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Condenaron en un juicio abreviado a los homicidas de un polémico policía

Les dieron 14 y 15 años de cárcel por ejecutar en 2017 a Pablo Cejas, quien había denunciado la connivencia policial con los negocios ilegales

Domingo 26 de Julio de 2020

Pablo Cejas es el nombre de un suboficial santafesino asesinado a balazos la noche del lunes 17 de julio de 2017 en el humilde barrio Yapeyú, al norte de la capital provincial. Lo mataron con ferocidad, disparándole con dos armas y alcanzándolo con doce proyectiles. Pero Pablo Cejas no era un policía más. En junio de 2015, tras ser atacado a balazos, se presentó socialmente como una especie de "Sérpico" (el primer policía en la historia de los Estados Unidos que declaró como testigo en un juicio contra la corrupción de la fuerza) y denunció a sus superiores. Entonces explicó que los uniformados tenían "prohibido tocar algunos lugares donde se vende droga" y que recibían "órdenes (de sus superiores) de no meterse con los narcos" que aportaban a las cajas negras de la fuerza. A tres años de su homicidio, la Justicia homologó una condena en juicio abreviado para quienes lo mataron: Maximiliano Daniel Banega y Jesús Nahuel Almada acordaron penas de 14 y 15 años de prisión, respectivamente, por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego.

Cimbronazos

El tiempo devoró los códigos en la provincia de Santa Fe y hoy en día el asesinato con tinte mafioso de un policía parece parte de una geografía de espanto. Pero cuando el 17 de junio de 2017 la noticia del asesinato de Cejas comenzó a difundirse primero por las redes sociales, luego por las calles y finalmente por los despachos oficiales, generó un fuerte cimbronazo político.

La víctima, que prestaba servicios en el Departamento de Operaciones (D3) de la fuerza santafesina, se hizo conocido la última semana de junio de 2015 cuando fue baleado en la localidad de Recreo, 15 kilómetros al norte de la capital provincial, en un episodio que primero se ventiló como una tentativa de robo y que terminó mutando en una denuncia de connivencia policial. A partir de ese momento Cejas no se calló la boca.

Al entender que sus denuncias no eran escuchadas, la noche del 16 de julio de 2016 Cejas se parapetó vestido de civil y con un pañuelo que le cubría el rostro frente a un restaurante en el extremo norte de la costanera santafesina y realizó siete disparos al aire mientras hacia reproches a sus jefes, las autoridades políticas de la provincia y amenazaba con matarse. Aquel día, Cejas denunció que desde junio del año anterior había sido víctima de cuatro ataques armados.

En declaraciones a una radio santafesina el policía dijo: "Se cagan en todos, no les interesa nada, no les interesa la vida de nadie. Somos números. Están matando a nuestros chicos, la falopa los está matando. Estoy cansado de ver pibes destrozados por la falopa. Hoy me despedí de mi hijo. No va a ser el primer chico que crezca sin padre, pero él va a estar orgulloso de mí. Dios, patria o muerte, es así de simple. Esta patria, esta Nación y este gobierno nos está destruyendo, y a nuestros chicos. Yo de acá no voy a salir vivo. Que mi sangre caiga sobre los hombros de todos los políticos narcos y transas que tenemos en la provincia".

Buscando información

Cejas fue asesinado el lunes 17 de julio de 2017 pasadas las 22.30 en el humilde barrio Yapeyú de Santa Fe. Con el correr de los días, y mientras funcionarios del gobierno de Miguel Lifschitz desestimaban que el crimen tuviera que ver con las denuncias que había realizado el policía, dos hombres fueron detenidos (Banega y Almada) e imputados por el homicidio.

En la audiencia preliminar los fiscales habían adelantado que pedirían prisión perpetua para los acusados como coautores del asesinato de un suboficial de la policía. Es decir homicidio doblemente calificado por el empleo de un arma de fuego y por ser perpetrado contra un integrante de las fuerzas de seguridad por su función, cargo o condición, lo que llevaría a los acusados a cumplir prisión perpetua.

La noche en la que fue ejecutado, siempre según la acusación, Cejas buscaba información en inmediaciones de Neuquén al 6400 sobre el asesinato de Walter Maximiliano "Bahiano" Gómez, ocurrido un mes antes también en el barrio Yapeyú. El suboficial se había contactado con algunas personas de esa zona que le insinuaron que sabían quién había matado a "Bahiano". Pero la situación se descontroló.

"Cejas estaba discutiendo con otras personas en la vía pública. Banega llegó al lugar y desde atrás le disparó con un arma de fuego. Un tiro dio en el cuello de Cejas que se desvaneció y cayó al piso", explicaron los fiscales. "A pesar de que el policía estaba caído e inconsciente, Banega continuó disparándole varias veces más. Mientras tanto, Almada le quitó el arma reglamentaria que portaba, con la cual también le disparó en reiteradas oportunidades", detallaron los fiscales. Cejas recibió 12 disparos y murió en el lugar.

Los asesinos intentaron deshacerse del cuerpo. Lo llevaron hasta un descampado, lo pusieron en un tacho de aceite de 200 litros y cuando estaban a punto de prenderle fuego apareció un patrullero que los puso en fuga. El 31 de julio fueron detenidos y dos semanas más tarde los imputaron.

Cambio de imputación

El expediente por el homicidio de Cejas quemó las etapas procesales hasta quedar camino a un juicio oral. Almada y Banega lo transitaron acusados por el delito de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego y por ser cometido a un integrante de las fuerzas de seguridad, agravante este ultimo que se le anexó en mayo del año pasado. Nancy Scarfone, la viuda del policía, se presentó como querellante en la causa con el patrocinio de abogados del Centro de Asistencia Judicial (CAJ).

Sin embargo, el viernes el fiscal Martín Torres presentó ante el tribunal conformado por los jueces Gustavo Urdiales, Rodolfo Mingarini y José Luis García Troiano el acuerdo de partes al que llegó con la defensa de Almada (la abogada Andrea Alberto) y Banega (el letrado Guillermo Broggi) y propuso un juicio abreviado. Así, la condena fue de 15 años de cárcel para el primero y 14 para su cómplice. Un acuerdo de partes que contó con el visto bueno del fiscal regional Carlos Arietti y en el cual se suprimió el agravante de que el homicidio fue perpetrado contra un integrante de la fuerza de seguridad, calificación que había sido requerida en un primer momento por la querella del caso.

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