La violencia de género aparece, sin distinción, en todos los grupos etarios y en todas las franjas socioculturales. Por eso se aspira, siempre, a generar propuestas de atención y prevención en todos los ámbitos. Sin embargo, el cambio cultural solo puede sostenerse si se trabaja puntualmente con los más jóvenes para que puedan visibilizar las prácticas violentas y prevenirlas.
Noviazgos violentos
La asociación civil Trama-Lazos Para el Desarrollo y el Instituto Abierto para el Desarrollo, de Buenos Aires, y el Estudio de Políticas Públicas (Iadepp) realizaron un trabajo de investigación en la que relevaron cuáles son las violencias que los adolescentes identifican como tal y cuáles están naturalizadas.
Los celos, como una expresión de amor, son aceptados por ambos sexos como válidos y no como instancias de control. Por otro lado, a partir de la visibilización de la violencia machista en distintos ámbitos se evidencia que la mayoría de los consultados son capaces de ver cuáles son las conductas violentas que se expresan de manera física, pero no tanto las psicológicas.
El martes, Diario UNO de Santa Fe y Suplemento Ser UN@ organizan –en el marco del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer– un panel debate donde la presentación de ese trabajo estará a cargo de Lucila Tufro, fundadora de la asociación civil Trama, y de Mónica Marani, integrante del equipo técnico de la asociación. Además, para reflejar el trabajo local estarán Marta Fassino –Área Mujer de la Municipalidad– y Fernanda Pagura –Programa Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación.
Celos y control
Uno de los temas centrales que se abordó fue el concepto de amor romántico. Y en ese marco se detectó, de manera muy fuerte tanto en varones como en mujeres, la identificación de los celos como una forma de control de la pareja. Esa situación, lejos de ser considerada negativa, es percibida como una demostración del valor que el otro le da al vínculo que se mantiene. Además, persiste la idea de que estar enamorado implica aislarse y pasar el mayor tiempo posible con esa persona.
El trabajo realizado por Trama y Iadepp –que se realizó en 12 provincias argentinas– consistió en presentar a las y los adolescentes una serie de afirmaciones y solicitarles que expresen si estaban “de acuerdo”, “parcialmente de acuerdo” o “en desacuerdo”.
Así se pudo ver que un 32 por ciento afirma que “los celos son una manera de demostrar amor”; y un 30,9 por ciento indicaron estar parcialmente de acuerdo. Por lo tanto, es uno de los mitos que tiene mayor prevalencia entre los consultados.
En el mismo sentido se pueden analizar las opiniones sobre la afirmación que señala: “que tu pareja te haga sufrir no quiere decir que no te quiera”. Un 19,4 por ciento está de acuerdo y un 21,4 por ciento parcialmente de acuerdo con la posibilidad de que el amor contenga cierto grado de sufrimiento. Y en ese punto no hubo diferencias entre las respuestas de los varones y de las mujeres.
Ante la afirmación que aseguraba: “cuando una persona se enamora pierde la razón” un 24,4 por ciento señaló estar de acuerdo y un 32,4 por ciento estar parcialmente de acuerdo. “Es decir que más de la mitad de los jóvenes, sin diferencias significativas por sexo, sostiene el carácter irracional del amor, uno de los mitos fundamentales del amor romántico”, se analiza en las conclusiones.
Y eso se encadena con las respuestas a la afirmación: “cuando te enamorás solo querés estar con la persona amada y prescindir de las amistades”. Allí el 24,5 por ciento dijo estar de acuerdo y un 18,8 por ciento, parcialmente de acuerdo. “Eso significa que más de un 40 por ciento tiene una visión positiva del mito que señalamos anteriormente que implica que el amor es exclusivo y excluyente, no se puede compartir y tiende a alejar a todas las demás personas de la relación dual”, agregan en el documento.
Por otro lado, en cuanto a los celos, las cifras son similares y dan cuenta de cómo no solo se ejerce un control, sino que también se espera que la pareja lo haga también.
“Aparece que los celos forman parte de lo que consideran normal en un noviazgo. Cuando los jóvenes describen un noviazgo dicen que es una relación entre dos personas donde hay un cierto acuerdo, implícito o explícito, de exclusividad. En el momento en que eso sucede, aparece la cuestión de hacer prevención de situaciones donde pudiera haber supuestas infidelidades. Y lo que hay que resaltar es que tanto mujeres como varones ejercen los celos y un control cercano de la pareja”, evaluó Lucila Tufro, en diálogo con Ser UN@.
Y agregó: “De todas maneras, vemos que son diferentes los motivos por los cuales se controlan. La infidelidad es para los varones algo que buscan evitar por una cuestión de su imagen en el grupo de pares y respecto de la mirada externa de la pareja; mientras que para las mujeres lo más importante es el miedo a perder esa relación”.
Al respecto, aclaró que los jóvenes no tienen ningún problema en expresar que controlan a sus parejas o bien que les gusta que sus parejas estén pendientes de qué hacen en cada momento del día.
En el informe se expresa que cuando se los consultó sobre si les gustaba que su pareja quiera “saber todo lo que hace cuando no están juntos” un alto porcentaje (25 por ciento de las mujeres y un 26 por ciento de los varones) estuvo de acuerdo. Un 29 por ciento de las mujeres y un 22 por ciento de los varones estuvieron parcialmente de acuerdo. Y un 26 por ciento de ambos sexos estuvo en desacuerdo.
Y, ante la afirmación: “revisar los mensajes en el celular, correo o Facebook de tu pareja no es grave ni agresivo” casi un cuarto de las mujeres y un 19 por ciento de los varones indicó estar de acuerdo, es decir, que minimiza estas actitudes y no las considera invasivas. Si a eso se le suma quienes están parcialmente de acuerdo, un 40 por ciento de las mujeres y varones no registran el control sobre o de sus parejas como algo fuera de lo “normal”.
Prevención y políticas públicas
Tufro manifestó que la decisión de encarar la investigación se basó en que: “Cuando empezamos a trabajar sobre la violencia de género nos pareció importante priorizar dos cuestiones. Una es trabajar a nivel local para abordar los casos desde la cercanía que necesitan las mujeres que sufren violencia; y la otra cuestión importante, para nosotros, era trabajar con los jóvenes porque nos parecía que era una edad en la que podíamos abordar la prevención. Cuando encaramos esa línea de trabajo, nos dimos cuenta que había muy pocas investigaciones y las pocas que existían eran encuestas donde se hacían preguntas generales, pero no había un trabajo desde la opinión o la percepción de las viviencias que ellas y ellos tienen”.
Por eso, indicó, les pareció central acompañar el relevamiento de datos con los grupos de opinión en los cuales dialogaron con jóvenes para conocer qué opinaban sobre el tema y cómo percibían determinadas cuestiones dentro de las relaciones de pareja.
“No había mucha información y lo que había no recogía las voces en forma directa. No se daba información cualitativa”, detalló Tufro.
Y agregó que, ahora, se trabaja en aprovechar los datos recabados para pensar estrategias de prevención con jóvenes que es una tarea que ya vienen realizando pero que podrán optimizar a partir de esa información. Pero además, están interesados en que su trabajo llegue a quienes son responsable de la implementación de políticas públicas vinculadas a la prevención y atención de situaciones de violencia machista.
“La prevención tendría que hacer algo que esté instalado, en primera instancia, en la estructura educativa formal. Porque, por suerte, casi todas las chicas y los chicos de esas edades van a la escuela y, además, porque nos parece que esto tiene que ser una política pública. Solo así podrá tener un impacto real en la población juvenil. La idea es sensibilizar y alcanzar esta información a todas las personas que tienen capacidad de definir sobre las políticas públicas”.













