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¿Formar o ganar a cualquier precio?: se encendió la polémica en el básquet

Los 78 puntos marcados por Francisco Zustovich, un chico de 13 años que juega en Peñarol de Mar del Plata, reabrió un debate en un deporte colectivo que está lejos de solucionarse.

Miércoles 04 de Diciembre de 2019

Es indudable que si un chico de 13 años jugando en categoría U13 convierte 78 puntos en 20 minutos (ningún jugador puede disputar más de dos cuartos), en la era tecnológica, rápidamente el hecho se viralizará y llamará poderosamente la atención. Más allá de ese partido y el resultado final (Peñarol de Mar del Plata perdió 113-112 ante Bolívar de Carlos Paz el pasado domingo), el análisis debe ir mucho más allá de lo sucedido.

Hace pocas semanas nos visitaron en la capital provincial, sucesivamente Silvio Santander, Diego Lifschitz y Juan Lofrano, capacitados entrenadores de las selecciones formativas CABB, además de ser impulsores del método CABB.

La categoría U13 es la transición del básquet recreativo al formativo pero con competitividad. Mismo balón, aro más alto, línea de tres puntos, pero con la obligatoriedad de no pisar la cancha más de dos cuartos, no defender en zona, marcar mano a mano sin ayudas ni atrapes. Una serie de requisitos que instan a buscar la participación y el desarrollo de jugadores de temprana edad en ese recorrido que son las formativas.

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Los ejemplos se fueron sucediendo a lo largo y a lo ancho del país. La génesis parte desde dirigencia de clubes, los propios entrenadores y su idea contrapuesta: apostar a ganar como sea sin importar que en este trayecto también hay pibes que pueden quedar en el camino. Con estas decisiones como la del DT de Peñarol, indudablemente lo que uno hace es empujarlos a los chicos a tomar otro deporte.

El orientador del conjunto marplatense es uno de los tantos que en sus equipos (masculinos y femeninos) de todo el país, tiene 3 o 4 chicos con más condiciones, técnica y capacidad de anotación que el resto. Entonces, para favorecerlos a ellos, para salvar sus espaldas porque desean ganar a toda costa o bien entienden que picar con las dos manos, hacer buenas bandejas o pasarse el balón son aspectos secundarios, toman este atajo. Nadie pretende dejar de lado cualidades de pibes que muestran desde pequeños más capacidades que otros, el gran interrogante a develar es la manera de insertarlos con el resto de sus compañeros.

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A mano pueden colgarse redes, trepar a un podio o ganarse las tapas de los medios de sus ciudades o localidades. No es el fin de este deporte, es contraponer la esencia y expulsar en lugar de incluir. Lo que sucedió con Zustovich lo vemos a menudo en el torneo local, en la Liga Provincial (Ezequiel Taborda, un claro ejemplo en Unión de Sunchales), en la Liga Femenina (Constanza Barreto de San Lorenzo de Tostado vs. Sofía Gazzola de Alba de Maciel).

Cuatro nenes o nenas apartados en un sector, como espectadores de lujo mientras uno siempre busca el uno contra uno sin pasar el balón, pugnando a cualquier precio por llenar su casillero de puntos. Esta nota no busca apuntar y necesariamente encontrar responsables. Pero si no frenamos esto, la bola se hará cada vez más grande y de a poco estamos matando la base de la pirámide.

“Siempre se busca ganar pero con herramientas en un camino que es de formación y hay que tenerlo claro”, palabras más, palabras menos, fue Lifschitz quien nos dejó un mensaje que pareciera imposible llevar a la práctica.

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Muchas veces las determinaciones no pasan por el dinero, simplemente parten de una convicción, aún a sabiendas que en el camino hay que poner la cara y pueden sucederse en los tableros de cada fin de semana más resultados negativos que positivos.

Lucas Victoriano, integrante de la Generación Dorada y actual DT de Regatas Corrientes, salió a defender a los talentosos como Zustovich y en sus redes sociales interactuó con sus seguidores de Twitter. "Miren que ya al bueno “solo” le permiten jugar 20 min. Que más cercos van a ponerles? Por que quieren que todos sean iguales? Y esto no difiere en nada a jugar en equipo.

Por su parte, el padre del chico, Gabriel Zustovich, defendió al jugador de Peñarol, al decir, entre otras cosas, "que juega desde los 3 años, está todo el día en una cancha, es excelente alumno y mejor compañero".

Tal vez quedó un pibe de 13 años en el centro de una polémica que tiene muchas más aristas y dejan al descubierto reglas que pueden aprovechar los que tienen talento o talla física, y va en desmedro de los que intentan progresar en una edad de pleno crecimiento. Esta historia en el camino de la formación tendrá más capítulos.

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