligió picarla, pero la pelota pasó junto al palo. Después, Eric Ramírez también exigió al arquero visitante. El Tatengue encontraba espacios para atacar, tenía situaciones y parecía capaz de lastimar.
Pero detrás de esa apariencia había un equipo partido. Defensa y Justicia llegaba con una facilidad alarmante, encontraba espacios, ganaba duelos y aprovechaba cada desajuste. Leandro Fernández hacía estragos con sus movimientos, Jeremías Lucco encontraba zonas libres y Barbona estuvo cerca de abrir el marcador en una acción que necesitó una salvada providencial de Ludueña y Mansilla. Malcorra, en tanto, la tuvo con un tiro libre que pegó en el travesaño.
Unión volvía a mostrar esa contradicción que lo persigue durante buena parte del campeonato: puede generar peligro en ataque, pero cada avance rival amenaza con convertirse en una situación de gol. No hay equilibrio, no hay seguridad y, sobre todo, no hay señales de que los problemas defensivos estén cerca de resolverse.
El cierre del primer tiempo fue devastador. Juan Gutiérrez dejó en evidencia las dificultades de Rubio y Rocha, encontró el espacio y definió para el 1-0. Apenas un instante después, César Pérez aprovechó una nueva desorganización y amplió la diferencia. Dos golpes en una ráfaga, dos muestras de una fragilidad que ya resulta insostenible.
Defensa no necesitó demasiado para desnudar al Tatengue. Le alcanzó con atacar con decisión y explotar los enormes espacios que dejó un equipo que parece haber perdido hasta los mecanismos básicos para defender.
Ni con un hombre más Unión pudo cambiar la historia
En el complemento, Madelón buscó una reacción con los ingresos de Brahian Cuello, Marcelo Estigarribia y Julián Palacios. Unión adelantó sus líneas, tuvo más presencia en campo contrario y encontró algunas aproximaciones. Malcorra probó de tiro libre, Ayala se animó desde afuera y Tarragona volvió a tener una oportunidad con un remate que pasó cerca.
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Después llegó la expulsión de Sosa y el Tatengue dispuso de una ventaja numérica para intentar una remontada. Sin embargo, tener un hombre más no significó jugar mejor ni generar peligro real. Unión rodeó el área de Defensa, manejó la pelota durante varios pasajes y acumuló presencia ofensiva, pero casi nunca encontró el camino para inquietar seriamente a Borgogno.
La paradoja fue todavía más dolorosa: con un futbolista menos, Defensa encontró espacios para lastimar de contragolpe. Perrota tuvo oportunidades claras y obligó a Mansilla a responder para evitar que la derrota se transformara en una goleada. El arquero rojiblanco volvió a ser uno de los pocos que estuvieron a la altura de la exigencia, aunque sus intervenciones ya no alcanzan para disimular el desastre colectivo.
Unión tuvo más pelota, pero no tuvo ideas; tuvo superioridad numérica, pero no tuvo profundidad; tuvo voluntad, pero no tuvo fútbol. Y cuando el rival quedó en inferioridad, tampoco pudo convertir esa ventaja en una oportunidad concreta para cambiar el resultado.
Madelón, en jaque y sin margen para seguir esperando
La derrota dejó al entrenador en el centro de todas las miradas. Madelón, que supo construir una identidad reconocible y recuperar la competitividad del equipo, hoy no encuentra respuestas. El equipo perdió cuatro partidos seguidos, volvió a terminar sin convertir y sigue acumulando errores que se repiten sin importar los nombres ni los ajustes tácticos.
Los números empiezan a ser tan contundentes como el rendimiento. Unión quedó lejos de los puestos de playoffs y sus posibilidades de alcanzar una clasificación a las copas internacionales se redujeron al mínimo, con un panorama que ya depende de una reacción inmediata y de una combinación favorable de resultados. Lo que hace algunas fechas era una aspiración ahora amenaza con convertirse en una ilusión perdida.
Y el interrogante ya no pasa solamente por cómo recuperar al equipo, sino también por la continuidad de un entrenador que quedó en jaque. Madelón necesita respuestas futbolísticas urgentes, pero también debe encontrar la manera de recuperar la confianza de un plantel que parece desorientado y de una gente que empieza a quedarse sin paciencia.
El final del encuentro tuvo el sonido de un hartazgo que venía creciendo. Desde las tribunas bajó el grito de «que se vayan todos», acompañado por cánticos contra los dirigentes. El malestar ya no se limita al rendimiento de los futbolistas: alcanza también a quienes conducen la institución y a un proyecto deportivo que hoy no encuentra argumentos para sostener las expectativas.
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La cuarta derrota consecutiva dejó al Tatengue golpeado, lejos de sus objetivos y con un entrenador bajo presión. Pero también dejó expuesto algo más profundo: un equipo que se acostumbró a cometer los mismos errores y que no encuentra respuestas cuando más las necesita.
La pregunta ya no es solamente cuándo volverá a ganar Unión. La pregunta es cuánto más puede resistir este derrumbe sin que las consecuencias sean todavía mayores. Porque el 2-0 ante Defensa y Justicia no fue una mala noche aislada: fue otro capítulo de una caída que amenaza con llevarse puesto el semestre, el crédito de Madelón y la paciencia de toda la gente rojiblanca.
Formaciones de Unión y Defensa y Justicia
Unión (0): 21-Matías Mansilla; 27-Tobías Rubio, 4-Matías Rocha, 26-Juan Pablo Ludueña, 18-Lucas Ayala; 11-Mauro Luna Diale, 17-Joaquín Mosqueira, 8-Emilio Giaccone, 10-Ignacio Malcorra; 43-Eric Ramírez, 25-Cristian Tarragona. DT: Leonardo Madelón.
Defensa y Justicia (2): 1-Matías Borgogno; 28-Valentín Loza, 30-Damián Fernández, 21-David Martínez, 30-Demián Dominguez; 19-David Barbona, 15-Santiago Sosa, 26-Jeremías Lucco y 8-César Pérez, 9-Leandro Fernández, 24-Juan Gutiérrez. DT: Julio Vaccari.
Goles: PT 42' Juan Gutiérrez (D) y 45' César Pérez (D).
Cambios: ST 0' Brahian Cuello x Mosqueira (U); 14' Maximiliano Porcel x Pérez (D); 23' Julián Palacios x Luna Diale (U) y Marcelo Estigarribia x Ramírez (U); 28' Tiziano Perrota x Lucco (D) y Agustín Hausch x L. Fernández (D); 34' Julián López x Barbona (D) y Ezquiel Burdín x Gutiérrez (D); 36' Misael Aguirre x Ayala (U) y 42' Bruno Pittón x Rubio (U).
Amonestados: Mosqueira, Ayala, Estigarribia y Palacios (U); Lucco y Fernández (D).
Expulsado: ST 31' Santiago Sosa (D).
Estadio: 15 de Abril.
Árbitro: Darío Herrera.
VAR: Sebastián Habib.