El plan de vacunación en nuestro país se fue desarrollando con altos y bajos desde que arribaron las primeras dosis de la Sputnik V, el 24 de diciembre del 2020, poniendo a prueba la paciencia de todos los argentinos durante los meses siguientes. La espera fue particularmente tortuosa para personas con factores de riesgo, y fundamentalmente para las familias de menores de edad con patologías, para los cuales ni siquiera estaba en el radar la aprobación de una vacuna segura.
La lucha para que Narella reciba la vacuna en su casa
Por Juliana Grimaldi
Solo las dosis de la vacuna de Moderna está autorizada para su aplicación en menores
Ya en 2021, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó para menores a partir de los 12 años las vacuna de los laboratorios BioNTech/Pfizer a finales de mayo y la de Moderna a finales de julio.
Laura Acosta, integrante de Mamás Cannabis (Macame), relató a UNO el largo camino transcurrido desde el comienzo de la pandemia hasta este martes, cuando felizmente su hija Narella pudo recibir la vacuna en su casa. “Esperamos empezar a tener una vida más tranquila, poder por ejemplo recibir a la familia. El Día del Niño ella no tuvo ni siquiera una visita de familiares”.
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Cuidados al extremo
“Ya tres en casa era una multitud”, resumió Laura. Desde que se dispuso la cuarentena no recibieron más visitas en su casa, y hasta postergaron visitas médicas para no exponer a Narella al temido virus.
Tal es la vulnerabilidad de la pequeña ante el coronavirus que el año pasado tuvo que ser trasladada al Sagrado Corazón por una broncoaspiración devenida en neumonía bilateral, y no se había contagiado de Covid.
“Cuando salió el tema de la vacunación del Hospital de Niños, pretendía que si el personal del Ministerio de Salud no se podía acercar a casa a vacunar a Narella, que me traigan la vacuna y que la enfermera la inocule acá. Pero bueno, no. Tiene que venir una línea del Ministerio de Salud que son los que tienen la vacuna y tienen los números de lote y demás, y es entendible”, contó Laura. “Yo no la quería exponer al Hospital de Niños porque digo: ya pasamos todo esto, hacerlo sería retroceder, más vale esperamos en casa”.
Pero su preocupación comenzó a crecer cuando pasaban los días y comenzaron a destinar las dosis de Moderna para completar los esquemas iniciados con Sputnik.
“Cuando llegó el turno de Narella al 0800, que te mandan al teléfono y al mail, yo automáticamente agarré el teléfono y llamé y le dije que no nos podíamos trasladar. Ahí empiezo a averiguar cómo iba a ser la inoculación de los internados en domicilio, sobre todo de mi hija porque los nenes dentro de la ONG, la mayoría se pudo trasladar”, dijo la mamá refiriéndose a Macame, la organización de cannabis medicinal. “Ellos me habían estipulado un tiempo de 10 días y yo no conforme a eso, porque realmente 10 días es mucho teniendo en cuenta que hace más de un año y medio estamos encerradas, empecé a preguntar si podría ser antes, si podía armar un equipo”.
Fueron más de 10 días, con idas y vueltas burocráticas, errores en la carga de datos y falta de personal, y Laura movió cielo y tierra para recibir respuestas. “Llegué como última instancia a hablar con gente de la provincia que empezaron a intervenir para saber qué pasaba en el Ministerio de Salud que todavía Narella no estaba inoculada”, precisó su mamá.
“Finalmente me comuniqué con el área de Defensoría de la Niñez el jueves pasado y ellos empezaron a gestionar cómo se iba a llevar a cabo esta inoculación en domicilio. El sábado siguiente me llamaron del Ministerio de Salud y dijeron que el martes iban a venir a casa. Me llamaron también el lunes para tener ya todo preparado y finalmente a las diez y media, once de la mañana llegó el equipo de salud; le pusieron la vacuna y se fueron, así de rápido.”
La mamá y las enfermeras de Narella estuvieron monitoreándola día y noche posinoculación. “Hubo un final feliz porque Narella está bien, no hubo ninguna reacción, no tuvo ni siquiera un piquito de fiebre así que la verdad estoy muy contenta por eso. Por lo menos tiene asegurada su primera dosis”, dijo Laura, aliviada. “Gracias a Dios no hubo nada que nos hiciera poner en alerta, teniendo en cuenta que Narella viene de un episodio de los dos meses de edad con una vacuna, por causa de su patología”.
La población más vulnerable
Para Laura y para tantas otras familias, la decisión de vacunar a sus hijos con patologías graves no es tomada a la ligera. “Antes de tomar la determinación de que Narella se vacune, yo me comunicaba con la doctora del Comité de Vacunación de la provincia y algunos otros profesionales también, y me garantizaban que la vacuna era segura, que Narella debería ser vacunada porque obviamente es una paciente de muy alto riesgo. De hecho nunca tuvimos Covid por estos cuidados: realmente nadie en casa por un año y medio, solamente su personal de salud, hemos disminuido todo”.
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Sus indagaciones sirvieron para terminar de convencer a otras familias preocupadas. “Yo lo he hablado con muchas mamás que han decidido no vacunar a los chicos y realmente hoy están vacunados porque hemos sido un poco la contención de tomar la determinación de vacunar porque después, si pasa algo, no se puede revertir”.
Por otro lado, contó que dentro de la asociación las mamás decidieron no esperar y llevarlos al vacunatorio “porque realmente estaban desesperadas”. “Pero yo tomé la decisión de que mi hija, como cualquier otro, tiene su derecho de recibir su vacuna en su internación domiciliaria, como cualquier persona que no se puede acercar al vacunatorio por cualquier motivo”, dijo.
¿Pero por qué fue tan difícil? Según informó Laura, los chicos con internación domiciliaria no son muchos en Santa Fe; el Hospital de Niños cuenta con 50 entre los cuales hay menores de 12 años, que por el momento no están habilitados para recibir la vacuna. “Ellos me decían que el frasco de vacunas traía 14 dosis y que estaban esperando juntar 14 personas, entre ellos mi hija, con otras personas que estaban internadas en el domicilio para recibir la segunda dosis, y era bastante complicado porque si abrían el frasco se podían perder varias”.
"De atrás para adelante"
“Todos somos ante el virus una posible muerte, pero también tenemos que tener en cuenta que hay gente que no quiso vacunarse, y los otros que sí queríamos, la ministra estaba esperando que se acerquen a vacunarse”, reflexionó. “Yo decía, ¿por qué la ministra pide que vengan a vacunarse cuando los que queremos que nos vacunen no están viniendo a casa?”.
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Según el Ministerio de Salud de la Provincia, hay 80.000 menores de entre 12 y 17 años con situaciones especiales con prioridad de vacunarse con las dosis de Moderna donadas por Estados Unidos a mediados de julio. Hasta el momento, los únicos laboratorios que realizaron estudios de fase tres en menores de edad y lograron la aprobación de sus vacunas fueron Moderna y Pfizer.
“Hay comorbilidades dentro del registro que no son patologías claramente severas. Yo he visto chicos que tenían problemas de alergias en el Hospital de Niños. Nosotras que tenemos estos chicos con estas patologías previas que están en sillitas de ruedas, que no se pueden mover solos, que dependen al 100%, en su mayoría pedimos la inoculación de ellos y fueron los últimos en vacunarlos”, dijo Laura.
Y remarcó: “Tendrían que haber empezado por este lado, por los que realmente estábamos esperando hace mucho tiempo. Dentro de la Red Vacunanos falleció Tomy, un nene con síndrome de Down con una patología del corazón y otras enfermedades más, y falleció esperando la vacuna porque realmente falleció de Covid. Cuando nosotros empezamos a reclamar a nivel nacional y a nivel provincial, empezamos a hacer hincapié en este sector de las enfermedades realmente”.
Laura se pregunta si no seguiría esperando la vacuna para su hija de no haberse movido tanto, pero concluyó que en general los reclamos han sido escuchados, y que los conflictos radican en cuestiones de formas: “No me cabe en la cabeza que haya habido una mala intención".
“Nosotras venimos desde hace mucho tiempo luchando para el acceso de todo. El camino se nos hace más difícil porque nos falta un poco más de empatía, un poco más de inclusión, garantizar derechos, y debemos visibilizar. Cuando nosotras salimos a reclamar creo que también molesta un poco, pero realmente no lo hacemos en contra de nadie”, finalizó.














