Desde hace casi dos años, este matrimonio se inició en la carrera del diseño de la mano de los discos. Bajo la marca “Olivia recicla”, hoy comercializan la línea “Vinyls Things”. Esta ofrece un interesante catálogo de productos realizados a mano con discos de vinilo. Entre estos se pueden encontrar agendas, relojes, percheros, llaveros y mesas.
Otra de las perspectivas desde donde puede abordarse el vinilo, es el diseño.
Tal cual lo explicaron los emprendedores todo surgió de la necesidad de no tirar las cosas. “Estamos viviendo en una sociedad muy consumista y se tiran muchos objetos que pueden servir para realizar otros objetos, pero más allá de que sirvan como materia prima o parte de un objeto nuevo, el mismo material tiene su valor”, explicó Rebecchi. Y destacó el trabajo que se encuentra detrás de un objeto como este, en el cual intervienen diferentes actores para que este pueda comercializarse.
“Hubo diseñadores gráficos, está toda la parte artística que estuvo puesta en ese objeto. Y es una lástima que se deseche como si fuera una bolsa de pan”. Rescatar un objeto viejo y construir parte de un nuevo objeto y darle un nuevo uso es la tarea principal a la cual está abocada esta pareja santafesina.
“En el caso de los vinilos, se da porque no es tan masivo como antes. Ahora no se da que en todas las casas haya una bandeja tocadiscos, al contrario, es más exclusivo. Entonces, no perder eso que había en las casas, para escuchar música. Mantenerlo, no tirarlo y transformarlo en un nuevo objeto para que siga siendo parte de nuestra cultura”.
El hecho de haberse convertido en un objeto exclusivo y de difícil acceso quizás no alivianó la tarea de conseguir la materia prima para trabajar. Pedro relató que para rastrearlos dedicaron una importante cantidad de tiempo. En un primer momento, como todos los que empiezan a hacer algo, los familiares colaboraron de forma amable. En el comienzo de su búsqueda encontraron que en sus propias familias estos elementos estaban tirados en galpones, algunos arruinados por la humedad. Mientras que otros estaban bien conservados porque tenían una carga afectiva para sus dueños. “Pero al principio los conseguimos de amigos y familias que tenían de sus colecciones propias de tango, rock de los 80, folklore. Al principio fue todo muy chico y artesanal, después se fue llevando a una escala más grande”, relata Rebecchi.
En una segunda etapa la búsqueda del material se extendió puertas afuera, el matrimonio decidió colocar carteles explicando lo que necesitaban. “Y de ahí nos empezaron a llamar. Hasta que llegamos a comprar un total de 1.000 discos, empezamos a experimentar y a buscar un proceso productivo para poder llevarlo a hacer en cantidades medianas, para lograr que sea un emprendimiento comercial y no una artesanía muy casera”, explicó Rebecchi.
Hasta ahora, la pareja lleva recolectados 2.500 discos. Cuando llegaron a las 1.000 unidades, dejaron de comprar por una cuestión de espacio. “Y había que empezar a clasificar los discos, algunos estaban en un estado que no era muy bueno y había que limpiarlos, sacarles la humedad, desechar en otros casos”, explicó.
El proceso creativo fue un período al cual tuvieron que dedicarle una buena parte de tiempo. Aprender a manipular los discos para trabajar con ellos y darles un formato.
“Por ejemplo, hacemos unos cuencos para lo cual tuvimos que hacer una maquina especial, la mayoría son todas a medidas y hechas por nosotros porque no vienen, es algo que se tuvo que adaptar buscando en internet”, cuenta el emprendedor. Para esto se pusieron en contacto con diseñadores de EE.UU, Colombia y con una artista que hace vinilos en España y ellos los fueron orientando para sacar ideas muy lindas.
El emprendimiento va más allá de los vinilos, el nombre no es casual, ya que Olivia es la hija del matrimonio que hoy trabaja en el hecho de unir la acción en primera persona. “Uno tiene que encargarse, no vienen de afuera y te arreglan el medio ambiente, es algo un poco más personal y agarramos los vinilos en una primera etapa”, relata Rebecchi.
A futuro, la idea es trabajar con otros soportes tecnológicos, ya sea casetes, VHS, todo lo que son los tocadiscos y caseteras viejas de los Winco de antes. Ahora se encuentran en la etapa de acopios de materiales. “La idea es generar algo que vaya creciendo, no dejarlo y que se haga algo pasajero, porque creemos que da para mucho más y también generar conciencia en la gente de que no todo se tira, se usa un tiempo y se descarta. Es generar algo que perdure y que vaya evolucionando”, aclaró.













