Rafael Acosta conoce el pentatlón moderno desde todos sus lugares. Fue atleta, luego entrenador y también juez en tres Juegos Olímpicos. Ahora, como entrenador de las categorías Junior y Senior de la Selección Argentina, se prepara para los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con un desafío que va más allá de la competencia: mostrar una disciplina que todavía es poco conocida para buena parte del público.
Rafael Acosta y el desafío de mostrar el pentatlón moderno en los Juegos Suramericanos
El entrenador de la Selección Argentina conoce la disciplina desde distintos lugares: fue atleta, entrenador y juez en tres Juegos Olímpicos. En Santa Fe 2026 buscará acercar al público a un deporte que combina exigencia física, técnica y concentración
Por Ovación
Juegos Suramericanos: el pentatlón moderno uno de los deportes protagonistas.
Los Juegos se desarrollarán del 12 al 26 de septiembre en Santa Fe, Rosario y Rafaela, con la participación de más de 4.000 atletas de 15 países, que competirán en 43 deportes y 60 disciplinas.
Un deporte que combina distintas disciplinas
“Es un deporte combinado, como el triatlón, nada más que nuestro deporte tiene cinco disciplinas”, explica Acosta. La competencia reúne esgrima con espada, natación, carrera de obstáculos y una prueba combinada de tiro con pistola láser y carrera. En la esgrima, los enfrentamientos se definen a un golpe; la natación se disputa sobre 100 metros estilo libre, mientras que la pista de obstáculos propone un recorrido de 70 metros en el que los atletas deben superar ocho obstáculos.
La última prueba es el Laser Run, que combina tiro y carrera. Los deportistas utilizan pistolas láser que disparan un haz de luz sobre blancos electrónicos. La competencia alterna los disparos con tramos de carrera hasta completar 3.000 metros.
La variedad es, justamente, una de las características que Acosta considera más atractivas. “Es un deporte muy integral. Se trabaja tanto la parte física como mental y tiene diferentes formas de entrenamiento. Hay deportes donde hay que trabajar la velocidad, otro donde hay que trabajar la técnica, otro donde hay que trabajar la concentración”, explica.
Esa diversidad también hace que la preparación sea exigente. “Al tener cinco disciplinas, es muy variado el sistema de entrenamiento, y eso lleva mucho tiempo de entrenamiento para estar a alto nivel”, agrega.
Una competencia para mirar de cerca
Para quienes nunca vieron una competencia de pentatlón moderno, Acosta tiene una recomendación concreta: prestar atención a la pista de obstáculos. “Mi recomendación es que vayan a ver la pista de obstáculos. Es una prueba muy corta, no dura más de 25 segundos, pero van a ver varios atletas, entre 18 y 20 atletas de diferentes nacionalidades”, señala.
También invita a seguir especialmente el Laser Run, porque allí se define la competencia. “Es la última prueba y es la que define al campeón. En esa prueba se suman el resto de los puntajes que estuvieron en natación, en esgrima y en el obstáculo, y se define la última prueba”, explica.
Las competencias se desarrollarán en el histórico Estadio Municipal Jorge Newbery de Rosario, un escenario que recientemente cumplió 100 años.
De atleta a entrenador y juez olímpico
La relación de Acosta con el pentatlón moderno comenzó cuando tenía 17 años, después de mudarse a Buenos Aires. Un entrenador del equipo nacional detectó sus condiciones y lo convocó para comenzar su carrera. “Mi primer evento fue en 1997, integré la selección, y a partir de ahí quedé ya en el equipo nacional”, recuerda.
Su etapa como atleta se extendió hasta 2011, cuando disputó su último evento internacional. Después comenzó a trabajar como entrenador del equipo juvenil y, desde 2015, ocupa el cargo de entrenador del equipo nacional de mayores.
Pero su recorrido también incluyó una faceta vinculada con el arbitraje. Acosta fue el primer argentino en integrar un comité técnico de pentatlón moderno en unos Juegos Olímpicos y participó como juez en Río 2016, Tokio 2020 y París 2024.
“Se necesita mucha concentración durante todo el evento. Uno trata de hacer a lo que uno lo llamaron. Hay que ser neutral, hay que ser equitativo y tener la ética por delante”, sostiene.
La experiencia le permitió observar desde otro lugar a atletas de elite que antes conocía principalmente a través de las transmisiones. “Es muy emocionante ver a atletas de altísimo nivel que a veces uno ve por televisión y los tenés ahí entrenando o trabajando o en la misma competencia”, cuenta.
Una enseñanza que trasciende las medallas
Su recorrido también le permitió construir una mirada sobre el alto rendimiento que excede los resultados. “La constancia, tener un objetivo claro donde uno quiere llegar, y no bajar los brazos”, responde cuando habla del principal aprendizaje que le dejó el deporte.
Y agrega: “Quizás de 30 veces que competiste, 29 te salieron mal. No por el hecho de que uno quiera que salga mal, sino que estás compitiendo con otras personas, y ellos también entrenan y tienen tú mismo objetivo”. Para Acosta, esa posibilidad de atravesar las derrotas sin abandonar el objetivo forma parte de la formación que ofrece el deporte.
Competir en casa y dejar un legado
Los Juegos Suramericanos tendrán para el equipo argentino un componente especial: competir como local. “Para nosotros es un desafío muy importante. Vamos trabajando y entrenando para estos eventos”, afirma Acosta. Y destaca especialmente la responsabilidad que implica representar al país ante el público argentino: “Nos emociona, primero por ser locales, es una responsabilidad muy grande tener una buena representación”.
Pero la importancia de Santa Fe 2026 no se limita a la competencia. “Lo que ocurre siempre cuando pasan estos eventos grandes, queda un legado. Un legado de material, un legado de personal y lo más importante que nosotros vemos y ojalá que suceda ahora, queda el legado de los jóvenes que quieran empezar a participar en estos eventos”, sostiene.
En ese sentido, plantea una posibilidad concreta para la disciplina: la Federación Argentina cuenta con escuelas deportivas en distintas partes del país, pero todavía no tiene una en Santa Fe. “Es de nuestro interés que quede gente interesada en entenderlo, en enseñarlo y jóvenes que quieran practicarlo para el día de mañana”, explica.
Acosta reconoce que el pentatlón moderno todavía es un deporte poco conocido para buena parte del público, pero justamente allí encuentra una oportunidad: “Es un deporte no convencional, no se ve muchas veces por televisión, pero no es difícil de practicarlo. Es súper emocionante, diverso. Hay que correr, nadar, usar pistolas láser, hacer esgrima. Para los niños es súper divertido”.
Por eso, su invitación es sencilla: “Los invito a que vengan, a que participen primero mirándolo, observando de qué se trata, viendo atletas de alto rendimiento con muy alto nivel”.
Los Juegos Suramericanos serán así una oportunidad para que una disciplina que combina distintas capacidades pueda encontrarse con nuevos espectadores y, quizás, despertar el interés de futuros atletas en Santa Fe.













