El verano suele ser un momento muy esperado por los trabajadores y trabajadoras, ya que es el período que la mayoría elige para tomarse unos días de descanso que, por estar lejos de las obligaciones cotidianas y los relojes, se convierten en un mundo de sueños del que nadie quiere despertar. En tanto, cuando el calendario marca el indefectible fin de esa pausa, muchos comienzan a preguntarse si podrán adaptarse nuevamente a la rutina y sobre en ese contexto aparece el término “estrés”, ese del que todos hablan y que al parecer genera más dudas que certezas.
¿El retorno a las obligaciones laborales siempre genera estrés?
¿El retorno a las obligaciones laborales siempre genera estrés? La pregunta que parece rondar sobre los pensamientos de todos fue respondida a Diario UNO por el psicólogo clínico Jorge Luis Micozzi (Matrícula 21 F11 L1), quien no solo se explayó al respecto sino que también explicó qué significan otros términos que en general acompañan al primero.En primera instancia el profesional explicó que el término estrés surgió en medicina –definido como una reacción normal del organismo donde hay alta secreción de catecolaminas que preparan al cuerpo para el ataque o la huida–, y luego fue acuñado en psicología, allá por la década del 50, para también hacer referencia a los sentimientos emocionales que en general hacen sentir a una persona frustrada, nerviosa o ansiosa.
“Hay que decir que todo acto en la vida de una persona tiene una determinada carga de tensión. Incluso si uno lo ve desde el punto de vista psicoevolutivo, la única instancia en que se está en absoluta y total armonía es en la gestación cuando hay un estado total de absoluta tranquilidad que está descripto como estado de nirvana. Allí no hay agresiones, ni conflictos, la temperatura es adecuada y hay un clima de paz muy grande. Pero a partir del paso por el canal vaginal la cosa ya cambia, en ese instante se producen los primeros traumas y un desequilibrio que desencadena actitudes impulsivas que pueden generar ansiedad”, dijo Micozzi.
Y continuó: “La ansiedad es un estado de desasociego, de intranquilidad, de no estar bien en ningún lado, de querer pelear... y como nosotros tenemos relaciones objetivas y subjetivas, fundamentalmente intersubjetivas, si se produjo ese desequilibrio ante un momento de vacaciones o de retorno al ámbito laboral podemos decir que estamos ante el estrés, que puede manifestarse con un hambre desmedido, deseo incontrolable de gritar o bien con una opresión en el pecho, por ejemplo”.
—¿Se puede decir entonces que “lo mata es la ansiedad”?—Y sí. Siempre existe un componente positivo para estar alerta, que es lo que en psicoanálisis llamamos estrés; y también se puede presentar un distrés que es cuando hay una preocupación por reiterada cantidad de cosas y mal manejo de la ansiedad que termina en conductas autodestructivas. Como dijimos, el estrés es la capacidad de adaptación a situaciones nuevas que puede darse en forma activa, es decir que tenga que ver con el estar bien y enfrentar esos desafíos para crecer y mejorar; o pasiva, donde podemos enfermar por no soportarlo.
Sobre ese punto y al hacer referencia al trabajo, Micozzi explicó que todo dependerá de la estructura de personalidad de la persona, de la etapa de su vida y cómo se planifica, “porque el trabajo es un organizador; y si uno vuelve de las vacaciones y le plantearon un cambio o le piden que resuelva todo rápidamente, puede no adaptarse tan bien como a lo mejor quisiera”.
“Entonces y para no caer en un momento de estrés, lo ideal es hablar de lo que a uno le pasa, porque como dice un principio central del psicoanálisis «lo que no se habla, actúa»; y al poner en palabras uno también se hace cargo de lo que le pasa, lo asimila y puede hacerle frente”, comentó Micozzi y concluyó: “En síntesis se puede decir que a los momentos de estrés los vamos a vivir siempre, no solo en el retorno vacacional, el tema está en saber la manera de afrontarlo mejor”.
Un análisis sobre los tips y recomendaciones
Innumerables blogs de internet detallan algunos tips que pueden ser ideales para quienes quieren volver al trabajo sin estrés. Los mismos recomiendan un retorno «paulatino» y sin «exigencias». En torno a eso, la mayoría señala como positiva la vuelta al hogar con dos días de anticipación a la reincorporación a la oficina para que haya una organización de tareas a través de una lista de prioridades y otros ítems similares. En ese contexto, el psicólogo santafesino Jorge Micozzi afirmó: “Son puntos generales que no deben ser tomados como tal; es decir, se debe observar la realidad propia y en base a ello ver qué es lo que le conviene hacer. Lo ideal es que cada uno tenga la autonomía de volver al trabajo organizándose como quiera”.
En esa misma línea, y en referencia a lo que es conocido como “estrés posvacacional”, el experto detalló: “Echarle la culpa al estrés por todo lo que nos pasa, sea o no en el marco laboral, es como echarle la culpa a la naturaleza, porque este sentimiento siempre estará presente”.
Por los más chicosLas vacaciones de los adultos no tienen más de 21 días, salvo excepciones. En tanto, la vuelta a la cotidianeidad no siempre se presenta como un problema. Pero no pasa lo mismo con los niños de la casa, quienes por meses no tocan un libro y de pronto deben volver a la escuela. ¿Cómo prepararlos para que dicho retorno no sea traumático? Los profesionales en general afirman que es esencial ir preparando esa vuelta de forma progresiva y con ánimos de entusiasmo, para que así el chico no se sienta abrumado. En esa línea recomiendan enseñarles que hay un tiempo de diversión y otro de responsabilidades que no siempre debe vincularse con lo tedioso o aburrido, sino que por el contrario debe ser motivador, ya que será un espacio lleno de desafíos y aprendizajes.
El efecto imitador sobre ese punto será un eje primordial, ya que si el niño observa que para los adultos volver a la oficina es algo positivo, seguramente sentirá lo mismo cuando le toque a el hacerlo con la escuela.















