Las cuentas claras, conservan la amistad… y también el matrimonio, mas aun en las parejas ensambladas Independientemente de cómo planeen manejar los asuntos financieros, es fundamental que ambos miembros de la pareja sean francos antes de casarse, de manera tal que cada uno tenga un panorama completo tanto de los activos como de las obligaciones. Así como cuando cambia un embajador en un país se deben presentar las credenciales para que sea aceptado, sería bueno que intercambien credenciales con anterioridad a dar el “sí”. De esta manera se creará una confianza mutua extraordinaria.
Acuerdo prenupcial: bienvenido
La información más importante que sin duda se debe compartir es la siguiente:
Los ingresos anuales, que incluyen planes de retiro y los ingresos que espera recibir al jubilarse.
La ayuda financiera que se provee a la pareja anterior, los hijos u otros familiares. Esto debe quedar bien en claro entre ambos para evitar discusiones futuras, del estilo “por qué le das tanto a los otros y queda tan poco para nosotros”.
El compromiso que se ha asumido para proveer asistencia financiera para la educación de los hijos.
La expectativa que tiene cada uno sobre la manutención de los padres de edad avanzada y si existe la posibilidad de que en algún momento futuro vayan a vivir con la pareja.
Las deudas que haya en la actualidad y la forma en que se las piensa cancelar.
El valor de los regalos que cada uno hace a su familia.
El matrimonio no es un “contigo pan y cebolla” y más aún en el caso de las parejas ensambladas. Sea lo más franco posible con su pareja y hable las veces que considere necesario sobre estos temas. El tiempo me dará la razón. ¿O quiere formar parte de la estadística y ubicarse entre las parejas que luego de casarse vuelven a divorciarse?
Acuerdo prenupcial: un mal necesario
Los preparativos matrimoniales suelen ser maravillosos, aunque no por ello menos estresantes. Esta etapa llena de ilusiones y de expectativas también genera extremo nerviosismo porque existen dudas, resistencias y los hijos de uno y de otro también se encuentran más angustiados que de costumbre. De todos modos, evidentemente los beneficios son mayores que los costos, dada la gran cantidad de reincidentes.
Por ello, y para sosegar los ánimos, un acuerdo prenupcial, sobre todo en un segundo matrimonio, adquiere una fuerte relevancia. Dadas las obligaciones con los hijos del anterior matrimonio, las deudas y activos preexistentes y los compromisos legales anteriores, un “acuerdo por escrito” asegura que las necesidades de cada uno queden expuestas con claridad y sus intereses financieros protegidos. Hasta ahora la ley argentina no contempla otro régimen más que el de bienes gananciales, pero con la nueva ley de matrimonio que se viene, se podrá optar por el acuerdo prenupcial, el cual permite establecer pautas y dejar asentada la voluntad de cada parte, no ya como un imperativo moral, sino con fuerza de ley. Si su futuro cónyuge se siente incómodo con la idea, hágale entender que es por el bienestar de ambos y para que el nuevo matrimonio dure toda la vida.
Los puntos básicos que debería contener dicho acuerdo son los siguientes:
La manera como se pagarán las deudas contraídas antes del nuevo matrimonio.
La forma en que se dividirán los activos que se obtengan durante el matrimonio o en caso de divorcio o muerte.
Quién será el responsable por el cuidado de los chicos y los gastos en educación durante el matrimonio y si sobreviniera un divorcio.
Los contratos prenupciales permiten proteger los activos de los hijos y heredar los bienes que les corresponden en caso de muerte o divorcio. También son cruciales cuando existen empresas en el patrimonio de alguno de los cónyuges.
Recuerde que: Si decide casarse nuevamente, es porque el amor volvió a tocar la puerta. Pero si desea que dure toda la vida, no pase por alto los temas financieros.









