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Hay cuatro en el país: el piano del Teatro Municipal, la joya de 41 años que sigue vigente

Se trata de un "Bösendorfer, Imperial" de 1978. Verlo, genera admiración. Es el modelo más grande que se haya construido en serie. Diferente al resto, más largo y ancho. Una máquina única, que se sigue fabricando y a un costo millonario

Sábado 07 de Septiembre de 2019

Su apariencia es imponente para cualquier novato y los expertos dicen que es de una calidad inigualable. Único en su tipo, posee más teclas, que lo hacen más ancho y una enorme caja de resonancia que lo convierte en más largo que el resto.

Se trata de un Bösendorfer, Modelo Imperial, con 41 años de antigüedad. Fue traído de Austria, donde se construyó, por el municipio en 1978. No se movió nunca de su lugar: el Teatro Municipal 1º de Mayo. El abandono se apoderó de él, hasta que la Municipalidad decidió recuperarlo en 2008.

Los expertos advierten que esa intervención, realizada hace ya 11 años, no habría sido la primera. Los técnicos hablan de que la máquina ya había sufrido algunas refacciones. La desidia lo tornó casi irrecuperable, algo que afortunadamente no sucedió.

Desde el momento de su restauración cuenta con un lugar especial y cuidado particular, diferente al de otros tiempos en los que una gotera le produjo serios daños.

Pero lo más importante es que se lo puede escuchar, ya que forma parte del servicio que brinda el Teatro. De hecho, es ofrecido permanentemente a los concertistas que se presentan y se encuentra disponible para quien lo solicite.

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No llegaron muchos al país en ese año, 1978. Especializados en el instrumento, conocen sobre la existencia de tres más. Uno en Chaco, otro en Mar del Plata y un tercero en Buenos Aires. Se trata de un instrumento difícil de comprar por su alto costo, lo fue históricamente pero mucho más en los tiempos que corren.

Si alguien pretende el mismo piano pero nuevo, lo puede tener. La fábrica vienesa Bösendorfer, una de las más antiguas (fundada en 1828 por Ignaz Bösendorfer) y que pertenece ahora a Yamaha, sigue ofreciendo el mismo modelo en su página web. Según pudo saber este medio, "puesto en Argentina", el instrumento tiene un costo actual superior a los 16 millones de pesos (283.500 dólares, incluye impuestos).

No es un piano normal, este rompe las reglas y estructuras convencionales. Así lo describe su nombre y modelo: Imperial. Se trata de una máquina más grande que el resto de los pianos. La mayoría oscila en el orden de los 2,80 metros y este mide 2,90 metros. Además, los pianos estándares tienen 88 notas y este tiene 97. Es más ancho que el resto y tiene más caja armónica.

Lo hacen especial sus años y la mano de obra. El trabajo artesanal de aquellos tiempos no es el mismo que el proceso de producción actual, mucho más industrializado, y con otros requerimientos. Los materiales actuales para la construcción de instrumentos y las exigencias del mercado vigente también son muy diferentes a las de esa época, lo que lo convierten en una pieza exclusiva y singular.

"El valor económico nunca va a alcanzar al valor real que debería tener", dijo a UNO Santa Fe Marco Naya, reconocido afinador a nivel nacional y responsable de la restauración de la joya del Teatro Municipal en 2008. "Los instrumentos artesanales no alcanzan a tener el valor que se les daba antes. Lo que sí podría pasar es que la firma lo restaure (como lo hacen muchas fábricas) y lo vendan como nuevo", comentó.

UNO Santa Fe fue a visitarlo. El Teatro Municipal lo acondicionó especialmente para realizar una sesión de fotos sobre el escenario. "Es una joya, es uno de los cuatro Bössenderfer imperial que yo conozco en la Argentina" subrayó el especialista, y recordó: "Cuando lo encontramos estaba muy deteriorado. Costó mucho recuperarlo. Que se mantenga un instrumento de esas características es destacable. Es valorable el hecho de que se mantenga en uso".

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Naya tiene 45 años, vive en la ciudad de La Plata y hace aproximadamente 27 años que se dedica a la restauración y afinación de pianos. Se perfeccionó en Alemania, donde se especializó en registración y entonación de máquinas de pianos de cola.

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"No podría asegurar que es el más largo que se ha fabricado, porque se ha construido uno de cinco metros. Sin embargo, este tiene 2,90 metros y lo convierte en el piano de construcción en serie, de fábrica, en el modelo comercial más grande que hay", apuntó.

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"Tiene la característica de poseer más notas. Lo que busca es que tenga más resonancia. Hay otras firmas que en su momento les agregaban una cuerda extra a las notas. Bösendorfer lo que hizo fue agregar más notas en el bajo para que suenen armónicos extras. Y decidió ponerle las teclas", explicó.

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Las mismas tienen otro color para no confundir al pianista, están pintadas de negro. "Porque el pianista, en la vertiginosidad de tocar tiene parámetros. El pianista tiene una referencia natural. Si le ponés más teclas se puede confundir, por ese motivo están pintadas", describió.

Para el experto, "ningún piano en la actualidad alcanza el nivel artesanal que tenía antes". En esa línea, consideró que "hoy las fábricas deben producir mayor cantidad y hacerlo más rápido. Los tiempos han cambiado, hoy hay consumos que antes no teníamos. La mecánica de los trabajadores también es diferente a la de antes. Como así también el material no es el mismo que antes".

Afirmó que la mayoría de los pianistas elige la marca Steinway para tocar, aunque reconoció: "El que elige otra marca, como Bösendorfer, es porque se enamoran de la marca por una cuestión personal, subjetiva. La calidad de todos los pianos que se producen en el mercado europeo y algunos asiáticos, son todos de primer nivel".

"No es tarea sencilla vender un piano", aclaró. "Los que compran este tipo de instrumentos son salas de concierto. Hoy es como un bien de lujo tener un piano de estas características. En las salas de concierto como la filarmónica de Berlín, hay siete y ocho pianos".

"El piano está compuesto en un 75 por ciento de madera. La cuestión de la madera, si se mantiene en buenas condiciones, lo hace aun más único. Son pianos muy costosos. La situación ha cambiando mucho con la importación. Hoy se paga mucho impuesto. Se paga entre un 70 y 100 por ciento más entre gastos e impuestos", añadió.

Restauración

Damián Rodríguez Kees, secretario de Cultura del municipio en 2007, recordó en diálogo con UNO Santa Fe: "Cuando asumimos hicimos un relevamiento del Teatro y había muchas falencias, entre ellas el espacio destinado para los instrumentos y los pianos".

"El gran Bösendorfer", así es como lo recuerda Kees, "estaba en muy malas condiciones y decidimos poner manos a la obra con la puesta a punto. Nunca se logra volver al ciento por ciento de su cualidad. Se pudo recuperar mucho y se llegó a un muy buen estado"

Tenía los martillos muy deteriorados y se procedió al cambio de toda la martillera. Las crónicas de ese momento recordaban que "se tuvo que realizar un trabajo previo de entonación, como prueba, para ver si la voz del piano podía recuperarse. Como se logró un buen resultado, se encaró la etapa siguiente: la restauración".

Se procedió al cambio de fieltros, se le puso una serie de martillos nuevos y de apagadores traídos especialmente de Alemania, se blanqueó el teclado y se le repuso una bordona (son las cuerdas de los graves) que faltaba. En este caso debía ser especial porque el piano lleva una bordona muy larga y debió confeccionarse especialmente para el caso.

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Marco Naya, trabajando en la restaruación del piano en 2008.
Marco Naya, trabajando en la restaruación del piano en 2008.

Un oído afinado

Naya se define como un apasionado. Hace casi 30 años que se dedica solo a brindar servicios y asesoramiento. Ha recorrido el mundo, capacitándose y perfeccionándose, y les ha afinado el piano a grandes intérpretes internacionales y nacionales.

"Afinadores de piano no somos muchos. Lo que es más difícil encontrar es gente que se apasione por el oficio, que invierta dinero en aprender y comprar herramientas. Es un oficio apasionante que te permite la posibilidad de viajar", subrayó Marco Naya quien estuvo al frente de los trabajos en ese momento

Destacó el trabajo, empeño y dedicación de Gabriel Lorenzi, el santafesino técnico afinador de pianos, de la ciudad de Santa Fe, que se encuentra a cargo del mantenimiento del piano del Teatro Municipal.

"El piano, para que esté impecable se afina antes del concierto. Normalmente, si el piano está bien cuidado, se lo afina dos o tres veces por mes, dependiendo del uso que se le dé, aunque lo que se corrige es mínimo. Pero para un oído adiestrado, como es el de un afinador o músico profesional, esos pequeños detalles se sienten", explicó Naya a UNO.

"Me dedico solo a esto desde hace 28 años. He trabajado en el Teatro Argentino, en el Colón, le afiné el piano a Marta Argerich en su propia casa", contó orgulloso. "Cuando tenía ocho años aprendí piano con un maestro alemán que me enseñaba a tocar pero que era afinador. A los 18 años lo volví a ver con intenciones de nuevamente tocar el piano. Yo iba a estudiar piano a su taller. Por curiosidad le pregunté si no quería tener un aprendiz. Fui, me hizo una prueba y me entusiasmé".

"Me fui apasionando", cuenta. "Arranqué en 1991 y en el 2006 comencé a viajar. En el 2010 me convertí en miembro de la Federación Alemana de Constructores de Piano y viajé todos los años hasta el 2017, realizando cursos, capacitaciones, buscando las últimas herramientas, tecnología y conocimiento. A pesar de que el piano se inventó hace más de 300 años, todavía hay alguien que saca alguna herramienta nueva", detalló Naya.

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