Y otra vez el rock dijo presente. Una nueva edición de Música en el Río pasó por la ciudad y miles de santafesinos, a lo largo de tres noches, pudieron disfrutar de grandes shows de manera totalmente gratuita, organizado por la Cervecería Santa Fe y el Gobierno de la Ciudad.
La música tuvo su gran fiesta
En un nuevo predio en el Puerto local (en las ediciones anteriores se realizó en la Costanera Oeste), diferentes agrupaciones rockeras y de otros géneros pusieron sus sonidos para el placer de una multitud que pudo disfrutar de los shows cómoda y relajada en dos escenarios montados de manera estratégica para que los santafesinos y los que se vinieron de otros pagos puedan ver y escuchar las bandas que el viernes, el sábado y ayer mostraron su trabajo con total profesionalidad.
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La tarde comenzó con Madre Tierra, Rolls, La Gran 7 y Los Ranser que para esta oportunidad, tal como lo adelantó Hugo Tredici a Escenario, preparó un setlist bien rockero.
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Reggae y magia
El viernes era un día de fuego para el evento ya que solo se presentarían bandas locales y estas (en su mayoría) iban por fuera de concurso. Mientras caía la tarde y empezaba el fin de semana, grupos con proyección iban preparando el camino para un cierre que a todo lujo y de sorpresa para algunos.Sonen Raíz preparó para esta presentación su tributo a Bob Marley que supo desplegar a la perfección. Un verdadero “dream team” de músicos locales e invitados de lujo hicieron real las imágenes de Marley en la pantalla y supieron transmitir el calor del hombre de rastas con reggae del mejor. Cuatro fueron los invitados que acompañaron a la formación original: Rodrigo González (Experimento Negro), Tavo Angelini (Ex-Carneviva), Milagros de Pro (ex-Levitar) y Camilo Hormaeche (Pobre Vaca).
La banda sonó con contundencia y dejó en claro que lejos está la improvisación y que lo que hacen es un tributo por gusto y no por conveniencia.
El grupo estuvo conformado por María Paula Rodríguez y Guadalupe Abrero, como vocalistas; Lucio Venturini, en batería; Lucas Fornillo Faure y Tristán Ulla, en guitarras; Nicolás López Soto, en teclados y coros; Gonzalo Goitía, en bajo; Nicolás Serrano, en trompeta; Lalo Abt, en trombón, y Martín Testoni Almirón, en saxo alto.
Párrafo aparte para el presente sonoro de Goitía que supo llevar el groove del reggae a la perfección en su bajo telecaster de los 60. Un gran presente sonoro del hombre que subió con un vestido rojo y gafas negras.
El cierre del recital fue con el tema One Love en una especie de USA for África litoraleño. Un gran recital para dejar el escenario bien caliente para la llegada de Sig Ragga.
Sin dudas un cierre con Sig Ragga era una apuesta más que importante para los organizadores de un evento masivo como Música en el Río. El excelente presente de la banda es algo innegable pero su formato era una prueba de fuego para un festival de público tan variado.
La presentación de la banda santafesina que triunfa a nivel nacional fue un éxito. Miles de personas se acercaron para ver una presentación pocas veces vista en la ciudad. El desafío de un gran escenario no es problema para la agrupación desde que están en el amparo técnico del gran productor Eduardo Bergallo. La contundencia sonora y el vuelo lírico y musical fue una constante a lo largo de todo el recital donde se pudo ver una interacción entre los músicos y la gente no común en el formato de la banda. Al parecer esto tiene que ver con la alegría incontenible de los cuatro muchachos enfundados en trajes blancos que ya se pueden sentir tranquilos que son profetas en su tierra.
Las canciones de Aquelarre (su último disco) y otras de placas anteriores se fueron entrelazando siempre con la característica habitual que tiene la agrupación de sumarle una pisca más de magia entre una actuación y la otra. De esta manera, el reggae se fue deformando y con una ejecución instrumental perfecta sobrevolaron los temas influencias como la de The Police, Pink Floyd, Queen y sintetizadores de los 80 cercanos a Duran Duran.
Un show para sacarse el sombrero y volverse a casa con la cabeza tranquila de que en Santa Fe hay una banda que nos representa nacional e internacionalmente.
Cuchillo en la tierra
En Música en el Río nunca llueve, esto es una característica que se da año tras año. El sábado por la siesta las nubes amenazaron con un poco de lluvia que luego cayó por la tarde, pero esto nunca puso en dudas que el evento se lleve a cabo.
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Algunos con paraguas y pilotines se acercaban al predio con la seguridad que iban a ver a Chano y Tan Biónica pase lo que pase.
Así fue que desde temprano los sonidos empezaron a llevar a cabo el embrujo y alejaron la lluvia, que no estuvo invitada a la fiesta. Por la tarde, las bandas comenzaron a sonar y así mostraron sus canciones Raigambre, Tabula Rasa, Fuerza Natural, Gurí Groove y Sexta Ciudad.
Bebotes armó un show acorde al escenario en el que tocaron y mostró una formación de buenos músicos. Las interpretaciones fueron seguras y giraron en torno a clásicos de Beatles, Oasis y no faltó algo de rock nacional para los pibes que empezaban a buscar la ubicación estratégica para ver a Tan Biónica.
Una banda donde la diversión de los músicos es la que manda y no hace fisuras por la calidad de los intérpretes. El éxito estaba asegurado.
En una noche que parecía ir mucho más rápido que la del viernes saltó al escenario el ganador del concurso de bandas de 2014 y ganador del Premio Escenario como mejor disco de pop: el querido y aclamado por su público Chino Mansutti. Con chupines apretados desplegó eficacia escénica en un recital sin fisuras.
Con carteles, pancartas y agitados por la voz del locutor del evento Martín Ferrato, el público llenó el predio de golpe para ver la presentación de Tan Biónica en la ciudad.
Vámonos y el hit Tus Horas Mágicas encendieron al público, cautivado por la puesta visual. Las pantallas LED potenciaron el impacto sensorial y permitieron seguir en detalle todo el concierto, mientras un drone sobrevolaba la multitud para captar las postales de una noche inolvidable. “Muera la lluvia” dictaminó la voz de Chano y el clima de fiesta ya estaba instalado entre el público. “Qué lindo es verte sonreír Santa Fe. Acá estamos para que eso siga siendo así y para encender el encanto del piberío biónico”, agregó antes de interpretar Pétalos y Loca. Mis Noches de Enero llegaría después, dedicado para “los corazones nostálgicos”, seguido de Vidas Perfectas con un set electrónico montado en la pasarela del escenario. El repaso por los hits traería las infaltables Ciudad Mágica, El Duelo y Ella, antes de #Hola mi Vida, anticipo del próximo disco.
“Qué lindo arruinarse con vos, Santa Fe”, dijo Chano, para interpretar Arruinarse, del disco Canciones del Huracán, seguida de Obsesionario en La Mayor. Después del tema se produciría una pequeña pausa para que Chano regresara envuelto en su capucha y llegara la despedida con La Melodía de Dios: “Seguimos confiando en los pequeños milagros de la vida, y con el corazón en la mano todo el piberío biónico canta este último estribillo de la canción”, dijo mientras comenzaba a caer ahora sí una lluvia, de papeles de colores. El show terminó sin bises y dejó un sabor amargo para los que querían alguna canción más.
Al cierre de esta edición, la noche del domingo, se llevaba a cabo el cierre de Música en el Río con Cabezones y Las Pelotas.














