El ciclo de Ezequiel Medrán en Colón volvió a quedar bajo la lupa en cuestión de días. La durísima derrota ante San Telmo no solo significó tres puntos perdidos: fue una actuación que reavivó todos los interrogantes.
Medrán, con un enorme triunfo que le dio aire en Colón
La caída ante San Telmo puso en duda la continuidad de Ezequiel Medrán en Colón. La reacción ante Patronato cambió el clima, pero el margen sigue siendo mínimo.
Por Ovación
El equipo mostró una imagen muy similar a la del 2025, especialmente fuera de casa: frágil, sin reacción y superado. Incluso, el resultado pudo haber sido más abultado. Ese contexto encendió las alarmas y puso al entrenador en una situación delicada, con rumores crecientes sobre su continuidad.
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El partido siguiente, ante Patronato, aparecía como una verdadera final. Y Colón respondió. Tras un primer tiempo opaco, el equipo dio un giro en el complemento y construyó un triunfo 2-0 que fue mucho más que un resultado.
Una victoria que cambió el escenario, pero no el diagnóstico en Colón
El segundo tiempo en Paraná fue, probablemente, una de las mejores producciones del ciclo Medrán: intensidad, juego, solidez y contundencia. Con Ignacio Lago como figura, el equipo mostró una versión que ilusiona.
Pero sería un error quedarse solo con esa imagen. Porque si algo dejó en claro este tramo es que Colón sigue siendo un equipo de dos caras, capaz de pasar de la incertidumbre total a un rendimiento convincente en cuestión de minutos.
Medrán, entonces, no salió del foco. Simplemente ganó tiempo.
El respaldo interno y la presión externa
Desde lo dirigencial, con Diego Colotto a la cabeza, la postura de analizar alternativas en el mercado nunca dejó de ser una opción lógica. No por desconfianza explícita, sino por responsabilidad de gestión.
Al mismo tiempo, el mensaje puertas adentro pareció claro. La imagen difundida por el club en redes sociales, con Medrán abrazado a sus jugadores y la frase “y… yo creo que lo bancan”, no fue casual. El vestuario dio una señal de apoyo en un momento límite.
Sin embargo, en Colón eso nunca es garantía de nada.
Los números que explican el presente
El análisis del ciclo de Medrán encuentra sustento en los resultados:
Tramo final 2025:
Partidos dirigidos: 7
Ganados: 1
Empatados: 2
Perdidos: 4
Efectividad: 23,8%
Un cierre de temporada flojo, donde no logró meter al equipo en el Reducido y apenas consiguió una victoria, ante un rival ya descendido.
Temporada 2026 (hasta ahora):
Partidos dirigidos: 6
Ganados: 3
Empatados: 2
Perdidos: 1
Efectividad: 61,1%
Números que mejoran, pero que aún conviven con rendimientos irregulares, sobre todo fuera de Santa Fe.
Lo que viene: examen en casa para Colón
El calendario le ofrece a Colón una oportunidad concreta: dos partidos seguidos como local ante San Miguel y Racing de Córdoba, en el Estadio Brigadier López.
Allí, con el respaldo de su gente, el equipo tiene la chance de sumar seis puntos claves para afirmarse arriba y empezar a consolidarse como candidato real al ascenso.
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La conclusión es clara: Medrán no tiene margen. Su continuidad depende, fecha a fecha, de que el equipo sostenga la versión que mostró en el segundo tiempo ante Patronato.
Porque en Colón, por historia, plantel y contexto, no alcanza con ganar: hay que convencer. Y en ese equilibrio inestable se juega el futuro de un entrenador que, por ahora, sigue en pie.
















