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Cómo se prepara la ciudad de Santa Fe ante eventuales fuertes lluvias

La secretarias municipales de Recursos Hídricos, Silvina Serra, y de Gestión del Riesgo, Cintia Gauna, explicaron cómo se trabaja ante la posibilidad de lluvias y temporales, en los próximos meses

Lunes 15 de Marzo de 2021

Por Juliana Grimaldi / UNO Santa Fe

Ante la advertencia de distintos expertos sobre eventuales lluvias intensas en la región, UNO Santa Fe consultó a las titulares de la Secretaría de Asuntos Hídricos, Silvina Serra y la de Gestión del Riesgo, Cintia Gauna, sobre la forma en la que la ciudad de Santa Fe se prepara para hacer frente, en caso de que ocurran, a estos fenómenos que están fuera de lo normal.

Cintia Gauna aseguró que desde la Secretaría de Control de Riesgo mantienen un seguimiento del clima mediante estaciones meteorológicas dispuestas en la ciudad y en zonas aledañas a la capital provincial. Incluso recordó que el Servicio Meteorológico Nacional emitió un informe trimestral que indica un promedio de lluvias inferiores a lo normal.

Sin embargo, la experta explicó que estos meses hemos tenido lluvias convectivas con una intensidad de recurrencia inusual que no se pueden pronosticar fácilmente. “Muchas veces las imágenes de radar o las imágenes satelitales no las captan y aparece la precipitación convectiva –explicó. A veces el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emite alertas en un plazo muy corto, como pasó en una tormenta en la que llovieron 42 mm o 50 mm en la zona norte de la ciudad”.

Las lluvias convectivas se dan cuando el aire caliente y húmedo asciende rápidamente y se choca con el aire frío. “Aun en un escenario de escasas precipitaciones a lo mejor tenés el pronóstico de que no llueve y de pronto se descarga todo en una zona puntual”, dijo Gauna.

Por su parte, Serra, agregó: “Estos últimos años se venía diciendo que el cambio climático iba a influenciar en la cantidad de agua caída por precipitación, pero en realidad en lo que está afectando es en la intensidad de las tormentas”.

Además detalló que, según los datos históricos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas, los eventos grandes de lluvias, es decir, de más de 100 mm por hora, pasan una vez cada 100 años. O pasaban, ya que “las dos lluvias ocurridas en marzo superaron los 100 mm por hora de intensidad”.

Así se explayó: “Los hidrólogos identificamos fenómenos por la recurrencia, es decir, la cantidad de veces que puede ocurrir un evento en un periodo de tiempo determinado. Un evento muy grande puede ocurrir cada 100 años. Pero este verano tuvimos una lluvia de 162 mm por hora con una recurrencia superior a 100 años”.

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Avenida Galicia, llena de agua producto de las fuertes lluvias.

Avenida Galicia, llena de agua producto de las fuertes lluvias.

¿Faltan obras?

Al ser consultada sobre cómo está la ciudad respecto a infraestructura para hacer frente a fenómenos inusuales, Serra aclaró que hay una gran diferencia entre los barrios más consolidados y los que no, pero que no es la principal causa de los anegamientos. La experta en recursos hídricos dio cuenta de que, siguiendo las convenciones internacionales, en el análisis de factibilidad económica y técnica, los desagües de la ciudad se diseñan para una recurrencia de dos años con una verificación cada cinco años.

“La intensidad de dos años de recurrencia en Santa Fe es de 35 mm por hora. O sea que en una lluvia de 35 mm, con nuestros conductos, el agua se va en el momento o en minutos. Cuando llueve más es como abrir dos canillas en una pileta que tiene un desagüe diseñado para una canilla: se va a llenar”, ilustró.

De todas formas Serra recalcó que, al ser un terreno plano, “si no existiera un muy buen sistema de drenaje en Santa Fe el agua quedaría estancada durante mucho tiempo” y que desde la Secretaría de Asuntos Hídricos se sabe que "para que cuando llegue la contingencia el agua escurra, se necesita trabajar todo el tiempo mientras no está lloviendo”.

Y continuó: “Si vemos la ciudad de norte a sur, dos tercios de la ciudad vuelca al Salado. Todas esas áreas de aporte terminan en estas zonas del cordón noroeste que tienen caminos de tierra y cunetas desconfiguradas”.

“En la zona norte tenemos barrios complicados pero en menos de 24 horas el agua escurre. Eso nos está diciendo que estamos preparados o por lo menos muy encaminados en la forma en la que estamos trabajando”, dijo Serra, y reconoció que algunos barrios que se fueron consolidando como asentamientos en zonas de cavas o inundables se van a seguir inundando si no se hacen obras estructurales.

“Estamos pudiendo en un plazo de 24 horas dar solución a un problema de anegamiento”, remarcó la representante de Asuntos Hídricos, que forma parte del equipo del intendente Emilio Jatón. “Desde lo hídrico es prioridad trabajar en la salida del agua y desde lo político es prioridad trabajar en la integración de los barrios”, sintetizó.

Lecciones aprendidas

“Las obras de infraestructura que se hicieron después de la inundación de 2003, desde la avenida circunvalación, la instalación y equipamiento de las estaciones de bombeo, la conformación de los reservorios y los conductos de drenaje nuevos, contribuyen a que el agua escurra. Por supuesto tienen que estar limpias”, recordó Serra.

En esta línea informó que cada vez que hay un reclamo sobre acumulación de basura se debe analizar todo el sistema hidráulico del barrio: cómo está la cuenca aguas abajo, si el canal está limpio. “Los trabajos se programan, lleva un relevamiento del lugar y un análisis técnico de cómo se va a hacer el trabajo, y luego se verifica que se haya hecho bien, porque como Santa Fe es tan plana un centímetro de desnivel entre dos cunetas puede definir que sea eficiente”, recalcó.

Otro punto que remarcó la experta es que en la unidad de monitoreo es clave el trabajo en redes institucionales, por medio de las cuales se convoca a todas las organizaciones, clubes y vecinales y se toma nota de los principales problemas del barrio.

Gauna, de Control de Riesgo, contó que el protocolo base es el más importante ante un evento de lluvia y consiste en realizar un repaso de los puntos críticos en la ciudad que recurrentemente se anegan o tienen algún tipo de inconveniente. “Ya cuando comienza la precipitación es muy importante tener la ciudad lo más limpia posible y con los desagües desobstruidos para esperar las lluvias”, apuntó.

“También se van activando otros mecanismos de la Municipalidad cuando hay anegamientos y hay que rescatar a alguna familia o alguien en situación de vulnerabilidad”, indicó.

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Un compañero traicionero

La ciudad se encuentra rodeada por dos ríos, el Salado y el Paraná, que además se conectan en el sur. Con respecto a ellos, lo que explicó Silvina Serra es que si crece el Salado desde Asuntos Hídricos ya saben que las estaciones de bombeo funcionan. “La peor situación sería la de una lluvia muy importante que las estaciones no puedan evacuar pero nuestra referencia son cuatro estaciones que nos van indicando que ante un río alto funcionarán igual”, aclaró.

Según Serra en el cordón oeste están ubicadas siete estaciones de bombeo pero las más viejas, de la una a la cuatro, no tienen descarga por gravedad y funcionan de igual forma estando el río alto o estando el río bajo.

“Dos tercios de la ciudad vuelca al Río Salado”, contó Serra. De todos esos barrios desde J. J. Paso a Estanislao Zeballos vuelcan a esas cuatro estaciones que no tienen descarga por gravedad, que funcionan solo por bombeo. Por eso es importante controlarlas para saber en qué momento los reservorios pueden llegar a desbordarse y generar problemas en los barrios”.

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Imagen del río Saldo en Santa Fe

Imagen del río Saldo en Santa Fe

“Cuando nosotros llegamos esas estaciones eran controladas a ojo por los empleados municipales. Ahora estamos colocando estaciones de monitoreo que nos permitan controlar a distancia los niveles de agua de los reservorios mientras está lloviendo”, relató Serra y aseguró que desde una computadora en la Municipalidad podrán controlar cómo funcionan los niveles.

La buena noticia es que verificaron que en estas últimas tormentas de alta intensidad no ha habido problemas y “estamos cubiertos ante un río Salado alto”.

“Para las estaciones que sí funcionan por gravedad también estamos instalando monitoreo para que el día que esté alto el río y tengamos las puertas cerradas podamos manejarlas”, expresó.

Ante la eventual crecida del río pronosticada luego de las intensas precipitaciones en el sudeste de Brasil aseguró: "Lo que tiene el Paraná (a diferencia del Salado) es que nos avisa con tiempo que va a crecer” y que el período mínimo que da es un mes de aviso, suficiente según la funcionaria para instalar todas las bombas en sus estaciones asignadas, ponerlas en marcha y chequearlas.

Contó que hay una lista de muchas estaciones pequeñas en la costa y en El Pozo y que algunas son bombas fijas y otras son móviles. “Hay un terrible problema de vandalismo en las estaciones, los cables son tentadores y más las bombas”. Así que las retiran y vuelven a colocar cuando saben que se viene una crecida. “En este periodo de sequía nos dedicamos a chequear que todas funcionen”, subrayó.

Por último también se refirió a la nueva Estación Cero, ubicada en el barrio Centenario y la última en el sistema del río Salado. “De esa estación recibimos la obra civil de Provincia y las bombas ya se instalaron pero no están conectadas. El trabajo más pesado y complicado ya está hecho pero falta la última instancia, de instalación y verificación, así que va a llevar un tiempito".

Adelantarse a la contingencia

Silvina Serra anunció que desde la División de Gestión Avanzada tomaron la decisión de incorporar la última tecnología para la ciudad, ya que sin importar el tipo de infraestructura urbana, la ciudad siempre se anega a causa de la llanura en la que está asentada. El sistema se trata de una maqueta digital conectada a un sistema de monitoreo que simula y predice los eventos hídricos de la ciudad.

“Le hicimos una propuesta de proyecto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la cual demostramos que en la ciudad no alcanza la infraestructura en obras y que se requiere otro tipo de implementaciones para mitigar los problemas de anegamiento frecuentes”, relató Serra. El BID ofrece a las ciudades de América latina este software que simula cómo se comporta la ciudad ante eventos de lluvia.

“Mediante cálculos matemáticos permite diseñar propuestas estructurales o intervenciones de otro tipo, como compuertas que derivan caudales o el trabajo en reservorios o en la estación de bombeo”, explicó la vocera.

“Hoy tenemos nuestro personal municipal formado por medio de este convenio con el BIM porque una vez que instalemos este sistema y nosotros nos vayamos, nos aseguramos de que el personal estable esté capacitado para manejarlo y usarlo en favor de la toma de decisiones”, finalizó Serra.

Por otro lado, Cintia Gauna reflexionó: “Estamos en un contexto de pandemia y tenemos una multiplicidad de tareas. Con el Covid-19 hay mucho personal de la Municipalidad que no está prestando funciones porque son personas de riesgo. Si antes había un evento y teníamos 30 cuadrillas ahora tendremos 20. Eso es muy importante de comunicar: no tenemos la misma fortaleza en cuanto a equipo de respuesta por la pandemia”.

Sobre el plan de contingencia ante inundaciones, la directora de Gestión de Riesgo aseguró que hay diferencias claves entre las personas evacuadas por lluvias que por desbordamiento del río. “Cuando llueve y por más que la gente tenga un metro de agua dentro de su vivienda la gente no se quiere evacuar; y no los podemos evacuar forzosamente”.

“Cuando comienzan a complicarse los anegamientos generamos los espacios para poder refugiar a las familias temporalmente y habilitamos un "punto seco: un lugar para dar contención, comida, abrigo y a las familias hasta que empiece a drenar el agua. Cuando llueve no quieren irse básicamente por miedo al robo”, se lamentó.

“Hay que ir implementando los dispositivos a medida que se presenta el evento”, dijo. Salvo algunos casos puntuales como de personas con obesidad mórbida, usuarios de sillas de rueda o con distintos tipos de vulnerabilidades no tienen voluntad de abandonar la vivienda.

Por último, Gauna recordó que hasta ahora tuvieron la experiencia con los puntos secos con la lluvia extraordinaria que hubo en diciembre de 2019, en las que albergaron 80 personas evacuadas en dos centros y un punto nuevo.

Y agregó que, durante la cuarentena estricta, desde Gestión de Riesgo y en trabajo conjunto con la Secretaría de Políticas de Cuidado debieron articular refugios y espacios de alojamiento para las personas en situación de calle que fue evidenciando la pandemia. “Eso nos sirvió como experiencia de cómo tratar un refugio ante la situación de Covid-19”, puntualizó.

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