Juan Ramón Duarte nació en el campo La Unión, propiedad de su padre, a 20 km de la población de Los Toldos y 60 km al sur de Junín. Fue el único varón de los cinco hijos ilegítimos que tuvieron Juan Duarte y Juana Ibarguren.
Juancito Duarte, el otro "suicidio" que dejó dudas
Durante la presidencia de Perón, y luego de que su hermana Evita muriera, Juancito apareció muerto de un tiro en la cabeza. Tres días antes el presidente lo señaló como traidor a la Patria.
20 de enero 2015 · 21:17hs
Cuando Eva conoció a Juan D. Perón en 1944, quien sería elegido presidente dos años después, y contrajo matrimonio con él, volviéndose una de las personas más poderosas del país, ella lo hizo secretario privado de Perón.
Durante el gobierno de Perón, Juancito se destacó públicamente por su vida frívola y de derroche. La oposición lo señaló siempre como la cara visible de la corrupción. Él mantenía relaciones oficiales con 2 actrices, Elina Colomer y Fanny Navarro, y decenas de evidentes aventuras que daban pie a su fama de mujeriego y seductor. "Hombre de la noche" tenía un palco permanente en el famoso salón de tango Tabarís. Juan Duarte estableció una estrecha amistad con Héctor Cámpora, conocido como Camporita, quien en 1973 sería elegido presidente de la Nación. Y él fue empresario de cine adquiriendo el 25% de las acciones de la empresa Argentina Sono Film y gran parte de la empresa Emelco. Gestionó y firmó el contrato de creación del Fondo de Fomento Cinematográfico, institución que tuvo un papel fundamental en el desarrollo del cine argentino. El 26 de julio de 1952 Evita murió como consecuencia de un cáncer de útero. Juan Duarte sufrió mucho la muerte de su hermana. En noviembre, Juan viajó a Europa para atenderse una sífilis, pero los médicos le informan que es incurable. Simultáneamente, Duarte perdió la confianza de Perón y se vio muy comprometido en una investigación sobre hechos de corrupción que lo llevó a renunciar. Perón hizo una declaración por radio sobre investigaciones sobre corrupción, y sin mencionar explícitamente a Juan Duarte dijo:"Aunque sea mi propio padre irá preso, porque robar al pueblo es traicionar a la Patria." El 09/04/1953, 3 días después de la declaración radiofónica de Perón, Juan Duarte apareció muerto con un disparo en la cabeza. Oficialmente se anunció que fue un suicidio. La oposición sostuvo que se trató de un asesinato. En el funeral, Juana Ibarguren, su madre, gritó:"¡Asesinos! Me han matado a otro de mis hijos!". Héctor Olivera, director de la película "Ay, Juancito", reflexionó sobre Juan Duarte:"Era el hermano de la señora, cuñado del general Perón y su secretario privado. Y al mismo tiempo tenía mucho dinero, y dinero que no escondía, lo repartía. Era generoso. Sobre todo su muerte se convirtió en materia de polémica. Los antiperonistas decían que lo había mandado a matar Perón y la explicación oficial fue que se había suicidado." El recuerdo"Esa noche bebimos unos tragos de whisky, no muchos, y cuando nos despedimos, a eso de las doce y media, me tomó los hombros y me clavó la mirada. Andate derecho a tu casa, me dijo. Yo no entendía muy bien el sentido de esas palabras. Pero al día siguiente comprendí todo: Juancito estaba muerto de un tiro en la sien. ¡Qué espantoso!", recordó Oscar Bertolini, el último que vio con vida a Duarte, sobre lo que sucedió el 09/04/1953. La versión oficial sobre la muerte de 'Juancito' diagnosticó suicidio. Poco antes de esa despedida, Duarte charlaba amablemente con otros amigos suyos que habían ido a visitarlo a su 4to. piso de la Avenida Callao 1944. Además de Bertolini, Héctor J. Cámpora, Raúl Apold, Román Subiza, Belchor Costa, Raúl Margueirat, y 2 amigos de su infancia juninense: Pablo Lagos y José Gullo. Duarte acababa de renunciar a la secretaría privada de Perón."Estaba sonriente —evocó Apold, otro de los testigos—, aunque era una sonrisa extraña. Hablaba constantemente y hacía toda clase de proyectos, pero le faltaba convicción, Claro que recién recordamos esos detalles al otro día, no en ese momento. Yo me fui a las diez de la noche y me llamó la atención la forma en que me abrazaba, pues golpeaba mi espalda con energía, algo raro en él, y me acercó la cara diciéndome 'Chau, Raúl...'. Después comprendí que se trataba de una despedida."
Fuente: urgente24.com










