Al oeste de la avenida Blas Parera, entre las calles Estado de Israel y Vieytes, están los barrios Cabal y Las Lomitas, divididos ambos por Camino Viejo a Esperanza. Se trata de una jurisdicción caracterizada por las calles de tierra (muy pocas son asfaltadas, solo las principales), sus cunetas a cielo abierto y una comunidad que lucha día a día por salir adelante. La vecinal de Cabal es conocida como Domingo Faustino Sarmiento; su presidenta, Ramona Mendoza y su equipo de trabajo tratan de ofrecer distintas alternativas y acercar la institución al barrio. Las Lomitas se destaca porque allí vive una comunidad toba integrada por aborígenes que llegaron del norte del país hace unas dos décadas.
Al norte y al oeste: dos sectores marcados por la postergación
Este último sector, ubicado más al oeste, no es una zona muy poblada. Nélida Mendoza asumió la presidencia de la asociación vecinal en el 2000 y desde entonces trabaja de manera incansable para sacar el barrio adelante, pero aún el progreso o por lo menos los servicios básicos no llegaron. La institución funciona en Zeballos al 6.000. Es común ver que su gente camina por las calles de tierra, lo que hace suponer que no pasan muchos autos ni muchos menos un colectivo. Carros, bicicletas y alguna que otra moto es lo que más se destaca. La mayoría de su gente vive del cirujeo.
Los que no tienen vehículo deben caminar varias cuadras para tomar el transporte público, pero están acostumbrados y esto se debe a que se cansaron de reclamar y esperar una respuesta. Estos sectores del noroeste son los más postergados de la capital santafesina y se nota a cada paso.
Sobre la historia de Las Lomitas, mucho no se conoce pero se la identifica por sus pasajes y porque allí habita una comunidad toba conformada por aborígenes que llegaron en 1994 desde el Chaco y al año siguiente fueron trasladados al barrio con la promesa de que se les otorgarían tierras, que aún hoy siguen esperando. Con respecto a Cabal, sucede lo mismo. Es un sector ubicado al norte del Hipódromo de Las Flores y un zanjón, que ahora fue entubado en un tramo, destacaba al sector a partir del reclamo de manera incesante que llevaron a cabo sus vecinos.
El relleno como vecino
Santa Fe tiene un relleno sanitario para el tratamiento final de los residuos de toda la ciudad. Antes funcionaba en el barrio Altos de Noguera y en 2010, en la intendencia de Mario Barletta, fue trasladado a un predio de 111 hectáreas ubicado al oeste de la avenida Circunvalación, muy cerca de barrio Las Lomas.
Cuando se conoció la noticia del traslado, los vecinos del barrio expresaron su malestar y se opusieron a la radicación porque consideraban que iba a ser perjudicial para la salud debido a la contaminación ambiental, pero se hicieron estudios y los convencieron de que la tecnología que allí se utilizaría no iba a permitir que eso sucediera. De nada valió la queja y hoy el relleno sanitario funciona frente al barrio, tras cruzar la avenida.
Servicios que aún faltan
Caminar varias cuadras para tomar el colectivo no es novedad, pero el pedido para que una línea ingrese a Las Lomitas aún sigue vigente. La 1 circula por Cabal y es lo más cerca que tienen los vecinos de Las Lomitas y es por eso que deben caminar más de 20 cuadras para atravesar el primer barrio o llegar a la avenida Blas Parera para abordar otras unidades que los lleven a destino. El deterioro de las calles, la falta de limpieza de las cunetas y el desmalezamiento integran la lista de reclamos, pero el más importante y urgente de resolver tiene que ver con lo social. Este sector es el más vulnerable de la ciudad.
Agua potable es uno de los servicios que falta, junto a la luz eléctrica, a la que muchos están “enganchados”. El gas natural y las cloacas son una utopía, lo mismo pasa con el servicio de TV por cable y el teléfono. Para detallar algunas instituciones en Las Lomitas se puede hablar de la escuela Paz, Pan y Trabajo San Martín de Porres (primaria y secundaria). Se trata de aulas radiales que dependen del Sindicato de Artes Gráficas de Santa Fe. También hay dos jardines de infantes, que sostiene el Movimiento Los Sin Techo, como así también uno de los dos centros de salud que posee el barrio.
El segundo fue construido por el gobierno provincial durante la gestión de Jorge Obeid y está ubicado en la intersección de Estanislao Zeballos y Camino Viejo a Esperanza. La seguridad depende de la Subcomisaría 12ª, emplazada en barrio Los Troncos, y es lo más cercano. La Capilla Nuestra Señora del Salado, que depende de la parroquia Nuestra Señora del Tránsito, es el único lugar donde los católicos pueden ir a rezar.















