Colón

Lavallén se ganó el derecho a dirigir las semifinales

Más allá de lo que pase el domingo ante Rosario Central, el técnico sabalero debería estar en el banco en los partidos ante Atlético Mineiro

Jueves 29 de Agosto de 2019

Colón hace 22 años que no juega una semifinal de Copa. La última fue en 1997 por la Copa Conmebol cuando fue eliminado por Lanús. Con la salvedad, de que el Sabalero arrancó jugando octavos de final, por lo cual para llegar a esa instancia tan solo superó a dos equipos (Universidad de Chile y Danubio y ambos por penales).

En consecuencia, es mayor el mérito a estar entre los cuatro mejores de la Sudamericana, además de hacerlo con cierta comodidad, salvo la serie con Argentinos Juniors en donde debió llegar a la instancia de los penales.

Pero después de ello goleó a Deportivo Municipal 5-0 en el global, 3-1 a River de Montevideo y 4-1 al Zulia. Con el dato a favor, de que en tres de las series comenzó en desventaja y pudo revertir la historia. Ante situaciones límites, mostró carácter para resolver la adversidad.

Por otra parte, en Copa Argentina, Colón hacía cinco años que no accedía a los octavos de final. La última vez fue de la mano de Diego Osella en 2014, cuando en esa instancia quedó afuera con River por penales.

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Por lo cual, en caso de superar a Atlético Tucumán o Boca Unidos, estará ante la mejor actuación del Sabalero en esta competición. Y lo hizo con mucha holgura goleando a Acassuso por 3-0 y Sol de Mayo por 4-0.

Recordando que el equipo rionegrino había eliminado a Central. Y que en esta Copa ya fueron eliminados Boca, Racing y San Lorenzo entre otros equipos y todos ellos ante rivales de categorías menores.

Es cierto que la producción en Superliga es realmente muy mala con apenas tres puntos sobre 12 en juego. Y con el equipo luchando para mantener la categoría. Pero también habrá que decir que faltan 30 encuentros para definir los descensos.

Una eternidad, pero además con muchos equipos metidos en la conversación, no es que Colón está condenado ni mucho menos. Por otra parte, el plantel con el que cuenta el Sabalero es superior a muchos equipos que están en la pelea por mantenerse en Primera División.

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De allí que a veces no se entiende tamaña urgencia para acelerar los procesos y pedir rápidamente un cambio de entrenador. Como si eso fuera la solución a todos los problemas. Y un ejemplo de ello es los continuos cambios de técnicos que tuvo Colón en los últimos tiempos y que no mejoraron el contexto.

En consecuencia, hasta acá Lavallén viene cumpliendo los objetivos, está invicto en las series mata mata, ganó las seis que disputó, cuatro por Copa Sudamericana y las dos restantes por Copa Argentina. Y la realidad marca que Colón aún no está en zona de descenso.

Es cierto que el domingo es un partido de seis puntos ante Central, rival directo en la lucha por los promedios. Pero independientemente del resultado y lo que podría impactar una derrota, lo lógico sería que Lavallén siga.

Fue el técnico que llevó a Colón por primera vez en su historia a semifinales de Copa Sudamericana y por ello se ganó el derecho a dirigir los dos partidos con Atlético Mineiro. Después de esa serie y en función de los resultados habrá que evaluar su situación, pero antes no.

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Es cierto que Lavallén es muy resistido por los hinchas y que cometió muchos errores, pero da la sensación que cuando Colón gana es por los jugadores y cuando pierde es responsabilidad del DT.

Y no es ni una ni otra, lo más saludable es mantener el equilibrio a la hora del análisis y no dejarse llevar por los impulsos. Los rumores y las especulaciones no ayudan a nadie, el clima de inestabilidad es perjudicial para todos.

Y en eso también son responsables los dirigentes encabezados por José Vignatti quien recién este miércoles habló públicamente para despejar las dudas. Debió hacerlo antes cuando se decía que iban a echar a Lavallén.

Colón está ante una instancia histórica y debe permitirse disfrutar, es verdad que la tensión en la Superliga no lo deja. Pero sería bueno concentrar el objetivo en calmar las aguas y enfocarse en un objetivo.

El técnico y los jugadores en su momento afirmaron que la prioridad debe ser la Superliga, pero la realidad marca que Colón está a tres partidos de un logro histórico (que de ninguna manera será sencillo concretar) que de ninguna manera debe desdeñar. Y llegó a esta instancia de la mano de Lavallén y los jugadores. Al César lo que es del César.

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