Cada sábado, de 9 a 11 y de 11 a 12.30, la Escuela de Música Barrial del barrio Villa del Parque abre sus puertas a la comunidad. La entidad, que funciona hace tres años en la sede de la guardería de la Fundación Catena, trabaja gracias al aporte desinteresado de sus docentes promotores, de organismos oficiales y de la sociedad civil, ciudadanos particulares y del entusiasmo de los alumnos.
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La Escuela nació con una fecha de inicio y una de cierre, porque comenzó a funcionar como un proyecto de extensión de Cátedra del Instituto Superior de Música de la UNL, donde Sergio Marchi es docente.
Como todos esos programas, duraría cuatro meses, pero desde el inicio, al ver la desenvoltura de los alumnos y profesores, Sergio supo que tenía que seguir y comenzó a idear una propuesta que se lo permitiera.
Así fue como, a fuerza de golpear muchas puertas, entre ellas la de la Municipalidad, Marchi encontró mucha ayuda. Por un lado consiguió firmar un convenio con el Instituto Superior de Música para que les presten los instrumentos por un tiempo, y además recibió los instrumentos de la parroquia de Villa del Parque, donde estaban haciendo un taller de guitarra que se cerró. En cuanto a los voluntarios, consiguió que diez jóvenes se entusiasmen con la idea y en ese contexto hoy cuenta con la asistencia rotativa de varios alumnos del profesorado de música que trabajan allí a pesar que de la práctica dejó de ser una actividad de currícula y se transformó en una función netamente solidaria.
La Escuela de Música Barrial recibe a alumnos de entre 7 y 13 años, en su mayoría, que practican teclado, guitarra y flauta dulce. La propuesta, más allá de ser formativa, busca lograr la contención de los niños del barrio, que en general no tienen la posibilidad de realizar este tipo de actividades pagas.
“Recibir este premio es mucho para nosotros. Me hubiera encantado que en la foto también estén todos los chicos, voluntarios y padres que hacen que la Escuela funcione; al igual que los socios voluntarios”, dijo el docente y completó: “Para el año próximo tenemos muchísimas novedades, por un lado estamos muy felices porque hay alumnos que tienen ganas de seguir estudiando y pretenden ingresar al CREI (Centro Recreativo Estético Infantil) y al Liceo, entonces en las vacaciones nos vamos a poner las pilas con ellos; por otro lado estamos felices porque estamos tramitando la personería jurídica que sabemos es algo que nos dará otro nivel de trabajo; y por último queremos cambiarle el nombre a la entidad e impulsaremos la iniciativa de extendernos a todas las ramas del arte y en ese contexto la llamaremos Escuela de Arte Barrial”.













