En tiempos ancestrales se corría solo por necesidad, pero a medida que fue pasando el tiempo todo cambió y ahora se hace por placer o para competir. Ser corredora pedestre no es algo que se consiga de la noche a la mañana, lleva muchas horas de entrenamiento físico y mental. En pocas palabras, está hecho para aquellos que hacen de la velocidad y la resistencia un medio de vida.
Soledad Morlio: corre para sentirse siempre viva
La santafesina Soledad Morlio es uno de los mejores ejemplos, ya que se transformó en los últimos años en la mejor exponente en el ámbito provincial y nacional, incluso con una latente proyección internacional. Su fuerte son los 10 kilómetros –generalmente siempre termina en el podio–, pero en esta temporada que se extingue no quiso quedarse solo con eso y comenzó a incursionar también en los 21 y 42 kilómetros con un gran suceso.
Después de un 2014 inolvidable, Sole se tomó un instante para hacer un balance y para hablar de lo que se viene. “La verdad es que estoy sorprendida conmigo misma por todo lo que pude conseguir este año, fue realmente maravilloso. Logré correr un 42 sin estar el ciento por ciento y sin embargo lo hice de gran manera. Eso me llevó a estar rankeada a nivel nacional, cosa que le terminó de dar el toque que necesitaba para estar aún más satisfecha”, se sinceró.
“En 2015 espero mejorar mis marcas en pista (3.000, 5.000 y 10.000 metros llanos) e intentar correr otra vez los 42. Tengo ganas de soñar, por eso me voy a preparar con todo en estos dos años que restan para alcanzar la marca mínima y llegar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Sé que es difícil, pero juro que lo intentaré”, concluyó.
















