A veces el sueño que se persigue tiene distintas puertas que se van abriendo, y la intuición ayuda para elegir el camino correcto. Así la vida muestra un prisma, una mirada en la cual hay que elegir para que el corazón se quede instalado en un lugar, donde uno se sienta con confianza para creer y poder desarrollar su actividad. Para cualquier orden de la vida esta base se cimienta desde chico. Desde el primer sueño, en este caso, en el primer juguete que le regalan al niño, una pelota, por ejemplo. Se asocia con el deporte, esa otra columna, para que en esa edad el niño comience a descubrir sus cualidades y aún más si está emparentado con el fútbol.
Con un cinco en cada mano
Foto: José Busiemi
Así los chicos que juegan en sus pueblos son vistos por técnicos que buscan talentos, los clubes alimentan sus semilleros con lo que creen lo mejor para el futuro del jugador y del club. Colón no escapa a esa consigna y es así que el entrerriano Gastón Blanc y el cordobés Joaquín Giovanini siguen alimentando ese sueño de llegar a Primera. Hoy son titulares en la Reserva de AFA con el aliciente de que el técnico Eduardo Domínguez ya los apuntó para que en cualquier momento salten al plantel mayor. Ambos dialogaron con Ovación, en donde contaron su historia de vida.
—¿Cuándo comenzaron con el fútbol?
—Gastón Blanc: Comencé jugando en el club Santa Rosa de San José, que está en el Departamento Colón, Entre Ríos, donde fuimos campeones de la liga local. Después me llevó a una prueba el preparador físico de Santa Rosa en noviembre de 2014, y el 20 de enero de 2015 ya estaba haciendo la pretemporada en Colón.
—Joaquín Giovanini: En mi caso antes jugué en la liga de Río Cuarto, Córdoba, en el Club Atlético Lutgardis Riveros de Gigena. Ahí jugué cinco años, y de más chiquito había empezado en mi pueblo, en Juventud Unida de Coronel Baigorria.
—¿Había alguien en la familia que jugaba al fútbol?
—GB: Toda mi familia, mi padre Oscar y mis dos hermanos Cristian y Fabricio son arqueros. Cristian ataja en el club Santa Rosa y Fabricio es arquero en la Liga Rural, al igual que mi viejo Oscar.
—¿Qué se te dio por no atajar, como al resto de la familia?
—GB: Me aburría en el arco. Tenía que esperar mucho la pelota, no me gustaba para nada. Rompí con el mandato de papá.
—JG: En mi caso, mi viejo René jugaba de lateral en un equipo del pueblo. Mi hermano mayor Leandro que ya dejó el fútbol, jugaba de líbero y tengo otro hermano más chico, Lorenzo, de 10 años, que juega de nueve, es goleador.
—Es el único que no quiso defender...
—JG: Todos nosotros la tiramos para arriba, el único que hace goles es él (risas).
—¿Cuál fue tu puesto original?
—GB: La verdad que siempre jugué como enganche, en Colón llegué como enganche, me sentía cómodo en ese puesto, pero acá me vieron que tenía un buen recorrido aeróbico, y me defendía bien, ordenado y entonces me corrieron más en el puesto de cinco. En todo 2015 jugué de cinco tapón, luego en 2016 comencé en el mismo puesto, y a partir de ahí, me fueron buscando más la posición de doble cinco, tirado un poco más a la derecha, con llegada más al área contraria, y a fines del año pasado cuando terminé jugando en Reserva encontré la posición de doble cinco, donde me siento más cómodo.
—Siendo naturalmente un enganche y ahora de doble cinco, ¿encontraste tu puesto definitivo?
—GB: Eso es lo que más me convenció de esta posición, tengo más libertad de llegar al área, lo tengo atrás a Joaquín (Giovanini) que es toda una garantía de que me va a cubrir.
—¿Siempre jugaste de volante central?
—JG: Sí. Hice todas las inferiores en esa posición. Esa es mi posición, me siento muy cómodo en esa función, ya hace muchos años que conozco ese puesto.
—¿Te costó adaptarte cuando llegaste a Santa Fe?
—JG: La verdad que al principio cuando llegué no soñé con jugar en Primera, sabía que estaba en una institución grande, era chico, disfrutaba, no entraba en razonamiento. Después al pasar los años me fui dando cuenta, en un momento me agarró un bajón, me quise volver, hará dos o tres años de eso, después todo se fue ordenando, se fue dando la oportunidad de Reserva, nos llevaron a la pretemporada con la Primera y después de eso me dije: "ahora tiene que ser". Y ahí empecé con mi sueño para llegar a Primera.
—¿Es bueno sentirse apoyado por todo el cuerpo técnico?
—GB: Sí. Ni hablar, para todo el apoyo, más que nada de gente más grande que te puede aconsejar, cuando las cosas no salen bien o no podés darte el gusto de jugar a tu nivel. Ellos siempre están atrás tuyo para levantarte el ánimo y mostrarte el camino que tenés que tomar, como alguna decisión correcta, ellos siempre tratan de corregirte, de encaminarte para llegar a tu nivel o tu mejor versión.
—JG: Sí, por suerte siempre me dieron confianza me respaldaron, me siento cómodo trabajando con ellos y eso me da mucha confianza. Es bueno tener el apoyo de ellos, trabajás más cómodo y tranquilo, te dan seguridad, yo también confío en ellos y eso es bueno.
—¿Fue un año especial para vos el 2016?
—JG: Sí, hace rato que vengo jugando en Reserva, así que por suerte el último semestre nos fue bien, se puede decir que el balance fue muy positivo y vamos a seguir luchando este año. Es muy bueno porque te sentís con toda la energía y confianza y el sueño de poder dar este paso es el objetivo de este año. Así que es muy lindo empezar así el 2017.
—¿Siempre fuiste titular en los partidos de Reserva?
—JG: Sí jugué todos los partidos, menos dos, porque me expulsaron.
—¿Cuáles son tus características de juego?
—JG: Los últimos partidos los jugué de volante central o medio tapón, quitando y distribuyendo la pelota.
—A todo tu juego en esa zona, le agregás una fuerte personalidad que tenés...
—JG: Sí, tengo un carácter bastante fuerte, eso sirve también para el grupo, porque somos varios con personalidad y llevamos el grupo para adelante.
—Ariel Segalla ya te conoce de memoria...
—JB: Sí, ya hace bastantes años que lo vengo teniendo de técnico
—¿Con qué técnico te sentiste más apoyado?
—JG: Todos me apoyaron a medida que pasaba de categoría. Con el que más confianza tuve fue Chupete Marini en las inferiores y con Tapita Segalla también me dio bastante confianza.
—Están entre los varios jugadores que fueron bien vistos por Domínguez cuando los observó enfrentarse con la Primera. ¿Qué se siente ser mirado por el DT de Primera?
—GB: Sentí orgullo, porque uno busca siempre impresionar y dejar lo mejor, que alguien como Domínguez que viene de otro club, ya es un técnico de Primera y por ahí tener la posibilidad de enfrentar a la Primera es un orgullo enorme, porque uno muestra que está haciendo bien las cosas y que no está tomando el camino equivocado.
—JG: Sí. Algo me dijeron. Es muy lindo que hablen bien de uno, me motiva más aún, así que no queda otra que seguir trabajando. Me sentí contento, porque es una motivación para seguir peleándola acá en el club y que ojalá que algún día tenga la posibilidad de debutar en Primera.
—¿Les dijo algo Domínguez?
—JG: Solo nos dijo en una práctica anterior que lo disfrutáramos, que estemos tranquilos y que hagamos lo que sabemos.
—¿Fue un partido especial en la presentación de Domínguez, cuando ustedes jugaron ante la Primera División?
—JG: Lo viví de la mejor manera. Por suerte le fue bien al equipo. En lo personal me sentí cómodo, ya que no habíamos hecho tanto fútbol, era la primera práctica todos juntos, así que por suerte nos fueron bien las cosas.
—Esto te obliga siempre a estar enfocado en debutar en Primera...
—GB: Esto me lleva a las cosas que uno venía haciendo, como cuidarse en las comidas, los descansos, ser responsable, porque te están mirando constantemente y la oportunidad se puede llegar a dar en cualquier momento. Es un incentivo enorme.
—¿Son conscientes que solo les falta medio escalón para llegar a Primera?
—GB: Uno siempre espera la oportunidad y ver tan cerca todo ahora te sobrelleva las ganas de dejar todo, de entrenar al máximo, de querer llegar a debutar, que es lo que todos queremos y buscamos. Buscar que ese escalón sea más chico y más fácil subirlo.
—JG: Empecé de la mejor manera el año. En realidad, creo que todos los chicos nos preparamos para que algún día podamos estar en Primera.
—¿Se corre con ventaja sabiendo ya que Domínguez los apuntó para tenerlos en cuenta?
—GB: No sé si se corre con ventaja, por ahí uno con esta opinión de Domínguez se siente más valorado. Es importante sí. Pero uno se siente más seguro en su juego, uno confía más en sus condiciones, esto te invita a seguir mejorando en cualquier aspecto, que uno se tenga confianza totalmente de lo que le gusta hacer, y más en el fútbol, es importantísimo. Esto te lleva a que cada día estés más confiado, seguro y más atento a las cosas que tenés que hacer.
—JG: Es una parte buena, te motiva más que te haya visto. Pero esto es día a día y no hay que aflojar, porque sabemos que el que está abajo, si está bien, te gana el puesto. Esto es una competencia sana en el día a día.
Es una ventaja que te vea el técnico de Primera. Esto me obliga a seguir por este camino más que nunca, hay que dar más, para ese saltito a Primera que queda.
—También es importante el grupo humano...
—GB: Sí. La verdad que sí, se formó un grupo muy unido, somos todos muy amigos, nos llevamos bien entre todos. Esto también lleva a la competencia sana, sabés que el de atrás se está esforzando para que vos no te quedes en el nivel que tenés, sino, que tenés que seguir subiendo, porque el de atrás te come, como dice Tapa (Ariel Segalla).
—¿Qué comentan entre ustedes, se unen más, viendo que la posibilidad para llegar a Primera está cerca, tal como ocurrió por ejemplo con Nico Leguizamón?
—JG: Cada vez que sube un chico nos ponemos contentos, porque sabemos que es lo nuestro. Este último semestre formamos un grupo de Reserva muy unido, todos tiramos para adelante y eso fueron los resultados que nos llevaron a estar bien posicionados en la tabla y el grupo está muy bien, estamos todos enchufados.
—¿Pensabás que en tan poco tiempo en que estás en Colón ibas a estar donde estás hoy?
—GB: La verdad que no. Arranqué a fines del año pasado jugando en Reserva, no lo esperaba. Obviamente que lo buscaba y lo deseaba. No me esperaba una valoración tan buena de lo que uno está haciendo.
—¿Te sentís valorado o hubo algún momento de flaqueza?
—GB: Siempre confié en que yo podía dar más, que podía estar en el equipo titular, siempre confié en eso y que me podía adaptar a la idea que me pedían los técnicos, la verdad que por suerte lo pude hacer muy bien.
—La familia a la distancia está siempre apoyando...
—GB: En mi familia están chochos, para ellos es un orgullo que yo esté en Colón y más que esté a un paso solamente de llegar a Primera, están contentísimos. El apoyo es fundamental.
—JG: Ellos siempre me apoyan, es muy importante estar siempre en contacto con ellos. Cuando pueden me vienen a ver, siempre somos en toda la familia de tirar para adelante.
—¿Qué consejos te da tu padre?
—GB: Él me dice que esté tranquilo. Todo lo que me dice lo valoro, más que estoy cerca de que se me pueda dar una oportunidad, pero que si no es acá puede ser en otro lado, ya se me está reconociendo como un jugador con buen futuro y me alienta para que no afloje, que siempre siga igual, con la humildad con que me criaron. Siempre habrá alguien esperando que vos te caigas, ese medio escalón y para comerte.
—¿Cómo ves el primer semestre?
—JG: La verdad que falta tan poquito para que empiece el fútbol... Me veo bien, estoy con muchas ganas de seguir demostrando todo lo que sé, tengo que seguir trabajando, para que si algún día me toca la oportunidad saber aprovecharla porque no todos los días se da una oportunidad.
Sé que falta poco para llegar a Primera, no hay que perder la concentración, hay que seguir siendo responsable y cuidarme en los descansos y en la alimentación, que eso es también fundamental. Quiero seguir progresando en el fútbol y este es un momento muy importante que estoy viviendo. Tengo que estar concentrado y confiado en lo que sé hacer.
—¿Qué sienten que les dio Colón?
—GB: Colón me abrió las puertas de todo. Es el primer club profesional en el que vine a jugar. Como no conocía un club así, me esperaba un club mucho más cerrado, la verdad que encontré mucha contención por parte de los dirigentes, de los compañeros y de los técnicos. Me hablaron muy bien, a pesar que algún partido no salían bien las cosas, siempre me trataron con el mayor afecto y a eso lo valoro muchísimo.
—JG: Colón me dio mucho. Porque ya hace ocho años que estoy acá, viví mucho tiempo en la pensión, siempre adentro del club, a Colón lo quiero. Me enseñó, aparte del fútbol, un montón de cosas en la parte humana, rescato mucho eso.
—¿Soñaron con jugar en el equipo de Primera División en el Brigadier López?
—GB: Sí, mil veces. En ese sueño soy un crack (sonrisas).
—JG: Sería un sueño cumplido. Sería lindo poder triunfar en Colón.















