El crimen de Adrián Martínez, ocurrido en la siesta del 27 de diciembre del 2016 en barrio Facundo Quiroga, tiene a un solo imputado: "Emi" Castro, un muchacho de 33 años sindicado como el autor que disparó el arma que mató al muchacho de 18 años aquella calurosa tarde en 1° de Mayo y Larrea.
"Emi", el prófugo que cayó por visitar a su familia irá a la cárcel
Tras el suceso se fue de Santa Fe y su paradero fue una incógnita para los investigadores, quienes lograron encontrarlo tres meses después. Su constante evasión de la Justicia se terminó el viernes luego de que la jueza penal Sandra Valenti ordenara dejarlo tras las rejas al existir un claro riesgo procesal, el de fuga.
A miles de kilómetros
La búsqueda del imputado comenzó días después del hecho. El 17 de enero, la Justicia emitió un pedido de captura por aquel suceso pero él nunca se presentó. Seguidamente, los pesquisas de la Sección Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) intentaron ubicarlo en la casa de sus padres, pero se llevaron una sorpresa. En la vivienda de 1° de Mayo al 8100 no había nadie, se habían mudado todos.
Aquella mudanza había sido a una casa en la comuna de Sauce Viejo. Hasta allí, los investigadores fueron y ejecutaron dos allanamientos, pero los resultados fueron siempre adversos.
A pesar de que sus padres negaron tener contacto con su hijo, los investigadores lograron establecer que "Emi" se comunicaba de manera telefónica con sus progenitores y que lo hacía desde muy lejos: Puerto San Julián, una pequeña localidad costera de la provincia de Santa Cruz. Ese dato sirvió para que agentes de inteligencia criminal de Santa Cruz inicien una pesquisa para dar con el sujeto.
Después de unos días de haberse detectado la presencia del muchacho en el puerto santacruceño, su paradero comenzó a ser nuevamente una incógnita, ya que "Emi" se había retirado de la ciudad patagónica. Su destino había sido otro, la provincia de Córdoba. Días después, a través de escuchas telefónicas, el hombre viajó a Santa Fe para visitar a sus padres, situación que iba a jugarle una mala pasada.
El pasado martes, pasadas las 21, mientras iba abordo de un automóvil por Santo Tomé, su evasión iba a tener sus últimos minutos. En la esquina de Chaperauge y Juan José Paso, la PDI lo encontró y lo aprehendió inmediatamente.
"Yo no fui"
La Justicia, a través de la fiscal Cristina Ferraro, imputó a "Emi" por el delito de homicidio calificado agravado por el uso de arma de fuego y lo sindicó como el autor de los disparos. El viernes, en la audiencia de prisión preventiva, declaró ante la jueza Valenti que nada tuvo que ver con ese crimen. "Ese día permanecí en la casa de Sauce Viejo ya que fui a limpiar la pileta", dijo ante la magistrada. Sobre la misteriosa mudanza de sus padres de la casa de 1° de Mayo al 8700 sostuvo que se efectuó porque había serios problemas con una banda delictiva que azota al barrio.
Por su parte, su abogada, Betina Dongo, del Servicio Público de la Defensa Penal, cuestionó la investigación y destacó que no se encuentran acreditados los elementos para declarar la autoría de su defendido en los hechos atribuidos por Fiscalía. A su vez, ofreció que el imputado fije domicilio, comparezca ante el Ministerio Público de la Acusación y abone una fianza de $50.000.
Una conducta que lo llevó a la cárcel
Si bien las evidencias presentadas por la Fiscalía resultaron ser solventes en torno a la mecánica del violento episodio que se cobró la vida de Martínez, las dos personas que atestiguaron en contra de "Emi" lo sindicaron como quien iba en una motocicleta, en la parte trasera, y que la misma era guiada por otro sujeto aún no identificado -que se estima que era de la banda de un tal "Chunchi"-. Los dos emboscaron a Martínez y, según se develó, el imputado amedrentó a la víctima y cuando este se retiró recibió un balazo que le impactó en el tórax.
A pesar de que los testimonios no resultaron ser del todo convincentes durante la audiencia, la conducta evasiva del imputado tras el crimen lo comprometió y sembró un manto de sospechas en torno a por qué se retiró de la ciudad de Santa Fe cuando sabía que lo estaban buscado por el asesinato. Por ello, Valenti no dudó y dictó la prisión preventiva para el sujeto de 33 años, quien deberá esperar el juicio tras las rejas.













