Antes del partido, la expectativa de los hinchas de Unión era enorme. Habían agotado todas las entradas y horas antes del comienzo, las tribunas estaban pobladas. La sensación era que se aprestaban a vivir una fiesta, no tanto por lo que venía jugando su equipo, sino por lo mal que estaba el rival de toda la vida. A la hora de las presunciones, el Tate estaba ante un Clásico con pronóstico favorable.
Unión dejó pasar la gran oportunidad de hundir a su rival
Unión dejó pasar la chance de darle el golpe de nocaut a su eterno rival.
Y mucho más cuando arrancó el partido ganando con el gol de Luciano Aued. Tenía todo a su favor para poner a Colón en la lona. Porque se le presentaba el contexto ideal. Es decir, con espacios para aprovechar la velocidad de sus extremos, que es lo que mejor sabe hacer el equipo rojiblanco. Cuando lo esperan sufre, pero cuando juega a correr, puede marcar diferencias.
De hecho, en el primer tiempo dispuso de varios contragolpes, en donde con solo acertar un pase llegaba el segundo gol. Pero una vez más, padeció la falta de resolución en los metros finales. En este caso y a diferencia del cotejo con Barracas Central, Unión no generó chances claras como para convertir, ya que se equivocó antes de ingresar al área.
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Decisiones apresuradas, imprecisiones a la hora de entregar el balón, frialdad y sabiduría para dar el último pase, fueron algunos de los motivos por los cuales Unión no llegó a aumentar el resultado. Hizo todo mal cuando el rival estaba conmovido y adoleció de inteligencia para leer el partido y sacar provecho.
No pudo definirlo con un contexto por demás de favorable, lo que habla a las claras de los defectos que tiene este equipo. Si bien es cierto que le falta mayor jerarquía, la realidad es que los partidos que tiene para ganarlos no lo consigue. No solo pasó ante Colón, sino también contra Barracas Central y Banfield.
Y en el Clásico, cuando Colón empató, le comenzó a pesar el partido. Los jugadores se sacaban la pelota de encima, a muchos le quemaba y no se comprometían con el juego. Encima y como es habitual, Gustavo Munúa demoró los cambios, con un rival que dominaba el juego, el DT rojiblanco recién realizó las primeras variantes a los 28' del complemento.
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Sin dudas que Munúa debió ajustar antes, cuando era evidente el dominio de Colón. Y los que entraron tampoco fueron solución, porque ya el partido estaba volcado en favor del equipo visitante. A Unión en el complemento le faltó rebeldía, ni siquiera pudo aprovechar el plus que significaba la localía, ni tampoco jugar con la desesperación de su rival.
Unión había ganado los últimos dos Clásicos en el 15 de Abril, ante equipos más jerarquizados de Colón. Por ello, es que en la previa, muchos gastaban a cuenta de un nuevo triunfo, teniendo en cuenta las carencias de su rival. Pero los hinchas no contaban con los evidentes defectos que tiene el equipo tatengue.
No es casualidad que Unión hace ocho partidos que no gana y que de los últimos 20 apenas sumó dos triunfos. Una pésima campaña, que refleja el presente de este equipo, que aún así tuvo la chance de quedarse con el Clásico, más por defectos de Colón que por virtudes propias. Pero ni así le alcanzó y dejó pasar el tren. Un empate que no está mal, por lo que fueron los 90', pero que al hincha lo dejó frustrado.














