Ingresar hoy al populoso barrio Solidaridad y Progreso San Lorenzo, en el extremo sur de la ciudad, denota un paisaje para el olvido, desagradable y abandonado, lleno de basura. Los vecinos caminan diariamente entre los basurales a cielo abierto que se observan en casi todas las esquinas y son tristes testigos privilegiados de la desidia en la que viven.
La entrada a Barrio San Lorenzo, con basurales cada 100 metros
Calle Entre Ríos, que nace sobre la zona del Parque del Sur, en uno de las zonas más pintorescas de la ciudad, apenas 10 cuadras hacia el oeste, muestra la cara del descuido y la dejadez; y es una de las calles principales de ingreso a barrio San Lorenzo, es más, en la esquina de Dr. Zavalla se ubica el establecimiento educativo Nº 511 Juana Azurduy al cual asisten cientos de chicos de la zona.
Lo cierto es que en los últimos meses los vecinos se sienten abandonados. Ingresar por calle Entre Ríos muestra una imagen muy triste: basurales a cielo abierto en todas las esquinas; y lo que es peor, vecinos sin conciencia "revoleando" bolsas de basura a toda hora y hasta perros muertos.
Todo la suciedad que denuncian los vecinos se empieza a observar en las intersecciones de Entre Ríos con las calles San José, Pasaje Simoniello, Santiago de Chile y Roque Sáenz Peña, y desde allí hacia el oeste.
Los vecinos, inmersos en suma preocupación por la situación, ya se acostumbraron al paisaje que vislumbran las calles del barrio, pero al mismo tiempo denuncian que "los camiones de recolección de residuos cada vez pasan menos".
"Hoy estamos viviendo un verdadero caos porque no sólo los vecinos del barrio tiran la basura en todas las esquinas, sino que también se observan autos y camionetas a toda hora arrojar bolsas con desechos", denunció Nancy, una vecina nacida y criada en el barrio. "Para colmo de males, al sentir olores nauseabundos y ver moscas sobre los basurales, la gente los prende fuego y se hace insoportable vivir con el humo", continuó narrando.
Según indicaron los vecinos, "hace mucho tiempo que los camiones recolectores pasan una vez por semana", pero cuando lo hacen no transitan por las calles transversales a las principales como Entre Ríos o Amenabar.
En definitiva, si bien el barrio recibió arreglos y obras en los últimos años, hoy luce abandonado, no sólo por la desidia política sino también por la falta con conciencia e irresponsabilidad ciudadana de los mismos habitantes de la zona.


















