Sebastián Maciel es el cuarto de seis hermanos (dos varones y cuatro mujeres). Todos los que lo conocían lo describen como extrovertido, alegre y amigo de todos. Este martes a las 17, comenzó su velatorio en el Centro Acción, Amor y Fe, ubicado en Larrea y Santiago de Chile, una de las instituciones adonde él concurría al comedor, participaba de los talleres y estudiaba en la biblioteca Amílcar Renna. Desde el primer minuto un peregrinar de gente comenzó a acercarse para darle el último adiós. Este miércoles, entre las 9 y las 10, partirá el cortejo fúnebre hacia el Cementerio Municipal.
El dolor de familiares y amigos en el último adiós a Sebastián
Pero el Centro no era el único lugar adonde iba a diario Sebastián. También lo hacía al Hogar Miguel Magone, ubicado en Javier de la Rosa al 3.500. Desde allí, ayer partieron padres y niños que compartieron con él momentos únicos, hacia su despedida final. Con mucho dolor y bronca le brindaron a la familia la contención necesaria ante este tipo de situaciones. “Sebastián concurría al hogar donde funcionaba un proyecto donde hacían pan y de manera simbólica lo cambiaban por zapatillas. También concurría a la escuelita de fútbol, le gustaba jugar de arquero, pero a pesar de eso estaba todo el día en la institución jugando al metegol, participaba de la copa de leche, jugaba en el playón deportivo, es decir que estaba todas las tardes de todos los días”, contó a Diario UNO Marcelo Olivares de esta entidad.
Una pérdida irreparable
Lo definió: “Un nene alegre, divertido, extrovertido, y al que le gustaba jugar y compartir. Le gustaba bailar y por eso ponía siempre música y divertía a los demás. Y como todos los pibes tenía proyectos, sueños, ganas de vivir y el lunes todo eso se fue con él”, dijo y luego se lamentó: “Venía de comprar carne y se encontró con un amiguito y se puso a jugar y justo sucedió eso. Los lunes no abro el comedor porque no me alcanza para tenerlo todos los días. Si lo hubiera tenido abierto él hubiera estado acá. Funcionamos de martes a viernes y el comedor lo hace de miércoles a viernes y si hubiera sido uno de estos días no le habría pasado esto”.
A este comedor concurren a diario alrededor de 60 a 70 chicos de los barrios Pompeya, Belgrano y San José que vienen a la copa de leche y después cenan. “Son adolescentes y chicos, entre varones y nenas. Tenemos apoyo escolar, fútbol, panadería, en fin es un lugar de contención. A la escuela iba a la mañana y a la tarde concurría desde las 14 aproximadamente al hogar Miguel Magone y se iba tipo 19.30”, detalló Olivares. La parroquia de Pompeya también tiene un comedor y allí a veces concurría Sebastián como lo hacía en el Centro de Acción Amor y Fe, y hasta un espacio que posee el Movimiento de Los Sin Techo donde se brindan distintas actividades.
Para finalizar, el responsable del Hogar Miguel Magone expresó: “El pedido a partir de lo que pasó es que los vecinos no dejemos de ocupar los espacios y las instituciones para charlar estos temas, para fortalecernos. El otro, es desarmar Santa Fe, porque las armas sirven solo para matar; y el tercero es que aquellos que son capaces que den un paso al costado y me refiero a quienes son responsables de gobernar y responder por estas cuestiones”.














