Viviana Tosolini tenía un negocio polirubros en Las Flores II, que por los constantes robos decidió cerrar. Estuvo un tiempo buscando alternativas laborales, quería emprender un camino propio pero no encontraba algo que realmente le gustara. Sin embargo, una tarde hizo una torta hawaiana –rellena y decorada con frutas de estación y crema chantilly–, le sacó una foto, la subió a su perfil de Facebook y escribió la frase: “Pavada de torta que hice”.
Tortas y desayunos a domicilio, una receta para emprender
Todo empezó en febrero de 2013. “Cuando publiqué la foto y la gente me empezó a preguntar a cuánto la vendía, me di cuenta que esto podía ser un emprendimiento. Después fui anexando cosas como los desayunos a domicilio. Hago todo en mi casa y difundo todo por Facebook. Me hacen los pedidos y salgo a repartir”, explicó.
En su perfil de la red social, Viviana también tiene publicadas fotos de los tiramisús, otra de sus especialidades y que, asegura, también se venden muy bien. “Pero para ese tipo de trabajos sí necesito que me los pidan con anticipación porque necesitan 24 horas para que el postre se termine de acomodar y lo pueda presentar bien”, aclaró.
“Pero otros trabajos –continuó–, como el de las tortas, yo lo puedo resolver mucho más fácil. Siempre tengo hechos los bizcochuelos, la crema lista y mucha fruta para poder hacer un trabajo que me pidan para que esté listo ya. En el Facebook, o por teléfono los que me conocen, me van haciendo los pedidos y yo voy preparando”.
Viviana también prepara desayunos para llevar a domicilio y cajas artesanales de chocolate. Además, hace un mes y medio que se largó a hacer las patas flambeadas. “Con las patas hice una experiencia para mi familia y como me salió bien me largué a hacerlo. Al toque vendí cuatro. En la casa de mis padres tengo un horno pizzero que es lo que me posibilita trabajar ese tipo de productos”.
La historia de Viviana nunca había estado vinculada a la gastronomía. “De los 19 a los 32 años trabajé en una oficina, y después me puse un negocio. Por eso la gente me pregunta cómo es posible que en un año y medio haya podido desarrollar este emprendimiento”, dijo. “Me gustan los desafíos”, asegura con una gran sonrisa y agrega: “Cuando me piden algo que nunca hice, me pongo a practicar hasta que me sale. De hecho todo lo que estoy haciendo nunca lo había hecho. Una vez me pidieron una torta cuadriculada, tipo tablero de ajedrez. Fue un trabajo muy difícil, que me llevó mucho tiempo, pero me salió y quedó muy linda”.
Llegar a montar este emprendimiento fue una búsqueda personal. “Cuando decidí cerrar mi negocio busqué algo que a mí me gustara hacer. Por eso aprendí a hacer las tortas y los otros postres. Además, me gusta investigar en las revistas especializadas, pintar y hacer todo tipo de manualidades. Ahora incorporé esto, que comenzó como una distracción y ahora lo estoy encarando como un medio de vida”, aseguró. En ese sentido, Viviana aseguró que a pesar del crecimiento que tuvo en este año y medio, todavía no logró vivir de su emprendimiento. “Pero me reditúa y me ayuda. Creo que es importante el servicio de hacer la entrega a domicilio y la decoración con la que entrego los trabajos”, expresó.
Luego añadió: “En esto también me ayudó que la clientela que me conoce me fue recomendando. Un bar muy conocido siempre me encarga cosas en chocolate para los días especiales como el Día de la Madre, el Día del Maestro, entre otros. Para eventos también trabajo las mesas dulces, con tartas y todo lo que haga falta. Pero todo eso lo fui aprendiendo en este último año y medio porque yo no sabía lo que era la cocina”. “Lo que mejor está funcionando es el tema de las tortas, que se venden muy bien”, aseguró la emprendedora y amplió: “Los desayunos también funcionan, porque tengo cuatro o cinco por semana, aunque tampoco tengo un control muy estricto de lo que vendo. Pero ese servicio anda mucho mejor para los días especiales como el Día de la Madre, el Día del Niño. En general para esos trabajos me van llegando los pedidos durante la semana porque también llevan su tiempo”.
Por último dijo: “Además esto me permite manejar mis horarios. Tengo una hija con la que yo quería pasar más tiempo y como tiene muchas actividades ahora yo la puedo acompañar. Cada vez que la llevo a algún lugar aprovecho para hacer los repartos. Esto me permite manejar mis tiempos y como no dependo de un horario, si me piden al mediodía una torta, a las dos horas la puedo tener lista. Este es un trabajo más libre, y eso me encanta”.
Por Hipólito Ruiz / Diario Uno Santa Fe











