Más de 200 personas acompañaron ayer el servicio fúnebre hasta el Cementerio Municipal, donde fue sepultado Pacífico Aranda, el joven de 18 años, integrante de la comunidad Qom, que fue baleado el sábado al mediodía y falleció casi 18 horas después.
“Mi hermano murió porque la ambulancia tardó una hora”
El homicidio de Paci –como le decía su familia– generó una profunda conmoción en las comunidades Qom de barrio Las Lomas y Santo Domingo, quienes ayer reclamaron justicia por el muchacho pero, además, denunciaron una tardanza excesiva en la respuesta policial y médica ante la urgencia. Según indicaron, la ambulancia que lo trasladó a Pacífico al hospital llegó junto con el patrullero casi una hora después del ataque.
Quien primero planteó la problemática ayer fue la delegada local del Inadi, Stella Vallejos, quien sostuvo que el instituto analizaba la posibilidad de que el crimen estuviera enmarcado en un acto discriminatorio.
“Existe desde hace muchísimo tiempo, desde siempre, una conducta discriminatoria hacia los pueblos originarios. Parece que nuestras naciones existen a partir de que ingresan los barcos de Europa, lo que produce una negación a la cultura originaria que está muy presente entre los adolescentes”, expresó Vallejos.
Y continuó: “La administración provincial actual empezó a darle visibilidad a esas comunidades con normas como la devolución de tierras y la creación de escuelas multiculturales. Pero todavía hace falta mucho trabajo para modificar estas conductas porque todo acto discriminatorio es violento y acá la violencia se manifiesta en un crimen”.
“Se desangró en la calle”
“Hoy sólo quiero velar a mi hermano. Pero voy a salir a pedir justicia por él. Porque lo mataron sin ningún motivo y porque nadie me ayudó a socorrerlo. La ambulancia y la policía tardaron una hora en llegar al lugar. Se lo llevaron al hospital, lo internaron, no nos explicaron nada y horas después, me dicen que está muerto”, expresó ayer la hermana de Pacífico, Noemí Aranda.
La joven confirmó la versión de que Pacífico estaba en la casa del primo cuando fueron atacados. “Los otro chicos vieron que los que los atacaron venían con una escopeta y muchos salieron corriendo. Se habían peleado a la mañana, pero a mi primo nadie le había avisado nada. Les comenzaron a disparar y mi hermano le salvó la vida a mi primo. Hay muchos testigos, yo pido que declaren, que cuenten lo que vieron, para que mi hermano tenga justicia. Mi hermano se desangró enfrente de mi casa, sin que yo pudiera hacer nada porque la ambulancia no venía”.
La joven estaba acompañada por Pablo Pérez, presidente de la comunidad a nivel local y consejero nacional, quien insistió en que falta presencia del Estado, en todos sus estamentos, en el barrio que habitan: “Somos ciudadanos como el resto de los santafesinos. Trabajamos para que nuestros hijos puedan ir a la escuela. Queremos ser tratados y que se nos reconozcan los derechos como corresponde. Pedimos respuestas del Ministerio de Seguridad, de la policía y también del ministro de Justicia. Este homicidio no puede quedar en la nada. Necesitamos una respuesta acorde a la gravedad del problema”.












