El barrio Jardín Mayoraz tiene un formato triangular. El vértice sur se encuentra al llegar a la rotonda del Puente Negro; al norte lo limita calle Hernandarias; al este, la avenida Aristóbulo del Valle; y al oeste, las vías del ferrocarril Belgrano. El corazón de esta jurisdicción vecinal es una rotonda de la cual parten las tradicionales diagonales, pasajes y cortadas.
Entre diagonales y cortadas, los vecinos de Mayoraz se entienden
El sábado 2 de septiembre de 1928 el diario El Orden publicaba en sus páginas el remate previsto para el día siguiente de “cien lotes en 120 mensualidades en el hermoso barrio Jardín Mayoraz ex quinta Loza”. La promoción aclaraba que el lote se otorgaba con puertas y ventanas gratuitas. Ofrecían “tranvías expresos a disposición del público” y destacaban que los terrenos destinados a la construcción de “casas de familia” tenían, como mínimo, 20 metros de fondo.
Un año antes, a mediados de 1927, el empresario Juan Francisco Mayoraz compró la antigua quinta de Loza y terrenos linderos de menor extensión, con el proyecto en mente de construir un barrio jardín, con una superficie aproximada de 15 hectáreas.
Previo al remate de los lotes, Mayoraz publicó un folleto en el cual describía las características del terreno y los privilegios de la zona en cuanto al transporte –el tranvía pasaba por la traza de la actual avenida Aristóbulo del Valle– y a la inminente pavimentación del camino principal; y mencionaba que se encontraba a “sólo 26 cuadras del Puerto de Ultramar” y el posible traslado de la estación de la Compañía Francesa de Ferrocarriles de Santa Fe al enclave ferroviario cercano (La Redonda).
En el diseño original (ver imagen en blanco y negro) el trazado de las manzanas partía de dos diagonales que atravesaban la ex quinta Loza. En el centro se instalaba una pequeña plaza –lo que hoy se conoce como la rotonda “del Verna”– y la tierra quedaba dividida en cuatro fracciones, que a su vez se repartían en manzanas más pequeñas que las del resto de la ciudad de Santa Fe.
En el catálogo difundido se preveía que las diagonales y la calle principal (hoy Aristóbulo), alojaran comercios y propiciaran el mayor tránsito. Con esta finalidad, las mismas se planificaron con 17 metros de ancho, mientras que las de distribución a las viviendas tendrían 9 metros. En las primeras, habría grandes arboledas, mientras que el verde de las demás calles se encontraría en los jardines de las casas, motivo por el cual se establecía un retiro mínimo de la edificación de tres metros.
Adriana Collado, profesora e investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNL, se explayó en su premiada tesis doctoral “Modernización urbana en ciudades provincianas de Argentina; teorías, modelos y prácticas, 1887–1944”, acerca del modelo de ciudad-jardín en el marco del proceso de modernización y de transferencia de idearios.
“Las viviendas eran de tipo compacto, con jardín al frente y planteaban la posibilidad de un crecimiento por etapas, a la vez que se diferenciaban entre las que ocupaban todo el frente del lote y las que se separaban de una medianera, dejando libre un paso de un metro y medio entre el frente y el fondo del lote; las de planta baja partían de una célula mínima con un núcleo básico de cocina, un pequeño baño y una única habitación”, describía.
De todas maneras, el proyecto admitía “la incorporación de uno o dos locales con lo que se completaba una vivienda mínima; también se preveían casas en planta baja de tres o cuatro dormitorios que disponían de baño completo, comedor, cocina y lavadero y que, con ligeras diferencias de distribución y disposición en el lote, constituían otros prototipos”.
En cuanto a las casas de dos plantas, según se indica en la tesis, “eran todas de tres dormitorios, disponiendo de baño completo, toilette en planta baja por debajo de la escalera, cocina y lavadero. Dos de los prototipos de planta baja tenían, tanto en la estructura como en la disposición de los locales, ya previsto el agregado de la planta alta como modalidad de crecimiento. Todas las casas de planta baja llevaban cubiertas de azotea, en tanto que las de dos plantas podían optar entre la azotea y la techumbre de tejas francesas de varios faldones”.














