La empresa constructora Germat se encuentra operando desde hace más de cuatro décadas en el centro de la ciudad, en Facundo Zuviría al 3700. Así, el barrio Mariano Comas es protagonista de calles destruidas, baches y veredas destrozadas por la actividad de los camiones que entran y salen por el ingreso al corralón ubicado en 1º de Mayo a la misma altura. El deterioro es especialmente visible sobre esa calle y también en Pasaje Irala al sur.
Calles intransitables y abandono en barrio Mariano Comas
UNO Santa Fe / Autor: José Busiemi
UNO Santa Fe / Autor: José Busiemi
"Los camiones nos chocaron el cesto de basura, se cayó y nadie se hizo cargo. Las veredas están todas rotas porque estacionan acá arriba. Lo único que hace la empresa es llenar las roturas con piedritas, pero cuando llueve parece una calle de tierra por el barro que hay. Es un desastre", relata una vecina de la cuadra a UNO Santa Fe.
Otros históricos habitantes de la cuadra describen que al problema lo tienen hace años y que incluso han llegado a mediaciones con la empresa que hizo promesas que nunca cumplió, como el reparo del asfalto.
A este escenario se le suma la poca iluminación de la cuadra, con motos que van y vienen de la vía a través de un pequeño pasillo en Pasaje Irala sur –señalado como sin salida– a cielo abierto que da hacia 4 de enero, y la acumulación de basura en algunos sectores.
En Facundo Zuviría y Pasaje Irala al norte, hay un gran bache que rellenaron con residuos, que automovilistas y motociclistas deben esquivar con cuidado y destreza para salir hacia la avenida. Según cuenta una vecina, "tiene vida propia el pozo" por la cantidad de pasto y plantas que crece allí. Se suma a esta postal, el descuido pronunciado de la vía, con altos pastizales y basura.
Una boca de lobo se convierte también 4 de Enero y la vía (esquina Pasaje Irala). El paso del tren socavó el asfalto entre los rieles provocando pronunciados baches. Ciclistas, motociclistas y automovilistas están obligados a bajar absolutamente la marcha. Esto es sabido por los delincuentes que aprovechan la reducida circulación para los arrebatos y robos. La conformación del barrio les permite escapar a toda velocidad por los diferentes pasajes y cortes que tienen las calles.
























