Expointernet fue un evento de cuatro días, dedicado al internet de las cosas, que se realizó en la Sociedad Rural de Buenos Aires y que finalizó ayer. Más allá de lavarropas conectados, drones, impresoras 3D, sistemas domóticos para casas inteligentes y demás, el plato fuerte de la exposición fue la presencia por primera vez en Argentina de Steve Wozniak. En ese marco, el cofundador de Apple accedió a una entrevista pública que le realizó el neurocirujano Facundo Manes.
“No le crean a las películas, yo llevé a Jobs al Club de las Computadoras”
“Woz”, el cerebro detrás de las Mac, está en la Argentina. Mantuvo una charla con Facundo Manes y Diario UNO estuvo allí
13 de septiembre 2015 · 12:47hs
“Seamos conscientes de que no todos los días podemos charlar con uno de los hombres que ayudó a cambiar el mundo”, fueron las palabras de Manes que, acompañadas de una ovación, introdujeron a “Woz” –tal su apodo– al escenario. Las primeras preguntas giraron en torno a sus motivaciones de joven, a las razones por las que terminó diseñando computadoras y a parte de la conocida historia de Apple. Aunque en este caso no contada desde la perspectiva de Jobs. “No le crean a las películas” El nacimiento de la compañía de la manzanita tuvo bastante que ver con el Club de las Computadoras (1975, Homebrew Computer Club), un espacio de recreación entre amantes de los circuitos en Sillicon Valley. Las recientes producciones de Hollywood han recreado este momento, pero no de la manera que realmente sucedió. “No le crean a las películas, yo llevé a Steve Jobs al Club de las Computadoras”, dijo en parte de su relato de aquellos años. Pero, esa no fue la única vez que lo recordó a su exsocio. También se encargó de resaltar que Jobs no entendía de tecnología: “Él no sabía lo que ocurría en el mundo de las computadoras”, dijo. “Jobs quería un ordenador que pudiera ayudar a la gente en su vida diaria y quería ganar dinero, porque carecía de él”, contó a continuación. Sin embargo, reconoció que de no haber sido empujado a fundar Apple, hubiera continuado en HP, donde estaba cómodo y pensaba trabajar toda su vida. Computadoras en papel La vida de Wozniak ha estado atravesada por circuitos y chips desde pequeño. Sillicon Valley en los 70 era un valle lleno de árboles adonde se habían mudado muchos ingenieros que comenzaban a trabajar en empresas que se radicaban en la zona. “Woz” fue hijo de uno de estos profesionales y aprendió de mirar a su padre y de su insistente curiosidad por conocer cómo funcionaban las cosas. “Amaba ver a mi padre, que era un ingeniero eléctrico, conectando cables y switches. Me quedaba horas admirándolo. Soy un autodidacta, me autoenseñé a diseñar computadoras. En ese momento lo hacía en papel. Comprar las partes para armarlas salía tanto como una casa”, reflejó. El cofundador de Apple, estando en el Club de las Computadoras, empezó a trabajar en “compus” basadas en microprocesadores. El sueño de quienes participaban de ese grupo era que estas fueran pequeñas y accesibles para que la gente las pudiera comprar. “En esa época eran cajas cuadradas con botones e interruptores que nadie entendía”, comentó. Fue así que con el diseño en papel de un microprocesador se fue a su casa a pensar cómo ponerlo en práctica. Por ese entonces, el socio de Jobs había descubierto cómo enviar la señal de estos circuitos a un televisor para que se comportara como dispositivo de salida. “Ahí fue cuando Steve vio el negocio y me dijo: deberíamos formar una compañía”. Así nació Apple y la producción de la Apple I. Con el correr de los meses aparecerían nuevos actores, como Mark Markulla, el primer inversor de la compañía con el que Jobs tuvo varios problemas, pero que ayer Wozniak calificó como el “ángel inversor”. Fue Markulla el que consiguió gran parte de los 250.000 dólares de ese momento que se necesitaban para hacer 1.000 Apple II, la computadora que se convertiría en el primer gran éxito de la compañía. El futuro según “Woz” La charla con el inventor y diseñador de las Mac duró un poco más de una hora y la última parte estuvo dedicada al presente y futuro de la tecnología. Allí se mostró muy interesado y esperanzado en el desarrollo de la inteligencia artificial y en los avances que se están produciendo. Habló de una “humanización de la computación”, y de los desarrollos de asistentes virtuales como Siri, que día a día aprenden cada vez más sobre el comportamiento humano y van perfeccionando sus respuestas. “Las máquinas serán tan inteligentes que podrán resolver los problemas de la humanidad”, enfatizó. En respuesta a otra pregunta dejó un consejo para los jóvenes emprendedores de Argentina y los instó a persistir, a seguir y a defender sus ideas honestamente. Por último, habló de sus placeres y recordó la época en la que se conoció con Jobs y de cuando lo acercó a las canciones de Bob Dylan. “Escuchábamos su música, su poesía e íbamos a sus recitales”, contó y dijo que lo que más le gusta de la vida es amar, viajar y hablar con los jóvenes. En este sentido, con alma de docente confesó: “Mi sueño en la vida era ser ingeniero y maestro de quinto grado”.Coqui Toum / [email protected]









