“¿Qué cambió?”, se preguntan las mujeres de distintas ONG que ayer se reunieron en la Plaza de Mayo para reclamar por acciones concretas para prevenir y atender las situaciones de violencia de género; a un año de que presentaran un petitorio reclamando acciones específicas. El evento fue organizado por la asociación civil Generar y contó con el acompañamiento de las familias de las víctimas de femicidio.
Refugios y protocolos, son aún los pedidos contra la violencia
“Primero quisimos recordar a las mujeres quemadas en Semana Santa del año pasado. Fue un hecho que conmocionó a la sociedad y generó una serie de planteos políticos y sociales con respecto a la gestión del gobierno provincial hacia la prevención y el acompañamiento de las mujeres que padecen violencia de género”, señaló Liliana Loyola, referente de Generar.
En ese sentido, detalló los reclamos puntuales que, entienden, hacen a la atención urgente de las víctimas como un refugio “para quienes se tienen que ir urgentemente de su casa, un equipo interdisciplinario que funcione las 24 horas”, un teléfono gratuito para pedir asistencia y, fundamentalmente, un protocolo de intervención para que los organismos den respuestas rápidas a las mujeres que llegan en situaciones extremas de violencia.
“Nosotros entregamos el petitorio el año pasado y no recibimos respuestas. Este año vamos a reiterar el pedido que, también, tiene que ver con algunas peticiones a otros poderes como el Judicial”, indicó y siguió: “Queremos que las Fiscalías atiendan todos los días porque los sábados y domingos no reciben una denuncia de violencia de género, que haya una oficina de violencia doméstica en el Poder Judicial y que se incorpore la perspectiva de género en toda la Justicia. Eso es algo muy importante”.
Durante el acto, se hizo hincapié en que existe una gran cantidad legislación vigente sobre la temática y lamentaron que en la práctica esos avances no se concreten. “Son nada más palabras escritas que no tienen correlato en políticas concretas”, lamentó Loyola.
Consultada sobre cuáles son las razones por las que consideran que no se logró llevar a la práctica lo que establece la normativa, la militante feminista señaló: “Creemos que es una falta de voluntad política porque poner un refugio para víctimas de violencia no requiere una obra monumental. Tener un protocolo de atención sólo requiere que un grupo de profesionales lo organice. Que haya un equipo interdisciplinario, por ejemplo, en la comisaría de la mujer las 24 horas no es complicado y lo del teléfono tampoco”.
Del evento participaron distintas organizaciones y grupos como las alumnas de la escuela Profesor Juan Mantovani que realizaron una intervención artística, el grupo Honrar la Vida de Rincón, el Inadi, el grupo Almafuerte de Loyola Sur, El Pozillo y agrupación Jaque, entre otros.
Al respecto, desde la organización destacaron que se hayan generado espacios de encuentro entre mujeres donde se han organizado para hacer escuchar sus reclamos y para trabajar de manera articulada con otras instituciones similares.
Más allá de los hechos de Semana Santa el acto versó sobre la gran cantidad de femicidios que se registraron el año pasado en la provincia. Si bien no existen cifras oficiales sobre la problemática, relevamientos privados –como el de la ONG La Casa del Encuentro de Buenos Aires y el que realiza Mercedes Pagnutti, integrante del equipo de género de la concejala rosarina Norma López (FPV)– dan cuenta de entre 28 y 30 mujeres asesinadas por varones que querían ejercer control sobre ellas.
El dolor de las familias
Otro punto importante del evento fue el contar con familiares de víctimas de femicidio. Se encontraba la mamá de Griselda Correa –asesinada frente a su casa tras haber denunciado a su pareja–, la hermana de Carmen García y los padres de Melina Monzón –ambas fallecidas producto de las quemaduras sufridas cuando estaban solas con sus respectivas parejas–.
Juan Monzón, el papá de Melina, resaltó que participó del acto porque no quiere que haya otra chica quemada. “Quiero no haya más violencia contra las mujeres porque todos hemos nacido de una mujer”, resaltó el hombre que sigue buscando respuestas a la muerte de su hijas, después de que quien era su pareja fuera sobreseído en la causa.
Por su parte, Claudia García, hermana de Carmen, indicó que esos espacios son muy importantes para concientizar no sólo a los encargados de proteger a las mujeres sino a las propias víctimas que deben estar atentas a las primeras señales de violencia para poder alejarse de los violentos. “También me parece muy bien que haya talleres en los que se trabaje con las chicas y mujeres para que no haya más un femicidio en Santa Fe. Todo lo que se haga en ese sentido y que sirva para prevenir me parece muy bueno”, resaltó Claudia.
A su turno, Susana Montes –la mamá de Griselda Correa– manifestó que, para ella, es importante que se realicen eventos como el de ayer “para que no vuelva a pasar lo que pasó, para que no haya más violencia contra la mujer. No quiero haya otra Griselda Correa”.
Además resaltó que espera que haya justicia para su hija, que el asesino cumpla la máxima condena posible en la cárcel. “Yo pienso que le pasó a Griselda se podría haber evitado. Para mí falló la policía porque ella fue a pedir ayuda y a denunciar. Pienso que esto se podría haber evitado”, destacó.
De todas maneras, en todos los casos, quienes trabajan en la temática destacan que la única alternativa para salir del círculo de violencia es buscar ayuda, pero hacerlo en los lugares especializados en la atención de este tipo de casos.













