Alberto Martínez, el hombre que lidera el sindicato policial no reconocido Apropol, organizó y comandó desde el sur del país el paro de los policías que dejó a Santa Fe a merced de la delincuencia durante cuatro días, entre el 7 y el 10 de diciembre. Así lo prueban escuchas telefónicas ordenadas por la Justicia sobre el celular de la esposa de Martínez, que es utilizado habitualmente por el líder sindical de los uniformados.
Revelaron escuchas de cómo se organizó y comandó el paro policial
Los mensajes de texto y las escuchas que interceptó la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) sobre ese celular por pedido del juez de Instrucción Javier Beltramone, fueron revelados por el portal de noticias Notife.com. Dejan en evidencia cómo Martínez, que participaba por esos días de un congreso sobre sindicalización policial en la Patagonia, mantuvo contactos y arengó a sus compañeros a “aguantar en los portones”, en clara referencia a los piquetes que se habían montado en las puertas de la Jefatura de Policía de la URI en la capital provincial y en otras dependencias de la fuerza de seguridad. En las transcripciones de las escuchas telefónicas queda bastante claro que el verdadero ideólogo de la quita de colaboración y la organización del paro fue Martínez.
Según consta en el expediente, el sábado 7 de diciembre, con la protesta en marcha, Martínez habló con un hombre a las 15.30 y le dijo que había que ir fondo porque el “gobierno no va a negociar, busca que nos cansemos (?) hay que actuar loco, o se ponen huevos o se levantan y se van a sus casas pero díganle: «Muchachos, nos vamos porque son unos cobardes, no se merecen la familia que tienen ustedes, ¿o les reditúa más ir a la calle a hacer cosas raras que defender un sueldo? No merecen ser policías, váyanse a la c... de su madre»”.
En otra conversación, Martínez le dice a su interlocutor que “las comisarías no tienen que laburar (?) guardias mínimas, un incendio, alguna cosa, me entendés”.
“Acá hay que decretar un paro general, decirle al jefe: paramos”, arengaba. Martínez transmitía por teléfono la idea que Gendarmería iba a reprimir, a detener a los que no prestaban el servicio y a “cagarlos a palos”. “Para evitar eso hay que parar ahora, devolver los móviles que están en la calle y cerrar las comisarías y decretar el paro”, señalaba.
Alberto Martínez, el hombre que lidera el sindicato policial no reconocido Apropol, organizó y comandó desde el sur del país el paro de los policías que dejó a Santa Fe a merced de la delincuencia durante cuatro días, entre el 7 y el 10 de diciembre. Así lo prueban escuchas telefónicas ordenadas por la Justicia sobre el celular de la esposa de Martínez, que es utilizado habitualmente por el líder sindical de los uniformados.
Los mensajes de texto y las escuchas que interceptó la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) sobre ese celular por pedido del juez de Instrucción Javier Beltramone, fueron revelados por el portal de noticias Notife.com. Dejan en evidencia cómo Martínez, que participaba por esos días de un congreso sobre sindicalización policial en la Patagonia, mantuvo contactos y arengó a sus compañeros a “aguantar en los portones”, en clara referencia a los piquetes que se habían montado en las puertas de la Jefatura de Policía de la URI en la capital provincial y en otras dependencias de la fuerza de seguridad. En las transcripciones de las escuchas telefónicas queda bastante claro que el verdadero ideólogo de la quita de colaboración y la organización del paro fue Martínez.
Según consta en el expediente, el sábado 7 de diciembre, con la protesta en marcha, Martínez habló con un hombre a las 15.30 y le dijo que había que ir fondo porque el “gobierno no va a negociar, busca que nos cansemos (?) hay que actuar loco, o se ponen huevos o se levantan y se van a sus casas pero díganle: «Muchachos, nos vamos porque son unos cobardes, no se merecen la familia que tienen ustedes, ¿o les reditúa más ir a la calle a hacer cosas raras que defender un sueldo? No merecen ser policías, váyanse a la c... de su madre»”.
En otra conversación, Martínez le dice a su interlocutor que “las comisarías no tienen que laburar (?) guardias mínimas, un incendio, alguna cosa, me entendés”.
“Acá hay que decretar un paro general, decirle al jefe: paramos”, arengaba. Martínez transmitía por teléfono la idea que Gendarmería iba a reprimir, a detener a los que no prestaban el servicio y a “cagarlos a palos”. “Para evitar eso hay que parar ahora, devolver los móviles que están en la calle y cerrar las comisarías y decretar el paro”, señalaba.












