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La historia de la piragua "Cormorán", hundida en la Setúbal, que la bajante del río regresó a sus dueños

La embarcación fue donada al club Manuel Belgrano en la década del 70 por la Armada Argentina. En 2014, se hundió en la Setúbal tras una jornada de intenso viento. Por la histórica bajante de la laguna, la hallaron enterrada y hoy volvió a su primer hogar

Domingo 31 de Mayo de 2020

Tesoros hundidos en el olvido, recuerdos que quedaron grabados en los santafesinos amantes del río que hoy, de forma sorprendente, el histórico descenso de los niveles del río Paraná volvió a resurgir de las oscuras profundidades de una laguna Setúbal que se vislumbra casi seca, deshidratada.

Hace unas semanas, Iván, cuidador de un reconocido parador costero, caminaba admirando el paisaje que en la actualidad entrega el hoy firme lecho de la laguna. Al tropezar con un objeto enterrado, la curiosidad lo hizo finalmente descubrir la "Cormorán" o la "Gerónimo" (según el bautismo que le dieron las distintas generaciones de remeros), una piragua perteneciente al club de Niños Manuel Belgrano, la cual sucumbió a las fuertes olas "lavarropas" de una tormenta de viento que se presentó sobre la Setúbal una tarde de mayo de 2014.

Hoy, la piragua fue restaurada y ya se apronta para volver al río de la mano de las diversas actividades náuticas y travesías con cientos de jóvenes del club, lugar que la vio escribir desde la década del 70 sus mejores historias y aventuras.

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Esa siesta, hace seis años, era soleada y lucía una laguna en todo su esplendor, que brillaba bajo el encanto de una tarde de deportes acuáticos a pleno; por lo menos así la recuerdan, como si el tiempo no hubiese pasado, los que tristemente formaron parte de la crónica del hundimiento de la embarcación. "La desaparición de la piragua fue caótica", recapituló sin rodeos y de forma certera Luciano, actual empleado del club de Niños Manuel Belgrano, que aquel día de 2014 estuvo presente en el naufragio del querido navío.

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"Era un día de viento, soleado, y con la actividad kitesurf y windsurf desarrollándose a full en la laguna. En el momento que un grupo de canotaje regresaba al club, advirtió que una persona haciendo kitesurf cayó al agua al «apagarse el viento»", continuó recordando Luciano. La camaradería de dos jóvenes de la institución, Gustavo y Marcos, llevó a sacar de la guardería a la queridísima "Gerónimo", "la más rápida de las embarcaciones", para llevar ayuda urgente al joven que flotaba en la Setúbal. Una vez que lo rescataron, junto a todo su equipo de kitesurf, lo regresaron a la costa. Lo que parecía que era un solidario trabajo de rescate cumplido, se terminó volviendo un gran dolor.

Los chicos, a pedido del rescatado, volvieron en busca de la tabla que había quedado emergida en la superficie. "En ese momento se levantó la segunda racha de viento, generando importantes olas lavarropas (oleaje que golpea a la embarcación en todas direcciones), picando el río y llenando de agua la piragua. Por ese motivo, la «Gerónimo» comenzó a hundirse y con un amigo del club, Diego, acudimos a rescatarlos con otras embarcaciones", conmemoró Luciano.

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Los que siguieron, fueron días de intensa búsqueda con ecosondas y guinches para encontrar la embarcación hundida, pero todo fue en vano; la piragua se perdió en las profundidades de la laguna y las tormentas que se registraron los días siguientes al hundimiento, terminaron de enterrar la piragua en el lecho de la Setúbal.

"Quedó el recuerdo y la herida de la «Gerónimo», porque era la piragua más querida por todos, por su estabilidad, rapidez y calidad. Era el caballito de batalla de las embarcaciones del club. Es más, no se usaban embarcaciones más nuevas, porque al ser cortita, era más fácil de llevar al agua", revivió Jan Kubiak, presidente de la Comisión Directiva del club de Niños Manuel Belgrano, quien además contó sobre los inicios y la llegada de la "Cormorán al club en entre 1977 y 1978: "La Armada Argentina apadrinaba la actividad de los scout navales, y durante muchos años donó diversos elementos como la piragua. Con la segunda generación de dirigentes del club, en el año 2000, se rebautizaron algunas embarcaciones viejas con nombres de indios, además de arreglarlas y ponerlas en valor. Allí fue cuando adoptó el nombre de Gerónimo".

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Darío Burtovoy, es actualmente socio del club de Niños Manuel Belgrano y jefe scout del grupo que representa a la institución. Cuando la piragua llegó al club en la década del 70, cariñosamente se adueñó de la embarcación, cuidándola y dejándola a su cargo. "La utilizaba para competir representando al club en la laguna Setúbal y también en regatas nacionales scout. Para la época, la piragua era muy superior y moderna; todos la querían", recordó Darío, quien en el año 1983 ingresó a las Fuerzas Armadas. "Todo lo que aprendí con el scoutismo en el club, lo apliqué en el ámbito naval durante 15 años, con navegación en el buque rompehielos Almirante Irizar y en la histórica Fragata Libertad, También participé en 1992 de la histórica celebración de los 500 años del descubrimiento de América", continuó evocando.

En definitiva, el club de Niños Manuel Belgrano, a raíz de la histórica bajante de la laguna Setúbal, hoy pudo recuperar una de sus "joyas" náuticas perdidas hace tiempo, siempre cara a los afectos de los jóvenes de aquella época, tiempos en los cuales la institución ubicada en la costanera santafesina (Almirante Brown 6950) marcaba presencia en la ciudad con sus múltiples actividades, sobre todo el scoutismo, movimiento del cual fue fundador en Santa Fe; tradición que con el correr de los años fue perdiendo su esencia y presencia entre los adolescentes en el país.

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