Alas de Luz surgió en un momento difícil. “El emprendimiento nace porque yo me quedo sin trabajo”, dijo Jorge Thom y agregó: “Hacía dos años que no conseguía trabajo y estábamos viendo la posibilidad de encaminar algún emprendimiento”.
Un emprendimiento con luz propia y buena energía
La idea llegó desde Buenos Aires. Una amiga de Fabiana Díaz, la mujer de Jorge, les habló de las lámparas de sal, algo que en Santa Fe era muy poco conocido. “Empezamos a buscar los datos del importador y al principio conseguíamos las lámparas hechas en forma de pirámide, de gota. Eso era lo mismo que revendían otros, y nosotros queríamos darle una variedad distinta. Nos enteramos que vendían los trozos chicos de sal y empezamos a buscar cuencos, cacharros, hacer algo en metal, y ahora estamos trabajando con mates, fibrofácil, mimbre, para darle al público una variedad de modelos y precios para que cualquiera pueda adquirir una lámpara de sal por los beneficios que estamos brindando”, explicó Jorge.
“La lámpara de sal –explicó Fabiana– tiene trocitos de sal rosada traída de la zona del Himalaya, aunque la distribuyen los pakistaníes. El distribuidor también trae trozos enteros de sal y lámparas con sal torneada. Pero nosotros usamos los trocitos para hacer portalámparas distintos para salir de lo común. Lo que queremos es que la gente pueda buscar algo que, además de decorarle la casa, también le sea una ayuda terapéutica”.
En ese sentido, los emprendedores detallaron los beneficios y dijeron que la lámpara de sal cumple tres funciones fundamentales. “La primera es sacar la humedad del ambiente, porque la sal es hidrosoluble y continuamente absorbe la humedad, lo que permite que las personas respiren mejor; la segunda es que es un ionizador natural, contrarresta todo lo que sean las ondas electromagnéticas de los electrodomésticos, como televisores, computadoras, celulares, entre otros. Estas lámparas lo que hacen es armonizar. Y la tercera función es que la luz naranja tenue que tienen estas lámparas, por la noche, cuando todo está apagado, tranquiliza”, aseguró Fabiana.
Además, desde hace meses comenzaron a hacer orgones. “Son objetos de buena energía. Al igual que las lámparas, absorben las ondas electromagnéticas. Pero se diferencian porque, además de neutralizarlas, el orgón las transforma en energía positiva”, dijo Jorge.
Al ser consultados sobre si la absorción de la humedad produce un desgaste en las piedras de sal, Thom explicó: “En este caso, para que no se humedezca la sal se usa la lámpara, que la mantiene seca. Eso permite absorber y secar sin que se desgaste la sal. Mientras se tenga el cuidado de mantener la lámpara encendida, la sal se mantiene en estado de roca. La recomendación que hacemos, en caso de tener que apagarla por mucho tiempo es que se la tape. Nosotros la vendemos envuelta en un film para que la gente se lleve a su casa un producto genuino y no que se la lleve con humedad del ambiente. Si bien nosotros las exhibimos encendidas, al estar cerradas y no tener contacto con el ambiente y no absorber la humedad, la sal está intacta”.
Fabiana y Jorge comenzaron juntos el emprendimiento hace cuatro años. “Nos gusta todo el emprendimiento. Nos metimos a investigar mucho. Yo soy reikista y terapeuta en shiatsu (que es una técnica de dígito presión). Por lo que en el tema de las energías y la armonía estoy bastante empapada. Eso nos llevó a ir conociendo y relacionando un montón de cosas”, afirmó Fabiana, quien explicó de dónde proviene la sal para las lámparas: “Hace muchos años, cuando surgió la cadena montañosa, en la India, el mar quedó encerrado dentro de cavernas. Eso, unido al mineral que tienen las montañas, hizo que se formen minas de sal que van desde bien blancas a bien rojas. De ahí sacan la sal que luego venden”.
Cómo las venden
Todos los emprendedores tienen en la comercialización de sus productos un obstáculo importante. En ese sentido, Jorge contó su manera de ofrecer sus productos: “Hoy vamos mucho a ferias, ofrecemos por Facebook y el boca en boca es muy importante. Muchos de nuestros clientes después nos mandan a sus amistades para que se compren su lámpara. Además, en Santa Fe tenemos tres negocios donde venden nuestras lámparas”.
“Lo importante –acotó Fabiana– es que después de un año y medio de estar en esto surgió la posibilidad de ingresar en el Centro de Emprendedores de la Economía Social (Cees). Ahí empezamos un camino distinto, que fue el de las ferias. Nosotros ya habíamos hecho algunas ferias chicas, pero el Cees nos dio una continuidad en esto de ofrecer el producto al público. Y, también, nos empezaron a llegar invitaciones para ir a todos lados y ya podemos decir que en cuatro años vendimos cientos, sino casi miles, de lámparas”.
Los emprendedores están promocionando sus productos en el perfil de Facebook Alas de Luz Lámparas de Sal, asisten a la Feria de la Ciclovía (los sábados cada 15 días en Pedro Víttori 4.250) y entre el 14 y el 23 de diciembre participarán en la Estación Belgrano de la Diseña Santa Fe. Al pedirle una frase que defina el emprendimiento, Fabiana expresó: “Regalar luz es importante”.
Por Hipólito Ruiz / Diario UNO de Santa Fe













