Para determinar si las manifestaciones públicas que grupos de agentes policiales han realizado desde el viernes pasado pueden haber configurado algún tipo de delito penal, la jueza de Instrucción Penal en turno, Susana Luna –a instancias del fiscal Juan Pablo López Rosas– le pidió al jefe de la Unidad Regional I, Rafael Grau, dos informes respecto de la operatividad de la fuerza de seguridad pública. El primero de ellos fue requerido el sábado pasado y ayer a primera hora de la mañana, se presentó el segundo.
La policía deberá autoinvestigarse para determinar si se cometieron delitos
Puntualmente, el fiscal solicitó información sobre el egreso e ingreso de móviles policiales a la Jefatura y/o dependencias policiales de su órbita, si se mantuvieron las guardias habituales, y si hubo algún incumplimiento en casos en los que hubiere correspondido la persecución de oficio de un delito por parte del personal policial.
En definitiva, se requiere información para poder trazar un panorama de situación y para que se adopten las medidas tendientes “al cese del estado antijurídico relacionado con las fuerzas policiales bajo su órbita, tendientes al mantenimiento del normal servicio de seguridad en la jurisdicción”, agrega López Rosas. Sobre qué delitos podrían llegar a configurarse con el accionar de los agentes de seguridad pública que realizaron las protestas, el abanico de posibilidades es bastante amplio: incumplimiento de deberes de funcionario público, daño calificado, y hasta incitación a la violencia.
Mientras tanto, la Justicia avanza con la denuncia que el gobernador Antonio Bonfatti presentó el viernes pasado contra Apropol, el gremio no reconocido de la policía provincial, por instigar a los efectivos de esa fuerza de seguridad a iniciar una medida de acuartelamiento como la que llevaron adelante sus pares de la provincia de Córdoba. En paralelo, se investigan las amenazas que recibió el gobernador en su teléfono personal, y que generó un allanamiento a la sede de Apropol en la ciudad de Rosario y análisis de llamados telefónicos.














