Escenario

Quién es el hombre fallecido en la cárcel de Las Flores

Se trata de Osvaldo Daniel Cerri, procesado en la causa federal que investigó la desaparición de Natalia Acosta

Lunes 15 de Abril de 2019

Osvaldo Daniel Cerri (58), el principal sospechoso y único imputado en la causa que investigó la desaparición de Natalia Acosta en 2009, es quien el último sábado murió en la cárcel de Las Flores a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Cerri se encontraba procesado por el juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, quien lo encontró responsable de haber "captado" a la joven Acosta para introducirla en una red de trata de personas. Dicho procesamiento ya contaba con la confirmación de un tribunal de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario.

Cerri fue detenido el 30 de noviembre por agentes de la Gendarmería Nacional en la vivienda donde residía, en General Paz al 7300 en barrio Guadalupe oeste, donde meses después un equipo forense llevó a cabo excavaciones.

El sábado, por razones que se intentan establecer, en el anexo 1º del penal de Las Flores, el hombre falleció por lo que su compañero de celda dio aviso al personal penitenciario que custodiaba la celda. Seguidamente, un grupo de médicos constató que el detenido murió a causa de una patología cardíaca crónica.

Los caminos de la Justicia contra Cerri fueron luego de una investigación llevada cabo en la Fiscalía Federal Nº 2, a cargo de Walter Rodríguez, que acusó al hombre de haber "merodeado" a Natalia Acosta los días previos a su desaparición ocurrida el 29 de mayo del 2009 en la esquina de 25 de Mayo y Suipacha donde ejercía la prostitución.

Para el fiscal Rodríguez, Cerri llevó a cabo actos persuasivos mediante el abuso de su situación de vulnerabilidad, engaño y coerción física con fines de explotación sexual. Es que según develó la pesquisa, el hoy fallecido, en el año 2009 se hizo pasar como "propietario" del exbar Místico ubicado en la peatonal santafesina (clausurado en 2016 por una causa de la Justicia provincial).

Merodeada

Los días previos a su desaparición, Acosta fue varias veces al bar Místico de la mano de Cerri quien se hizo pasar en más de una vez como el propietario del inmueble cuando, según detectó la investigación, era solo un "relacionista público" y cliente del lugar.

En tanto, en ese local comercial Cerri le había ofrecido a Acosta "trabajar" allí y así dejar de prostituirse en la vía pública. Esa propuesta, creen los pesquisas, fue cuando los propietarios del local planificaban abrir el local los domingos ante la proliferación de bares nocturnos por la zona del centro.

Por otro lado, Cerri con Acosta se vincula además por el teléfono de la joven desaparecida, quien mantuvo una comunicación a las 3.08 de la madrugada del 29 de mayo del 2009. Ese diálogo fue con su pareja donde le avisó que se iba a tomar un colectivo a las 3.30 con rumbo a Santo Tomé, donde ambos residían.

Sin embargo, diez minutos después de aquel contacto, Acosta le envió un mensaje de texto avisándole que haría una "salida" más y que tomaría un colectivo que pasaba a las 4.30, por esa misma dirección.

En base a un peritaje llevado a cabo, se reveló que tanto los teléfonos de Acosta como el de Cerri se encontraban en la misma zona geográfica aquella madrugada. Esa prueba permitió establecer que Cerri mintió cuando se lo consultó sobre qué había hecho aquel día. Vale recordar que el sospechoso indicó que se encontraba en Angélica (departamento Castellanos).

Por último, un dato aportado por una testigo permitió establecer que Acosta descendió de un automóvil aquella madrugada, de similares características al que tenía Cerri, un Renault Twingo.

Excavaciones 

Entre fines del 2017 y principios del 2018, peritos del Equipo Médico Forense de Gendarmería Nacional llevaron a cabo trabajos de excavación en el domicilio de Cerri ubicado en General Paz al 7300. Esas excavaciones formaron parte de una serie de medidas que tuvieron como fin determinar si en la propiedad había "rastros que pudieran determinar si la joven estuvo allí".

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