Santa Fe

Una mirada sobre la droga y su relación con los crímenes

El fiscal federal, Walter Rodríguez, dialogó con UNO sobre el rol que ocupó la droga en los últimos homicidios ocurridos en la ciudad. “Es un desinhibitorio pero no el móvil de la disputa”, sostuvo.  

Sábado 14 de Junio de 2014

En tres de los cinco crímenes que ocurrieron en Santa Fe y Santo Tomé, el 2 de junio pasado, los investigadores hallaron drogas. En ninguno de los casos fue en grandes cantidades, pero sí suficientes como para que la narcocriminalidad se convirtiera en un tópico de referencia a ese lunes negro. Incluso, la semana pasada, el fiscal regional, Ricardo Fessia, fue uno de los primeros en mencionar que la droga estaba atravesada en todos los últimos casos policiales. Aunque, en entrevista con Diario UNO, reconoció que aún no existen en Santa Fe bandas organizadas como en la ciudad de Rosario, sino que en realidad, aún se trata de casos de “matonismos”.

Para el fiscal Federal Nº 1 de Santa Fe, Walter Rodríguez, esa diferencia se explica en dos pilares claves que hacen que en Santa Fe no se reproduzca la espiral de violencia que enrosca a Rosario: la menor densidad poblacional y el contexto social que diferencia a ambas ciudades.

Sin embargo, más lejos de un análisis sociológico y con datos recolectados de las investigaciones que encabezó desde que asumió la Fiscalía Federal Nº 1 de Santa Fe, Rodríguez consideró que en la ciudad aún hay indicadores de una convivencia más o menos armónica entre quienes se disputan el mercado de estupefacientes en la ciudad.

“En estos momentos, al alerta lo marca la proliferación de los lugares de expendio de droga al amparo de agencias estatales, pero no los hechos de violencia. Los últimos crímenes ocurridos en Santa Fe son por conflictos interpersonales que derivaron en muertes. Probablemente, en muchos de ellos hubo ingesta de droga por parte de los actores del conflicto. Pero una cosa es que haya agentes que consuman droga y eso les genera que sean mucho más factible de causar la muerte de otro; y otra cosa es la disputa de Rosario, donde se mata para ganar el territorio para narcotráfico”, explicó Rodríguez.

Y marcó la diferente reacción social que provoca un crimen por un conflicto interpersonal y un crimen narco: “En el primero de los casos, los familiares, los vecinos y los allegados salen a reclamar Justicia. En cambio, cuando es un ajuste de cuentas narco, no hay una manifestación pública en reclamo de la intervención del Estado para que investigue. Y eso tiene que ver con los códigos que manejan los narcos”, detalló.

—¿La mecánica de venta de drogas en Santa Fe se sostiene con los kioscos o hay más delivery?

—Podríamos decir que en los últimos meses está disminuyendo lo que fue una proliferación de kioscos acá en Santa Fe. Los que cometen este tipo de delitos se dieron cuenta de que los estaban viendo y el intercambio mutó hacia el delivery.

De paso

—¿Cuál es el rol de la ciudad de Santa Fe en la red de narcotráfico a nivel nacional?

— Por cómo está trazada la geografía, esta es una ciudad de paso. Hay rutas muy importantes que están dentro del territorio santafesino y pareciera ser que no hay un control profundo. Pero también hay que tener en cuenta que las organizaciones que se dedican a este tipo de tareas, todo el tiempo están imaginando cómo hacer para burlar los controles y que las fuerzas de seguridad no pueden parar absolutamente todos los vehículos que pasan por una ruta. Entonces, ahí entra en juego la posibilidad de detectar cuáles serían los vehículos pasibles de ser interceptados para revisarlos.

—En la reunión del Consejo Provincial de Seguridad realizada la semana pasada se volvió a insistir en la necesidad de que haya más agentes de otras fuerzas de seguridad pública –como Gendarmería– en Santa Fe. ¿Cuál es la importancia de la colaboración entre fuerzas de seguridad en la lucha contra el narcotráfico?

—Uno de los factores que permiten evitar que el narcotráfico se asiente en una jurisdicción determinada es que allí exista una pluralidad de fuerzas de seguridad. Cuando hay una sola fuerza que monopoliza el ejercicio de la prevención y la represión de este tipo de delitos, es más fácil que los narcotraficantes penetren la integridad de esa fuerza. En cambio, cuando hay varias, esta situación se hace mas difícil.

Estudios territoriales

—¿Se han estrechado las relaciones entre la Justicia Nacional y la Provincia para perseguir este tipo de delitos?

—No creo que hayan existido malas relaciones. Pero, producto de decisiones provenientes de Procuración nacional, se han acercado los vínculos y las mesas de trabajo.

Y continuó: “Este trabajo compartido entre la Secretaría de Delitos Complejos de la Provincia, a cargo de Ana Viglione y la Justicia Federal está dando frutos. Por ejemplo, tras varias reuniones con Viglione en las que repasamos los esquemas de trabajo que teníamos y los estudios territoriales, acordamos avanzar con determinados órdenes. Esto nos va a permitir focalizar los esfuerzos conjuntos en lugares neurálgicos y preocupantes para tener un orden de prelación en las investigaciones.

—La Secretaría de Delitos Complejos, además de narcotráfico investiga casos de trata de personas: ¿cuál es la lógica común entre ambos delitos?

—Que ambas son muy redituables. Se financian y se retroalimentan producto de la gran capacidad de captar bienes económicos de su propia actividad. Por eso, la Procuración destaca siempre la necesidad de detectar, de manera temprana, los bienes de quienes participan en este tipo de delitos para disminuir su poder de fuego.

—¿Les han tocado investigaciones con estos delitos combinados?

—No, por supuesto que en los lugares donde se produce explotación sexual hemos encontrado uso de estupefacientes, pero siempre fueron usos sociales dentro de un hecho de trata.  

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