Nuestra posición desde el Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe, en congruencia con la amplia evidencia científica al respecto y con lo que sostienen al respecto la OMS, la OPS y el CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU.), es que la fluoración del agua es una política sanitaria adecuada y la más equitativa en términos de universalizar el acceso de la población al flúor necesario para prevenir las caries.
Antes, hace falta debatir
Este químico es tóxico en dosis altísimas. El agua mineral tiene más flúor que el agua corriente que nosotros bebemos en la provincia. En Brasil fue considerada la fluoración del agua como “la” política en materia de salud bucal porque redujo de manera sustancial la cantidad de casos de personas con caries.
Una discusión intersectorial
Realmente, me gustaría saber cuál es la evidencia científica que avala el proyecto de este diputado.
Es más, derogar la ley actual sería un tanto irresponsable, porque también regula la cantidad de flúor que el agua no debe tener; y hay lugares en el norte de la provincia en donde el agua de las napas es excesivo y eso debe controlarse con rigor.
Lo ideal sería abrir un debate científico serio, con todos los actores de las provincias involucrados y, en tal caso, actualizar la evidencia, aportar nuevos estudios y adoptar así una posición conjunta, aunque la decisión última la tiene el Gobierno Nacional. Es más, tenemos entendido que el Ministerio de Salud de la Nación tiene pensado hacer una convocatoria a estos fines.
Recordemos que ya grupos ambientalistas presentaron reclamos al Ministerio de Salud e incluso la Defensoría del Pueblo nos requirió información, que presentamos en tiempo y forma y con todos los argumentos y evidencias científicas al respecto. Y no recibimos ninguna otra notificación.














