Mariano Ruiz Clausen
“El malestar del sujeto no se aborda sólo en un consultorio”
Diario UNO de Santa Fe
La Dirección Provincial de Salud Mental del Ministerio de Salud, realizó ayer la fiesta de fin de año de la Ludoteca La Punta del Ovillo, que físicamente funciona en el hospital Mira y López, aunque no está circunscripta solamente al trabajo con pacientes, sino “que se propone como un espacio público de juego destinado a niños y niñas de la zona norte de la ciudad de Santa Fe, con propuestas de talleres
específicos que promueven el despliegue del jugar como actividad simbólica y de producción de placer”, explicó la directora provincial del área, psicóloga Melisa Pianetti.
En el marco de un divertido y colorido escenario en los jardines del hospital en donde no faltó la música –La Gordini deleitó a todos con sus divertidas canciones infantiles–, los chicos y chicas fueron los
verdaderos protagonistas de un encuentro en donde mostraron lo mejor de su arte en todas sus formas. No faltaron al acto funcionarios –y convocantes– de la dirección mencionada, autoridades y trabajadores del hospital, y público en general.
En ese marco, los pequeños presentaron la producción de todos los talleres: libros de pintura y cuentos de autoría colectiva, juguetes y juegos fabricados en madera, grabación de programas de radio e intervenciones teatrales.
Hacia el barrio
“Esta propuesta funciona hace dos años en el Hospital y surge en el marco de una tarea a la que nos vemos convocados un grupo de trabajadores del sistema de salud público: la de pensar cómo podríamos hacer del hospital un lugar habitable para los niños. Por la vía de interrogarnos acerca de si el hospital era un lugar habitable para nosotros –es decir, en el trabajo de responder al por
qué, al para qué, al cómo y al a favor de quién llevamos adelante nuestra práctica–, intentamos fundar un dispositivo de juego sustitutivo de las lógicas manicomiales, destinado
a los chicos y chicas de los barrios cercanos al hospital”, profundizó por su parte el psicólogo Juan Pablo Hetzer, quien coordina uno de los talleres, el de Pintura y Cuento.
“En el mismo, los chicos tienen su paleta, sus pinceles y sus pinturas. Sobre la base de eso que se pinta, van/vamos escribiendo un cuento, recopilando escritos y editando, hasta llegar a un libro de
autoría colectiva. Y, finalmente, cada uno de los chicos se lleva su ejemplar”, agregó el psicólogo.
La clínica ampliada
Por su parte, el psicólogo Ignacio Chiara, remarcó que “no se trata de un dispositivo de atención clínica sino un espacio público lúdico creativo, comunitario, abierto, que llevan el frente los trabajadores del
hospital del área de Infancia y en congruencia con los nuevos dispositivos sustitutivos de las lógicas manicomiales”, que se proponen desde hace tiempo a nivel provincial y, particularmente, desde 2010
con la aprobación de la Ley de Salud Mental, que en su Artículo 18 así lo dispone.
—¿Podría profundizar un poco más esta idea?
—Sucede que no podemos pensar una estrategia de sustitución de las lógicas manicomiales si no se abre a la comunidad. Ésa es la razón de ser del dispositivo. Los sufrimientos o malestares no se resuelven únicamente en un consultorio, que es de algún lo que propone el espíritu de la Ley de Salud Mental.
Niños y adolescentes
A los cuatro talleres asisten 30 chicos, entre los seis y los quince años, que viven y están referenciados en la zona norte de la ciudad.
Uno de ellos se llama Fabricatería, en donde con un artesano los chicos fabrican juguetes y juegos de madera e intervienen en todo el proceso de producción.
Otro taller se llama Radio Jugando, y se realiza en articulación con Radio en La Mira, la emisora del hospital, en donde los pequeños arman un programa especial y salen al aire
Y, finalmente, hay otro de teatro, precisamente llamado Juguemos al Teatro, coordinado por una trabajadora del hospital y por una actriz.
Intervienen en todos ellos, además de los trabajadores ya mencionados, Valeria Li Caussi, Aimé Abbate, Octavio Bassó, Gustavo Encina, Marcelo Blanco y Estefanía Céspedes.
“El juego es cosa seria”
Finalmente, los profesionales que coordinan y llevan adelante los talleres, explicaron: “El hecho de que la Ludoteca haga base en el Hospital Mira y López tiene que ver con que concebimos a la institución pública de salud como una de las puertas de ingreso de los niños al mundo de los derechos sociales”.
“La seriedad con la que tomamos nuestro trabajo –agregaron– es comparable a la seriedad con la que el niño juega. Jugando, un niño deviene sujeto. Es por eso que, en la medida que intentamos ofrecer las condiciones materiales y simbólicas que habiliten el jugar, apuntamos a habilitar procesos de subjetivación en la infancia”.
Es decir, que el juego además de ser indispensable para la construcción de la subjetividad y una puerta de entrada al necesario mundo de la alegría y la fantasía, es productor de Salud, podríamos interpretar.














