Santa Fe

Los secretos sobre las alergias que padecen los santafesinos

La ciudad capital es “caldo de cultivo” por su clima para el desarrollo de alérgenos que producen estas reacciones. La humedad, el calor y los vientos escasos conforman una pesada combinación

Martes 11 de Noviembre de 2014

“La alergia o atopía es una condición genéticamente determinada por la cual nuestro sistema inmune reacciona desproporcionadamente ante la exposición a elementos de la naturaleza con los que estamos en contacto habitualmente”, explicó el santafesino Gabriel Gattolín, especialista en Alergia e Inmunología y expresidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

“Ahora bien –agregó– Santa Fe Capital, desde el punto de vista geográfico y medioambiental, es caldo de cultivo para el desarrollo de alérgenos como el polen y los ácaros, algunos de los elementos que las disparan. Pensemos que de los 12 meses, 10 tenemos como mínimo una humedad media del 80 por ciento. Y por ser una zona muy baja, los vientos no impactan y no hay posibilidad de «limpiar» el medio ambiente”.

Posteriormente, el especialista precisó que los alérgenos “pueden ser pólenes de plantas, ácaros del polvillo, hongos aerógenos, caspa de mascotas, alimentos, medicamentos o veneno de insectos; aunque en esta estación se produce la polinización de las plantas, lo que impacta fundamentalmente en el sistema respiratorio, incrementando los resfríos, la rinitis, la rinosinusitis y el asma”.

“Ahora bien –profundizó–, hay personas más susceptibles que otras. Y de la interacción del medio ambiente con esas personas susceptibles resultan las enfermedades alérgicas, de las cuales las más prevalentes son las respiratorias, como la rinitis y el asma”.

Molestas y preocupantes

En la rinitis alérgica las áreas afectadas son la nariz y los senos paranasales. “Se manifiesta por obstrucción nasal, rinorrea (agüita constante que molesta), picazón en la nariz, ojos, paladar y estornudos. Puede ser perenne cuando se presenta todo el año (generalmente por hongos y ácaros) o alérgica estacional que es la rinitis polínica, que se presenta en primavera-verano cuando las causas son los pólenes de las plantas”, dijo Gattolín.

—¿Cuáles son los orígenes más cercanos del polen y cómo se puede proteger de él?

—Los pólenes a los que con mayor frecuencia estamos expuestos en la ciudad son los de los árboles, las malezas y las gramíneas. Mucha gente cree que porque tiene ligustros en la puerta de la casa tiene que sacarlos, pero con eso no se termina el problema. Porque contrariamente a esa creencia, los pólenes vuelan kilómetros.

—¿El asma es una forma de alergia?

—Sí, en este caso el órgano de choque es el bronquio, que se caracteriza por tos, dolor en el pecho, sibilancias, dificultad respiratoria. Es la patología que más nos preocupa porque es una de las enfermedades con mayor prevalencia en las últimas cuatro décadas en todos los países. Por eso la mayoría de los esfuerzos de todas las asociaciones científicas están puestos en prevenir y tratar esa enfermedad. 

Gabriel Gattolín ilustró también que las personas que tienen más de cuatro resfríos al año, y con una duración mayor a 10 días, podrían en realidad sufrir de rinitis alérgica e incluso de rinosinusitis, dos afecciones cuyos síntomas persisten a menos que se siga el tratamiento adecuado.

“La rinitis alérgica tiene una alta prevalencia, pero está sumamente subdiagnosticada y produce un deterioro en la calidad de vida cuando no se trata, llevando incluso a un mayor riesgo de asma”, afirmó. Y agregó: “Es lamentable llegar a esto porque actualmente disponemos de tratamientos eficaces para resolver el cuadro. También es cierto que se observó mundialmente un aumento de la prevalencia de enfermedades alérgicas en general y de rinitis alérgica en particular, vinculado a la degradación del medio ambiente, la contaminación, el tabaquismo y otros factores”.

Otras formas

Gattollín, señaló posteriormente que las alergias también pueden afectar la piel, como en el caso del eccema atópico, urticaria, angioedema y eccema por contacto.

Cuando el contacto con el alérgeno se produce por vía general, como la inoculación de veneno tras la picadura de abeja o avispa, la administración de un medicamento o la ingesta de alimento, pueden aparecer síntomas en órganos distantes o incluso afectarse varios órganos, lo que se conoce como anafilaxia y representa una emergencia médica.

También advirtió que no se debe confundir alergia con intolerancia, ya que en la última no interviene el sistema inmune. E indicó que si bien “en general es muy difícil prevenir que aparezca una enfermedad alérgica”, que es genética y por tanto hereditaria, “es importante el diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado para prevenir riesgos a futuro y evitar la aparición de nuevas manifestaciones”.

Vacunas

“Los tratamientos más comunes son con antihistamínicos, que resuelven en gran parte los síntomas aunque también los corticoides inhalatorios son seguros y efectivos, siempre bajo prescripción y supervisión profesional”, advirtió.

Y concluyó enfatizando: “Pero quizás la herramienta más importante que tenemos son las vacunas de alérgenos o tratamiento desensibilizante, que es el único que puede cambiar el curso de la enfermedad alérgica. Con un simple test cutáneo llamado Prick Test, en que se pincha el antebrazo con los diferentes alérgenos a los que estamos expuestos, en menos de 20 minutos se puede determinar a qué somos alérgicos”.

Por Mariano Ruiz Clausen / Diario Uno de Santa Fe

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