La tendencia a la baja del Índice de Precios al Consumidor (IPC) muestra señales de consolidación en el mediano plazo, aunque el ritmo de descenso inmediato se topa con la resistencia de los precios regulados y la estacionalidad invernal. Según los principales relevamientos de las consultoras económicas privadas del país, la inflación de julio de 2026 se perfila para mantenerse en rangos muy similares a los meses previos, oscilando en una estrecha banda que va del 1,8% al 2,1%.
Proyecciones del mercado: estiman que la inflación de julio se ubicará en torno al 2%
Aunque el arrastre de los alimentos muestra una clara desaceleración, el índice del mes se mantendría en niveles similares a los anteriores. Consultoras privadas y el Banco Central advierten el impacto estacional del aguinaldo, las vacaciones de invierno y las subas en combustibles y transporte público. El FMI proyecta un 25% anual para el cierre de 2026.
Proyecciones del mercado: estiman que la inflación de julio se ubicará en torno al 2%
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que coordina el Banco Central, convalida esta meseta temporal al proyectar una inflación del 2% para el mes en curso. El informe oficial anticipa que el quiebre de esa barrera se consolidaría recién en agosto, mes para el cual prevén una desaceleración hasta el 1,8%, un porcentaje que el mercado espera que se replique de manera estable durante el último cuatrimestre del año.
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A nivel internacional, el diagnóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) acompaña la perspectiva oficial de desinflación gradual. El organismo de crédito internacional estima que el costo de vida en Argentina cerrará el año 2026 con un acumulado en torno al 25% anual, aunque posterga las expectativas más optimistas al señalar que el país recién lograría perforar el piso del dígito anual hacia el año 2028.
"El pago del medio aguinaldo y el receso escolar por las vacaciones de invierno inyectan una mayor demanda estacional que, combinada con el reajuste de tarifas presidenciales, le pone un piso al índice del mes", explicaron los analistas del mercado financiero.
El semáforo de las consultoras: el impacto de los regulados
El consenso del sector privado muestra sutiles diferencias según las variables de ponderación utilizadas por cada equipo técnico:
Analytica (1,8%): su director, Ricardo Delgado, prevé un comportamiento idéntico al calculado para junio. Fundamenta su proyección en la marcada desaceleración del rubro alimentos y bebidas, matizada por incrementos muy moderados en los surtidores y los servicios.
Qualy Consultora (2%): dirigida por Anastasia Daicich, sitúa el indicador en la media general. Su análisis remarca que, con la única excepción de los productos frescos y estacionales, la canasta alimentaria básica se está frenando, dejando el protagonismo inflacionario al bloque de transporte y energía.
Equilibra (1,9%): el economista Lorenzo Sigaut Gravina coincide en el escenario de estabilidad a la baja, aunque introdujo una luz de alerta supeditada a cómo terminen de cerrar la evolución de los precios de los combustibles líquidos en las refinadoras durante la segunda quincena.
GMA Capital (2,1%): presenta la estimación más alta. La economista Rocío Bisang advirtió sobre el traslado parcial a góndolas del repunte que experimentó el tipo de cambio durante junio (con una suba promedio del 3,7%) y la fuerte incidencia de los aumentos autorizados en agua, gas, colectivos, subtes, trenes y peajes.
La encrucijada del petróleo y la política de YPF
Una de las principales incógnitas que desvelan a las mesas de dinero es el comportamiento de las naftas y el gasoil. De acuerdo con un informe de la consultora 1816, la estrategia de precios de la petrolera estatal YPF será determinante para definir la velocidad del proceso de desinflación del tramo final del año.
Técnicamente, una eventual baja en el precio doméstico de los combustibles líquidos generaría un alivio transversal inmediato sobre el IPC debido a su impacto en los costos logísticos de toda la cadena de valor. Sin embargo, el reciente repunte del precio internacional del barril de petróleo crudo añade una dosis de incertidumbre global que podría congelar cualquier intención de rebaja en los surtidores locales en el corto plazo.











