La jurisdicción de la vecinal República del Oeste se encuentra dentro del barrio Roma –al igual que sus entidades colegas Parque Garay y Roma– y tiene forma escalonada. Su límite norte se encuentra en Irigoyen Freyre (desde San José a avenida Freyre) y Bulevar Pellegrini (desde avenida Freyre a Urquiza); el sur, llega hasta Lisandro de la Torre (desde Ferrocarril Mitre hasta terraplén); el este, en el Ferrocarril Mitre (límite oeste) y Azopardo (desde Magallanes a vías); y el oeste, avenida Freyre (vereda este, desde Bulevar Pellegrini a Irigoyen Freyre), San José (desde Irigoyen Freyre a Salta) y avenida Freyre (desde Salta a Lisandro de la Torre).
Entre el deporte, bailes y corsos, y la tranquilidad de las calles internas
A principios del siglo XX, se produjeron varios cambios de nombres de calles en esa zona. En 1908 se le cambió el nombre a Córdoba por la actual Juan de Garay, y Castellanos fue reemplazada por avenida Córdoba, que poco tiempo después sería avenida Freyre.
En esos tiempos, todavía había faroles a kerosene en algunas esquinas. Antes de que caiga el sol, el farolero llegaba con su escalera y los encendía. En 1913, ante el incremento de la población infantil en la zona, se creó la escuela Nº 5. Su directora, Francisca Arteaga, inicia los trabajos en una casa ubicada en Tucumán 3.684 y se le dio el nombre de Nicolás Avellaneda.
Por aquellos años, la red eléctrica llegaba hasta Tucumán, pero en 1916 se extendió hasta Roque Sáenz Peña y Vera. Con nuevos progresos a medida que pasaba el tiempo, en 1921 se inauguró la línea 6 de la Compañía de Tranvías, que llegaba hasta Mendoza y San José. En ese punto, el motorman y el guarda realizaban los cambios de vías para regresar al centro. En la misma época, se adoquinó calle Tucumán, desde Urquiza hasta Roque Sáenz Peña.
Con la intención de proveer a toda la ciudad, en 1923 se instaló el Mercado de Abasto, que funcionó hasta el 18 de agosto de 1981 en avenida Freyre al 2.300 y luego se trasladó a la zona norte.
En 1926 se inauguró el Cine Avenida, entre La Rioja y Tucumán (cerró a fines de la década de 1970), al cual concurrían a observar series muchos de los quinteros y peones del Mercado. El edificio aloja hoy a un banco, pero aún pueden distinguirse sus características de antaño.
En 1929, el tranvía llegó hasta calle La Rioja y avenida Freyre, con la extensión del asfalto; y en los años siguientes, durante la gestión de Manuel de Iriondo (1937–1941) se realizaron varias obras en el barrio, tales como la creación del Parque Juan de Garay, la construcción de los edificios de las escuelas López y Planes y Constituyentes, en calle Paraguay.
A pocas cuadras, se encontraba el Teatro Apolo, ubicado en Obispo Gelabert al 3.300, vereda sur. Era un ambiente cultural familiar y convocante para los niños. Su edificio existe, con el frente vidriado.
En el mismo barrio, pero muchos años antes, en 1889, abrió la escuela Vicente López y Planes, bautizada con ese nombre en 1913, debido al cambio de Escuela Elemental Nº 2 como consecuencia del incremento de alumnos cursantes.
Este aumento en la matrícula obligó a buscar un lugar para un nuevo edificio. En 1931, se construyó el parque infantil para educación física en avenida Freyre y Tucumán. Entre 1935 y 1936 se edificó e inauguró la institución en la intersección de Tucumán y Bulevar Zavalla.
Con motivo de su cercanía al, por entonces en funcionamiento, Mercado de Abasto y los puestos de feria, no fueron pocas las familias de trabajadores que enviaban a sus hijos al establecimiento.
AÑOS DE BRILLO
José fue uno de los vecinos que se acercó a la recorrida de Soy de para contar sus recuerdos del barrio. “Cuando yo era chico era todo muy tranquilo. Veníamos al Cine Avenida donde ahora está el banco, al 2.500. Yo habré tenido 13 o 14 años en esa época y nos divertíamos mucho. Avenida Freyre ya estaba asfaltada, no así la Perón. Adentro, ninguna calle estaba asfaltada”, relató este ciudadano.
Entre sus recuerdos, se encontraba “la cancha de Sacachispas, sobre Suipacha y Lamadrid, donde ahora hay una distribuidora” y también la pista más famosa de la zona: “El baile más conocido era el de República del Oeste. Desde que tengo noción está ahí”.
Infaltable para cualquier habitante de la zona rememorar aquellos famosos corsos –más información en página 4– que completaban de lado a lado la avenida, con familias repletas rindiendo culto al Rey Momo. “Acá se hacía el Corso Avenida, que iba desde la cancha de Unión hasta Tucumán más o menos. Era lindo ése. Después se hizo uno de la cancha de Unión al Molino Franchino. De ahí volvía. El de Bulevar era gratuito. El de la avenida cobraba entrada, pero era muy accesible, podía venir toda la familia. Era increíble la cantidad de gente”, indicó José.
LA ACTUALIDAD
“Hoy muchos no van ni a ver fútbol por miedo a la delincuencia. En todos los lugares públicos hoy hay miedo de que pase algo, de que te maten a vos o a alguna criatura. La inseguridad destruyó todo y esta zona no es la excepción”, dijo el vecino.
Aquí José hizo un breve paréntesis para señalar que “hay cosas que no cambian; avenida Freyre tiene los mismos mosaicos de toda la vida y sus árboles tienen más años que muchas personas de las que viven acá”.
De todas maneras, consideró que es “un barrio tranquilo” y concluyó: “El problema son los ladrones que andan. Me gustaría que los gobiernos pongan un poco de voluntad y traten de mejorar las cosas”














